La cadena de suministro de talento depende de la educación formal y la formación profesional para enriquecer continuamente a la fuerza laboral.
Lo que falta en los procesos actuales de recursos humanos es la visibilidad, la trazabilidad y la verificabilidad necesarias para satisfacer las necesidades de una economía global.
Las tecnologías blockchain aportan un valor significativo en el proceso de contratación para los empleados, las organizaciones y las autoridades públicas.
A medida que su organización considera qué nuevas contrataciones contribuirán más al crecimiento futuro, ¿cómo puede identificar mejor los conocimientos y la experiencia necesarios para afrontar los retos de la economía posterior a la COVID-19?
Podría pensar que hay un exceso de opciones. Solo este año, 40 millones de nuevos graduados competirán en todo el mundo con la fuerza laboral actual por un número cada vez menor de empleos y carreras. Sin embargo, mientras los sistemas de educación superior se esfuerzan por fomentar competencias pertinentes para el mercado, el desempleo y el subempleo entre los graduados en gran medida superan a los de la población general. Como se ha señalado a menudo señalado en los últimos tiempos: con tantos graduados “cualificados” en el mercado, ¿por qué las organizaciones tienen tantos problemas para encontrar al candidato adecuado para sus necesidades?
Para entender cómo mejorar su cadena de suministro de talento, primero debemos abordar los problemas: la pertinencia de las competencias adquiridas en la educación superior, la complejidad de la acreditación y la carga de la gestión de registros. Dado el precario desequilibrio entre oferta y demanda, sugerimos que la contribución de la tecnología a su éxito futuro reside en proporcionar un registro indeleble de las competencias, capacidades y conocimientos de la fuerza laboral.
Abordar los tres problemas
El debate permanente sobre el valor de la educación superior se ve empañado por una serie de problemas sistémicos: la complejidad de enseñar conocimientos frente a competencias, la especificidad de la educación diferenciada y la incapacidad del mercado para aclarar qué hay realmente detrás de los títulos y certificaciones. Con aproximadamente 4,7 billones de dólares que se gastan en educación en todo el mundo, ¿no debería todo el mundo tener una idea clara de lo que obtiene a cambio de esta inversión?
Un segundo problema es sentar una base sólida para la acreditación. La acreditación de las instituciones tradicionales se ha convertido en un proceso complejo en muchos mercados. Evaluar tanto la enseñanza como el aprendizaje resulta cada vez más difícil de medir. Por último, el creciente énfasis en la protección de los consumidores para los estudiantes subraya la fragilidad de los procesos de acreditación actuales.
Un tercer problema ha sido garantizar la gestión de la educación y la formación. La gestión de la propiedad intelectual se ha convertido en un problema explícito: ¿cómo se procesa, archiva y registra el trabajo de un estudiante dentro de las instituciones y entre ellas a lo largo del tiempo? Por último, ¿cómo son introducidos, consultados y verificados los distintos registros por las múltiples partes interesadas del proceso educativo: estudiantes, empresas, gobiernos e instituciones educativas?
Desde nuestra sólida experiencia en la investigación y la práctica de la cadena de suministro, los problemas mencionados se reducen a un revelador ejemplo de oferta y demanda. Los estudiantes son, esencialmente, factores de entrada en la creación de valor de las organizaciones que los emplean, y la gestión de la cadena de suministro puede contribuir a encontrar una solución a estos problemas. La cadena de suministro de talento opera en un mercado altamente imperfecto, y las actividades de adquisición –el proceso de contratación– están fundamentalmente limitadas por una notoria falta de transparencia, trazabilidad y verificabilidad.
Los empleadores saben poco sobre los candidatos cuando estos se incorporan a la organización y, en muchos casos, su filosofía de recursos humanos se basa en una mentalidad de supervivencia del más apto. Muchas organizaciones de alto rendimiento funcionan así, eliminando continuamente a los candidatos que no cumplen los requisitos. ¿Y si los empleadores tuvieran una opción mejor? ¿Y si la propia cadena de suministro de talento ofreciera una única fuente de verdad sobre la educación, las competencias y los conocimientos, así como la personalidad de cada candidato?
Blockchain crea registros laborales inmutables
En las cadenas de suministro tradicionales, este problema se resuelve mediante la recopilación detallada de datos en sistemas de ejecución en tiempo real y, cada vez más, mediante nuevas tecnologías como el IoT y blockchain. En las cadenas de suministro de talento, la recopilación de datos es menos problemática que la documentación. Como empleados y directivos, la mayoría de nosotros entendemos lo que sabemos, lo que sabemos hacer y dónde residen nuestros talentos. Sin embargo, casi nadie más lo sabe.
Blockchain o la tecnología de libro mayor distribuido ofrece un valor demostrativo en este sentido. Ofrece la oportunidad de crear un registro inmutable para cada participante en la cadena de suministro de talento. Especialmente cuando se implementa sobre identidades descentralizadas y credenciales verificables, también brinda a la persona la capacidad de determinar cuántos datos desea compartir con un futuro o actual empleador, una institución educativa o cualquier otra persona.
Las experiencias educativas pueden almacenarse en cadena de forma criptográficamente segura y mantenerse a lo largo de la vida de una persona. Documentan su trayectoria a través de distintas etapas educativas, y los datos pueden ofrecer una fidelidad extraordinaria basada en las materias estudiadas, las pruebas realizadas o las fortalezas desarrolladas. Cada eslabón de la cadena de suministro de talento puede modificarse para el aprendizaje continuo, las competencias adquiridas en el trabajo o las experiencias profesionales a lo largo de toda una carrera.
Además, los datos sobre una persona pueden analizarse y compartirse de forma anónima con blockchain, lo que permite al titular de los datos identificar de manera proactiva oportunidades de crecimiento, por ejemplo, a partir de evaluaciones algorítmicas, y a las organizaciones empleadoras buscar conjuntos de competencias específicos sin necesidad de revelar la identidad de la persona que los posee, salvo que esta dé su consentimiento. Como los datos están disponibles de forma anónima, pueden compartirse con mayor libertad y sin temor a violaciones de la privacidad.
Para lograr visibilidad en la cadena de suministro de talento, las personas deben asumir la responsabilidad de documentar sus competencias, conocimientos y experiencia. Las personas pueden mantener sus datos en carteras digitales que las acompañan en las instituciones educativas y de un empleador a otro. Cada organización que recopila datos sobre la persona debe tener la capacidad de modificar el registro, y las personas necesitan poder decidir qué compartir y con quién.
Los beneficios de mejorar la visibilidad de la cadena de suministro de talento son considerables. El valor de los títulos educativos actuales puede potenciarse con visiones más realistas de los logros de cada persona. Los datos pueden utilizarse en contexto para los fines de una aplicación o una evaluación. Al mismo tiempo, sus procesos de recursos humanos pueden rediseñarse para captar talento y ofrecer mejores oportunidades de colocación, con el fin de nutrir a su organización con el talento necesario para impulsar la prosperidad económica futura.


