¿Has recibido últimamente una evaluación del desempeño poco brillante? ¿Te distraes pensando en otras cosas o tomas malas decisiones?
Quizá no se deba a tu trabajo, sino a tu sueño. Y no todo es culpa tuya.
Cada uno de nosotros estudia distintos aspectos de la salud y el envejecimiento. En un estudio reciente que realizamos, descubrimos que dormir mal puede inhibir el juicio y llevar a tener pensamientos ajenos a la tarea y distractores en el trabajo. Dar prioridad al sueño puede mejorar el rendimiento cognitivo en el trabajo.
Menos sueño, menos concentración
A partir de los datos de diarios de ocho días de una muestra de 130 trabajadores de mediana edad de una empresa informática de EE. UU., descubrimos que las características del sueño de la noche anterior predecían la «interferencia cognitiva» del día siguiente, es decir, la experiencia de tener pensamientos ajenos a la tarea y distractores.
Para medirla, utilizamos una escala de frecuencia de 5 puntos (0 = nunca y 4 = muy a menudo) y promediamos las respuestas a nueve preguntas que miden la experiencia de tener más pensamientos ajenos a la tarea y distractores de lo habitual. Por ejemplo, una de las preguntas era: «¿Con qué frecuencia tuviste hoy pensamientos que no dejaban de cruzarte por la cabeza?»
En los días posteriores a noches con menos horas de sueño y de peor calidad de lo habitual, los trabajadores declararon tener más interferencia cognitiva. En el conjunto de participantes, dormir solo 16 minutos menos de lo habitual se asoció con un punto adicional en la escala de interferencia cognitiva al día siguiente.
Los participantes también declararon que, después de experimentar más interferencia cognitiva en un día concreto, se acostaban y se despertaban antes de lo habitual debido al cansancio.
El vínculo entre el sueño de la noche anterior y la interferencia cognitiva del día siguiente era más evidente en los días laborables que en los días no laborables. Quizá los participantes tengan más oportunidades de sufrir interferencia cognitiva y menos oportunidades de dormir durante los días laborables. Los resultados sugieren que dar más importancia a optimizar la salud del sueño permitirá lograr un rendimiento laboral más eficaz.
A partir de los resultados de este estudio, deducimos que dormir menos puede reducir la productividad laboral. Estudios experimentales anteriores realizados en laboratorio experimentales han demostrado que la privación del sueño, como limitar su duración a cuatro o cinco horas, tiene efectos negativos en el rendimiento en pruebas cognitivas.
Sin embargo, escasean los estudios observacionales que examinen la relación entre el sueño y el funcionamiento cognitivo de los participantes en su vida cotidiana. Nuestro estudio aporta pruebas empíricas de que dormir peor la noche anterior a una jornada laboral ralentiza la actividad mental, retrasa la toma de decisiones y puede aumentar los errores.
Menos sueño, más estrés
En un trabajo colaborativo anterior, yo (Soomi Lee) también descubrí que dormir mal puede hacer que se experimenten más factores estresantes y conflictos al día siguiente. En los días posteriores a noches con menos horas de sueño y de peor calidad de lo habitual, los participantes declararon tener más conflictos entre el trabajo y la familia de lo habitual. Además, tras dormir menos y peor de lo habitual, dijeron tener menos tiempo para hacer ejercicio y también menos tiempo para dedicar a sus hijos.
Los datos de ambos estudios proceden de un estudio más amplio llamado Estudio sobre el trabajo, la familia y la salud (Work, Family & Health Study), diseñado para examinar empresas con múltiples sedes de los sectores de las tecnologías de la información y las residencias de ancianos.
Los dos estudios utilizaron una muestra de trabajadores del sector informático, representativa de una fuerza laboral profesional con ingresos más altos. Los trabajadores de este sector tienden a trabajar muchas horas y a tener límites difusos entre el trabajo y la vida personal. Las horas extraordinarias, las llamadas telefónicas frecuentes fuera del horario laboral, los correos electrónicos de trabajo enviados tarde y las reuniones a primera hora, por ejemplo a las 7 u 8 de la mañana, pueden alterar el sueño de los trabajadores.
Los hallazgos muestran que el sueño de los trabajadores puede afectar al rendimiento laboral de varias maneras, entre ellas la toma de decisiones y los pensamientos intrusivos. Los problemas de sueño son frecuentes entre la población adulta, especialmente entre los trabajadores. Alrededor del 40 por ciento de los trabajadores de EE. UU. declaran tener síntomas de insomnio. Estos síntomas pueden perjudicar de diversas maneras el funcionamiento cotidiano de los trabajadores de mediana edad. Por eso, prestar atención a la salud del sueño parece importante incluso para tener una vida laboral satisfactoria.
En la misma línea, los empleadores también deben esforzarse por promover el sueño de sus empleados o, al menos, por no alterarlo sistemáticamente; dormir bien puede favorecer la productividad laboral y crear un entorno de trabajo menos estresante.
Algunos consejos para dormir
Para dar prioridad al sueño, las personas y las organizaciones deben actuar. Las organizaciones podrían crear y respaldar una cultura que minimice las actividades laborales que alteran el sueño, como las llamadas telefónicas relacionadas con el trabajo fuera del horario laboral, cualquier sensación de obligación de responder correos electrónicos fuera de horario y las reuniones a primera hora.
Los empleados también podrían establecer buenas rutinas de sueño y seguirlas todos los días. Por ejemplo, deberían apagar el teléfono e ignorar los correos electrónicos a partir de cierta hora, por ejemplo, después de las 9 p. m., para relajarse antes de acostarse y dormir al menos siete horas.
Hacer ejercicio con regularidad también puede ayudar a dormir bien. El problema es que la mayoría de los trabajadores sienten que tienen demasiado que hacer y que no les queda tiempo para dormir ni hacer ejercicio. Sin embargo, deben romper el círculo vicioso entre dormir mal y rendir poco. Cuando se sacrifica el sueño día tras día, el costo para la salud en etapas posteriores de la vida será alto, y quizá también se resienta la productividad del día siguiente.


