Oriente Medio abraza la revolución digital y gran parte de la región está inmersa en ambiciosas estrategias de diversificación económica para reducir su dependencia del petróleo y el gas.
La región también se beneficia de una población activa joven y familiarizada con la tecnología, así como de altas tasas de penetración de internet y de dispositivos móviles.
Los gobiernos de la región están reforzando su talento tecnológico mediante la formación especializada y la mejora y recualificación de las personas, para garantizar que sigan siendo relevantes para el mercado laboral.
El mundo entra en una nueva era digital. Las expectativas de los consumidores están cambiando en consonancia con las tendencias digitales, y las nuevas tecnologías están revolucionando la forma en que nos reunimos, consumimos y hacemos negocios.
El término Cuarta Revolución Industrial (4RI) describe las posibilidades ilimitadas de miles de millones de personas conectadas mediante dispositivos móviles y potenciadas por tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial (IA), la robótica, la nanotecnología y otras. Oriente Medio está abrazando esta revolución digital y se beneficiará considerablemente de ella. Muchos países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) están inmersos en ambiciosas estrategias de diversificación económica diseñadas para reducir su dependencia del petróleo y el gas. Países como Baréin, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos han esbozado visiones económicas que implican una adopción significativa de tecnologías avanzadas.
Pero la búsqueda de una mayor digitalización en Oriente Medio también nos demuestra que será una revolución impulsada por las personas. Las competencias digitales son fundamentales para la economía digital y, por ello, la formación de la fuerza laboral se ha convertido en un elemento clave de las estrategias nacionales de transformación digital.
Nunca ha sido tan importante que los gobiernos y las empresas privadas creen plantillas con conocimientos tecnológicos, mediante el apoyo a programas de formación y el fomento de la colaboración entre sectores.
Abrazar la revolución digital en el CCG
El CCG está bien posicionado para adaptarse a un mundo cada vez más digital, y muchos gobiernos nacionales invierten en infraestructura tecnológica e iniciativas digitales. Baréin, por ejemplo, lanzó el primer entorno regulatorio de pruebas (sandbox) onshore de la región para empresas fintech, que las compañías disruptivas pueden utilizar para desarrollar sus soluciones antes de llevarlas al mercado. También fue el primer país del CCG en adoptar una política nacional de prioridad a la nube. Estas iniciativas han atraído a empresas internacionales, como Amazon Web Services, que seleccionó Baréin para lanzar sus primeros centros de datos de hiperescala en la región MENA en 2019.
Mientras tanto, Arabia Saudita y los EAU lideran la inversión internacional en centros de datos: Microsoft ha anunciado planes para construir centros de datos y de nube en Arabia Saudita y Amazon Web Services amplió sus centros de datos de hiperescala a los EAU en agosto de 2022.
La región también se beneficia de una población activa joven y familiarizada con la tecnología, así como de altas tasas de penetración de internet y de dispositivos móviles. Estos factores están impulsando el mercado de TI de Oriente Medio, y algunos analistas calculan que alcanzará un valor de 95.000 millones de dólares en 2025, frente a 84.230 millones de dólares en 2020. Este crecimiento creará oportunidades en varios frentes, desde el aumento de la productividad en sectores tradicionales, como la logística, el transporte y la sanidad, hasta trayectorias profesionales completamente nuevas en áreas como la IA, la ciencia de datos y la automatización.
La revolución digital generará beneficios significativos para el CCG. Una economía de MENA totalmente digital podría dar lugar a un aumento del PIB per cápita del 46% en 30 años, es decir, una ganancia a largo plazo de al menos 1,6 billones de dólares. Pero la revolución digital también permitirá a las economías del CCG diversificarse alejándose del petróleo y el gas, al ofrecer nuevas oportunidades en áreas como el comercio electrónico, los servicios digitales y la tecnología.
La diversificación creará inevitablemente nuevos empleos que se convertirán en un motor importante de la inclusión económica; pero esta transformación digital debe acompañarse de una inversión adecuada y sostenida en competencias. Solo el 33% de los empleos tecnológicos del mundo están ocupados por trabajadores con las competencias necesarias para desempeñarlos y el 77% de los empleos tecnológicos requerirá una alta alfabetización digital en 2030. Muchas economías del CCG están incluyendo la inversión en educación digital como parte de sus estrategias de diversificación.
Impulsar el talento, los programas de formación y la mejora de competencias
Una economía digital en crecimiento en Oriente Medio irá acompañada de una creciente necesidad de talento digital. Existe una demanda cada vez mayor de empleos digitales altamente cualificados, según el Informe sobre el Futuro del Empleo 2023 del Foro Económico Mundial: desde analistas de datos hasta especialistas en aprendizaje automático, desde ingenieros de robótica hasta desarrolladores de software, el CCG debería prepararse para mejorar las competencias de su fuerza laboral con el fin de atender esta demanda creciente.
La necesidad de estos profesionales refleja el crecimiento de las tecnologías emergentes: se prevé que la región MENA invierta 178.100 millones de dólares en el sector de las TIC este año, un 3,1% más que en 2022. Mientras que PwC calcula que el sector de la IA podría aportar 320.000 millones de dólares a la economía de Oriente Medio para 2030.
El creciente número de empresas de software, telecomunicaciones y hardware de la región necesitará más programadores, codificadores e ingenieros. Varias empresas que ya operan en Oriente Medio se centran en contratar talento de la población joven y digitalmente hábil de la región. La Junta de Desarrollo Económico de Baréin y Tamkeen, el Fondo Laboral de Baréin, han respondido a la creciente demanda de trabajadores tecnológicos cualificados en la región asociándose con Citi para lanzar una iniciativa pionera: un centro tecnológico mundial ubicado en las oficinas de Citi en Baréin. El centro pretende contratar y formar a 1.000 programadores bareiníes altamente cualificados durante la próxima década, ofreciendo a la fuerza laboral local oportunidades para destacar en el sector tecnológico, trabajando en plataformas como Citi Velocity y CitiFX.
Arabia Saudita lidera la inversión en tecnología del CCG: el Reino podría gastar hasta 24.700 millones de dólares en tecnología para 2030 y 6.700 millones de dólares en tecnologías futuras. Estos importantes niveles de inversión se complementan con ambiciosas iniciativas de formación de la fuerza laboral. Como parte de su plan Visión 2030, Arabia Saudita quiere formar al 40% de su fuerza laboral en competencias básicas de datos e IA.
La colaboración entre los sectores público y privado es clave
Creemos que la digitalización, como motor de la productividad, aumentará el nivel de vida y creará prosperidad para todos. A medida que el mundo continúa su transformación digital, los empleos cambiarán y los trabajadores necesitarán adquirir las competencias requeridas en estas nuevas economías. Las competencias digitales ayudan a los candidatos a encontrar empleos más satisfactorios y lucrativos. Por ello, es más importante que nunca que los gobiernos refuercen su talento tecnológico mediante la formación especializada, la mejora y la recualificación de las personas para garantizar que sigan siendo relevantes para el mercado laboral.
En los EAU, el gobierno se centra en desarrollar el conjunto de competencias digitales de la fuerza laboral y ha puesto en marcha varios programas para alcanzar ese objetivo. El programa Jahiz es una plataforma de formación en línea que pretende mejorar las competencias de los empleados públicos en áreas como la IA, la cadena de bloques y la ciberseguridad. El Fondo de TIC de los EAU, por su parte, colabora con universidades y organizaciones de investigación para ofrecer formación tecnológica a los emiratíes en distintos niveles académicos.
En Baréin, Tamkeen trabaja para establecer alianzas estratégicas con proveedores de formación tecnológica de renombre mundial, como General Assembly, SANS Institute y Reboot (desarrollado por 01Edu). Mediante estas alianzas, se ofrece formación tecnológica especializada a los ciudadanos bareiníes para que puedan mejorar y recualificar sus competencias y asegurar trayectorias profesionales sostenibles en el sector tecnológico.
Tamkeen también colabora con instituciones educativas de prestigio, como la Universidad de Baréin y el Politécnico de Baréin, para ofrecer formación tecnológica de alta calidad a los bareiníes mediante proyectos como el Centro de Innovación en la Nube (en colaboración con Amazon Web Services) y el Programa de Desarrollo de Aplicaciones para iOS impartido por el centro de formación certificado por Apple del Politécnico de Baréin.
Para incentivar a las empresas del sector privado a invertir en su fuerza laboral, Tamkeen ofrece subvenciones económicas para programas que respaldan la formación y el empleo de ciudadanos bareiníes. Los programas orientados a objetivos de Tamkeen impulsan la transformación digital, la innovación y la disrupción tecnológica en las empresas, permitiendo que sus plantillas adquieran experiencia en estos ámbitos.
Además, Tamkeen ha puesto en marcha iniciativas para cerrar la brecha de competencias y conectar el talento local con los empleadores. El Portal Kawader actúa como repositorio de talento local en el sector de las TIC, mientras que Skills Bahrain cubre la brecha de competencias del talento local derivada de los constantes cambios y del desarrollo del mercado laboral. Estas iniciativas aumentan la competitividad de las personas en función de las necesidades actuales y futuras del mercado.
El mundo digital exige competencias digitales. Los gobiernos pueden apoyar su transformación en una economía digital invirtiendo en educación, aplicando políticas que favorezcan el crecimiento y fomentando la provisión por parte del sector privado mediante una regulación habilitadora adecuada y esquemas de apoyo. Pero siempre deben recordar que el mayor y quizás el único verdadero motor de la revolución digital serán sus personas.


