La escasez de mano de obra ha impulsado el crecimiento salarial, lo que beneficia a los trabajadores con salarios bajos, pero aumenta los riesgos de inflación.
La reincorporación de más trabajadores a la población activa aliviaría estas presiones y haría que la recuperación fuera más inclusiva.
Unas políticas activas de empleo bien diseñadas podrían agilizar la búsqueda de empleo, entre otras cosas mediante programas de formación de corta duración.
A finales de 2021, Australia, Canadá, el Reino Unido y Estados Unidos tenían entre un 50 % y un 80 % más de puestos vacantes que antes de la pandemia. En otras economías avanzadas, las vacantes también alcanzaban o superaban los niveles de 2019 y habían aumentado de forma constante en todos los sectores, incluidos los que requieren más contacto, como la hostelería y el transporte. El aumento de las vacantes fue mayor en los empleos que requieren poca cualificación.
El fuerte aumento de las vacantes sin cubrir refleja en parte la solidez de la recuperación económica de las economías avanzadas hasta el inicio de la crisis de Ucrania, cuando las empresas contrataban en masa para hacer frente al auge de la demanda.
Pero, como muestra un nuevo estudio del FMI, esto es solo una parte de la historia.
¿Por qué no se cubren las vacantes?
Por varios motivos ha sido difícil cubrir las vacantes; algunos se expusieron en una publicación anterior del blog. Uno de ellos son las preocupaciones sanitarias relacionadas con la pandemia. Debido a ellas, algunos trabajadores mayores y con menor cualificación que antes trabajaban en sectores que requieren mucho contacto siguen fuera de la población activa, lo que reduce el conjunto de personas disponibles para buscar empleo.
En el país avanzado mediano, los trabajadores con baja cualificación representan más de dos tercios de la brecha entre el empleo total y la tendencia previa a la pandemia. Los trabajadores mayores, en conjunto, explican alrededor de un tercio de esta brecha de empleo. En algunos países, como Canadá y el Reino Unido, la caída de la inmigración también parece haber agravado la escasez de mano de obra en los empleos de baja cualificación.
Otra razón por la que ha sido difícil cubrir los puestos vacantes es que la COVID-19 podría haber cambiado las preferencias laborales de los trabajadores. En Estados Unidos, las renuncias han aumentado más de lo que cabría esperar dada su relación histórica con las vacantes, lo que sugiere que los trabajadores no solo aprovechan las oportunidades de un mercado laboral dinámico, sino que también buscan mejores condiciones de trabajo. En el Reino Unido, las renuncias han aumentado sobre todo en empleos con salarios bajos que requieren mucho contacto, son físicamente exigentes u ofrecen poca flexibilidad, como los del transporte y almacenamiento, el comercio mayorista y minorista, o los hoteles y restaurantes.
Efectos en el crecimiento salarial y la inflación
La tensión del mercado laboral (medida por la proporción entre las vacantes y el número de trabajadores desempleados) ha impulsado el crecimiento salarial en todos los ámbitos. Sin embargo, el efecto en el crecimiento salarial de los sectores con salarios bajos ha sido más del doble, al menos en Estados Unidos y el Reino Unido. Esto se debe a que los salarios responden más del doble a la tensión en las industrias con salarios bajos, que además han experimentado aumentos de tensión mayores que otras industrias. Estimamos que, debido al aumento de la tensión del mercado laboral, la tasa de crecimiento anual de los salarios nominales en las industrias con salarios bajos subió entre 4 y 6 puntos porcentuales entre mediados de 2020 y finales de 2021, lo que contribuyó a reducir la desigualdad salarial en algunos países. Sin embargo, en promedio, estas subidas salariales aún no se han traducido en un mayor poder adquisitivo debido a la mayor inflación de los precios.
Hasta ahora, el efecto general del aumento de la tensión en la inflación salarial ha sido más moderado, de al menos 1,5 puntos porcentuales en ambos países. Esto se debe en parte a la pequeña proporción que representan las industrias (y los empleos) con salarios bajos en los costes laborales totales.
Mientras persista la tensión del mercado laboral, es probable que siga impulsando el crecimiento general de los salarios nominales. Se espera que el efecto en la inflación sea manejable, salvo que los trabajadores empiecen a exigir una mayor remuneración en respuesta a las recientes subidas de precios o aumenten las expectativas de inflación. Los bancos centrales deben seguir manifestando su firme compromiso de evitar esas espirales de precios y salarios.
Las políticas pueden ayudar a que los trabajadores vuelvan
Contener los brotes de COVID-19 permitiría a los trabajadores mayores y con salarios bajos reincorporarse a la población activa, lo que aliviaría las presiones del mercado laboral y los riesgos de inflación. Mantener abiertos los colegios y las guarderías también será importante para que las mujeres con niños pequeños puedan volver plenamente al trabajo.
Unas políticas activas de empleo bien diseñadas también podrían agilizar la búsqueda de empleo, por ejemplo mediante programas de formación de corta duración que ayuden a los trabajadores a adquirir las competencias necesarias para ocupar puestos nuevos y de rápido crecimiento que requieren un uso intensivo de tecnologías digitales, como los de tecnología y comercio electrónico, o empleos más tradicionales que sufren una escasez aguda, como los de conductor de camión o cuidador. Para adaptarse a los cambios en las preferencias de los trabajadores, las leyes y normativas laborales también deben facilitar el teletrabajo. Y cuando la caída de la inmigración agrave la escasez de mano de obra, su reanudación podría «engrasar los engranajes» del mercado laboral.
Hasta ahora, la mayor tensión de los mercados laborales de varias economías avanzadas ha sido una buena noticia. Ha aumentado los salarios, sobre todo para los trabajadores con salarios bajos, con un efecto manejable en la inflación de los precios (el aumento se ha debido principalmente a otros factores). Sin embargo, algunos trabajadores que dejaron sus empleos durante la pandemia aún no han regresado, mientras que otros siguen preocupados por sus trabajos actuales y tienen nuevas expectativas, lo que restringe la oferta de mano de obra. Si hacen más para ayudar a estos trabajadores, los gobiernos pueden lograr que la recuperación del mercado laboral sea más inclusiva y contener los riesgos de inflación.




