Muchos trabajadores de primera línea en Estados Unidos están atrapados en empleos con salarios bajos y pocas o ninguna perspectiva de progreso.
Los trabajadores que reciben formación y orientación profesional suelen ver aumentar sus salarios, mientras que los empleadores se benefician de una mayor fidelidad y una menor rotación.
Invertir en tecnología para todos los empleados puede ayudar a los fabricantes a agilizar sus procesos y mejorar la productividad.
Todos los trabajadores, y en especial quienes están en primera línea, merecen y necesitan mentoría, formación y orientación profesional. Si reciben ese tipo de atención, sus salarios aumentan y pueden disfrutar de trayectorias profesionales estimulantes y de una mayor fidelidad.
Los trabajadores de primera línea de Estados Unidos —conductores de camiones, operarios de líneas de producción, personal de embalaje y expedición, dependientes de supermercados, camareros, auxiliares sanitarios, personal de limpieza y otros— suelen estar atrapados en puestos con salarios bajos y pocas o ninguna perspectiva de progreso.
Sin embargo, si estos servicios van adquiriendo más importancia, la situación podría cambiar con el tiempo. ¿Y si les dijéramos que podemos acelerar ese cambio invirtiendo ahora? Este enfoque ofrece beneficios inmediatos. Es innovador. Y, además, es lo correcto.
Una encuesta reciente de la Harvard Business School, Construir desde la base, muestra que los empleadores creen tener políticas para apoyar a los trabajadores de primera línea. Sin embargo, aunque las tengan, no las han puesto en práctica. ¿De qué sirven entonces?
Los trabajadores de primera línea merecen formación y orientación
Todos los trabajadores, y en especial quienes están en primera línea, merecen y necesitan mentoría, formación y orientación profesional. Si reciben ese tipo de atención, sus salarios aumentan y pueden disfrutar de trayectorias profesionales estimulantes y de una mayor fidelidad.
¿Por qué no querrían sus empleadores que eso ocurriera? Según el estudio citado, incluso las industrias con mejor desempeño registraron una tasa de rotación superior al 50 %. ¿Cómo es posible?
Como se ha informado ampliamente, Stanley Black & Decker ha tomado varias medidas para abordar este desafío, como implementar DeepHow, Programa de Liderazgo Vocacional, RISE, subvenciones Impact Challenge a organizaciones sin ánimo de lucro que ayudan a formar a los trabajadores del sector manufacturero, además de muchas otras iniciativas. Pero aún queda mucho por hacer. Tal vez debamos hacer las cosas de otra manera, en vez de limitarnos a repetir lo mismo a mayor escala.
En realidad, los empleadores, incluso los mejores, todavía no comprenden del todo qué depara el futuro del trabajo. Muchos creen que tiene que ver con la automatización, cuando en realidad esta no suele ayudar a los trabajadores, al menos tal como se aplica tradicionalmente. Casi podría decirse que la automatización es tecnología del pasado.
Los trabajadores de primera línea quieren tener plena visibilidad de su trabajo
Los trabajadores quieren controlar su propia jornada, fijar sus prioridades y tener plena visibilidad del impacto de su trabajo, incluso si cometen errores. No se imaginan lo contentos que hemos visto a los trabajadores cuando tienen la oportunidad de corregir errores o mejorar sus prácticas laborales sin sufrir consecuencias.
Ese es el poder de la transparencia que ofrecen las interfaces tecnológicas fluidas y los datos de rendimiento en tiempo real o incluso predictivos. La tecnología debe ampliar las capacidades y alertar; nunca debe interrumpir el proceso de trabajo.
¿Hemos estado pensando en esto de forma equivocada? ¿Y si a los trabajadores no les faltaran competencias, sino que las herramientas que les hemos dado fueran inadecuadas? Stanley Black & Decker sabe mucho de herramientas.
La tecnología debe ampliar las capacidades y alertar; nunca debe interrumpir el proceso
Durante cientos de años hemos proporcionado a artesanos y constructores las herramientas que necesitan para fabricar cosas y construir el mundo. Crear algo es la única forma de aportar novedades al mundo. Solo por eso, deberíamos preocuparnos mucho por nuestras herramientas. Deben tener el tamaño adecuado para cada tarea.
Es lamentable pensar en las herramientas que se ponen a disposición de los trabajadores de primera línea. Cuando los oficinistas recibieron ordenadores, los trabajadores de primera línea no recibieron nada. Cuando los profesionales obtuvieron dispositivos ponibles, los trabajadores de primera línea tampoco recibieron nada, aunque esos dispositivos podrían cambiarlo todo.
La mayoría de los dispositivos ponibles, con su diseño y estructura de costes actuales, no son adecuados para quienes menos ganan. ¿Por qué? ¿Estamos complicando demasiado las cosas? Hay muchas tecnologías prácticamente listas para usar que podrían adaptarse o movilizarse para crear un conjunto de herramientas de trabajador del conocimiento para quienes trabajan en primera línea, pero no nos hemos molestado en hacerlo a gran escala. Tal vez deberíamos.
Tecnología para apoyar a los trabajadores de primera línea
Tulip nació en el Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Quizá piensen que diríamos que nuestra tecnología puede resolver muchos de los problemas de los trabajadores de primera línea. Y puede hacerlo, aunque no del modo que quizá imaginen. En efecto, Tulip ofrece una plataforma tecnológica que hace que la fabricación sea mucho más eficiente.
Sin embargo, son los ingenieros de primera línea quienes impulsan el cambio al brindar un mejor apoyo a los operarios mediante las aplicaciones que crean. La participación de la fuerza laboral es una parte fundamental de la plataforma de operaciones de primera línea de Tulip. En Tulip, todo empieza y termina con los trabajadores, incluso en 2022 —y probablemente en 2032— y en las décadas venideras.
En Lean aumentado: un marco centrado en las personas para gestionar las operaciones de primera línea, Natan Linder y Trond Arne Undheim presentan un nuevo marco de gestión para abordar este importante desafío.
Hay que dar prioridad a las personas por encima de las máquinas
Creemos que los directivos necesitan un marco de gestión que dé prioridad a las personas por encima de las máquinas. Cuando empoderan a los trabajadores de primera línea, invierten en su desarrollo, productividad y fidelidad.
Resulta que algunas de las mayores y más exitosas empresas industriales manufactureras del mundo, como Stanley Black & Decker y DMG MORI, están explorando e incluso aplicando la gestión Lean aumentada en todas sus operaciones.
Por ejemplo, montar un taladro es una tarea compleja que exige precisión para garantizar un producto fiable y de alto rendimiento. El montaje y la inspección de calidad de los taladros de Stanley Black & Decker son ahora procesos muy fluidos.
La aplicación de Tulip registra cada paso e indica al trabajador si hay un error para que pueda corregirlo en ese mismo momento, antes de que el producto avance por la cinta transportadora. Así, las consecuencias de cualquier error son mínimas y se subsanan rápidamente.
Al fin y al cabo, la tecnología solo puede ser tan eficiente como quienes la utilizan y, para que así sea, debe contar con una interfaz sencilla que no requiera competencias especializadas. Los oficinistas tienen acceso a hojas de cálculo y programas de procesamiento de textos almacenados en la nube. Entonces, ¿por qué los trabajadores de fabricación en la planta no pueden acceder a tecnología avanzada que sea fácil de usar? Cuanto más sencilla, mejor, diríamos.
¿Sería exagerado sugerir que los empleadores que exigen competencias poco comunes o una formación excesiva están fomentando una práctica desalentadora? Si los empleadores hicieran lo contrario, ¿qué implicaría eso para las máquinas y los procesos que utilizamos hoy? ¿Qué supondría para los trabajadores que no tienen acceso a máquinas conectadas digitalmente, dispositivos ponibles, aplicaciones o interfaces que simplifiquen su trabajo? ¿Es siquiera una opción a estas alturas?
Todos los trabajadores necesitan acceso a análisis de datos
Necesitamos un futuro del trabajo en el que cada trabajador, incluso quien percibe un salario bajo, tenga un acceso proporcional a datos en tiempo real sobre las operaciones de fabricación de las que forma parte —aunque sea pequeña—, similar al de los directivos y gerentes.
Ese es el desafío y la oportunidad del momento. Lo vemos como una oportunidad porque los análisis de rendimiento en tiempo real elevan la calidad y reducen los procesos que generan desperdicio. Esa es la promesa del Lean aumentado.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el futuro del trabajo?
Podemos lograrlo con la tecnología actual, siempre que estemos dispuestos a ponerla en manos de los trabajadores y dejar atrás la tecnología del pasado. Esto exige inversión, sin duda, pero de forma gradual, trabajador por trabajador, en función de los desafíos que cada uno señale. Es muy distinto de comprar una máquina e intentar después enseñar a la gente a utilizarla.
Además, hace falta una mentalidad visionaria que considere el cambio algo positivo. Pero, si hacemos las cosas bien, paradójicamente necesitaremos menos formación, no más: solo mejores herramientas. ¿Nos atreveremos a comprometernos con un cambio así esta década?
Descubra cómo pueden colaborar empresas y gobiernos para ampliar el uso de tecnologías que potencien, empoderen y mejoren las competencias de la fuerza laboral manufacturera durante la sesión «La experiencia de la fabricación aumentada», como parte de la Reunión Anual 2022 del Foro Económico Mundial.


