Si el máster es la nueva licenciatura, ¿es ahora el doctorado el nuevo máster?

A Warwick University graduate holds a degree certificates on the day of a graduation ceremony in Warwick, Britain July 17, 2017. Picture taken July 17, 2017. REUTERS/Russell Boyce
The evolution of education.Image: REUTERS/Russell Boyce
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La Oficina del Censo de Estados Unidos puede decirnos unas cuantas cosas sobre cómo envejecen las poblaciones estadounidense y europea: la proporción de personas mayores de 50 años sigue aumentando más rápido quela de las personas menores de 50 años. De hecho, se prevé que el número de residentes de Estados Unidos de 65 años o más se duplique para 2060. JoAnn Jenkins, presidenta de AARP, ha sugerido que debemos «cambiar radicalmente nuestra forma de envejecer»: repensar qué significa hacerse mayor y disipar muchas de las ideas preconcebidas que tenemos.

Más de 50 matices de canas…

A medida que aumenta el porcentaje de estadounidenses que viven más que las generaciones anteriores, también se alarga su vida laboral. También ha aumentado su nivel educativo, pues obtienen uno o dos títulos nuevos más adelante en la vida.

Paradójicamente, varios informes sobre el sector educativo de Estados Unidos han revelado un estancamiento o incluso un descenso en el número de programas de MBA, y varias instituciones de renombre han dejado de ofrecer programas presenciales de dos años a tiempo completo. Esto se debe en parte a la crisis de la asequibilidad de la educación universitaria en Estados Unidos. Gracias a una mayor movilidad, cada vez más estudiantes estadounidenses, jóvenes y mayores, consideran estudiar en países con tasas de matrícula más bajas. Para quienes desean obtener un MBA, esto ha dado lugar a un sector en auge en otras partes del mundo, así como a alternativas como el MIM (máster en Gestión Internacional) y el máster profesional en Ciencias.

Según el Censo de Estados Unidos de 2015, el 32 % de los residentes de Estados Unidos tiene al menos una licenciatura, el 9 % un máster y el 2 % un doctorado. Este aumento de personas que elevan sus cualificaciones educativas ha dado lugar a una especie de «escalada de credenciales». Si al máster se le ha llamado la «nueva licenciatura», una simple licenciatura podría estar convirtiéndose en el equivalente de un diploma de secundaria.

Image: Oficina del Censo de Estados Unidos

¿Doctor, quién?

Con el aumento del número de estadounidenses mayores de 60 años que siguen trabajando y de quienes tienen un máster, parece razonable afirmar que también crecerá la demanda de titulaciones doctorales entre los estudiantes de más edad. Esta tendencia ejercerá nuevas presiones sobre las universidades para que diseñen alternativas a tiempo parcial para profesionales, en lugar de los programas tradicionales de doctorado que exigen entre 4 y 6 años de dedicación a tiempo completo. Los estudios de casos por país muestran la necesidad de diseñar doctorados profesionales para atender esta demanda creciente.

Un estudio de 2016 realizado en el Reino Unido indicó que los programas de doctorado profesional están creciendo en campos como la ingeniería, la psicología, la educación, la medicina y la administración de empresas. Como director del programa de Doctorado en Administración de Empresas (DBA) de la institución francesa Grenoble Ecole de Management, he sido testigo directo de la creciente demanda procedente de Estados Unidos, con un número cada vez mayor de candidatos altamente cualificados de distintos ámbitos.

El DBA es un programa a tiempo parcial que forma a directivos y profesionales en metodología de investigación para las ciencias sociales y de la gestión, y ofrece a quienes buscan nuevos retos la posibilidad de alcanzar los niveles más altos de formación mientras siguen cumpliendo con sus obligaciones profesionales y familiares. Muchos de nuestros candidatos y graduados expresan una «búsqueda existencial de sentido» tras años de servicio en el mundo empresarial, o el deseo de emprender un «segundo acto» que les permita orientarse hacia una carrera académica o de consultoría. Para ellos, el doctorado puede ser el último elemento de su «lista de cosas que hacer en la vida», donde convergen la identidad profesional y una narrativa personal.

La teoría frente a la práctica

Sin embargo, muchos programas pueden empujar a los candidatos a doctorados profesionales al mismo terreno que los doctorandos que aspiran a puestos académicos permanentes en un mercado laboral universitario cada vez más competitivo. En lugar de orientar a los candidatos a doctorados profesionales hacia temas arraigados en la práctica y aprovechar su experiencia vital, los supervisores académicos y los empleadores, junto con las publicaciones revisadas por pares, las conferencias y los comités de contratación, los empujan a realizar aportaciones teóricas.

Como señala un artículo reciente de Valérie Sabatier, Mark Smith y Michel Albouy, también de Grenoble Ecole de Management, estos enfoques anquilosados pueden dar lugar a temas de tesis y publicaciones posteriores menos innovadores y más conservadores. Sin embargo, se ha criticado a los programas de posgrado de doctorado por inundar el mercado con candidatos sin la preparación ni la experiencia necesarias.

Navegar las corrientes que fluyen entre la teoría y la práctica, al tiempo que se supervisa la compleja relación entre supervisores y estudiantes, implica que los programas de doctorado, tanto los dirigidos a estudiantes jóvenes como a los de más edad, tienen mucho trabajo por delante.

Fuga de cerebros: ¿de Estados Unidos a Europa?

Según la lógica de la economía de la oferta, el número de candidatos a doctorado crece porque aumenta el número de programas de doctorado. De ello se desprende que, cuanto más candidatos a doctorado haya en el mercado, más investigadores aspirantes acudirán a buenos programas.

Aunque se promocionan los programas de DBA exclusivamente en línea como más rentables y eficientes en cuanto al tiempo, parece imposible y poco deseable formar a personas de manera 100 % remota para una carrera que exige a diario habilidades retóricas, debate, crítica y revisión por pares. Aunque estoy muy lejos de ser un neoludita, parece casi imposible sustituir la presencia física de lo analógico por la distancia de lo digital cuando se trata de desarrollar ideas originales y de gran calidad. Para impulsar propuestas de investigación innovadoras, hacen falta conversaciones y debates presenciales de toda la vida con colegas y mentores.

Por la creciente demanda de programas profesionales como el DBA de Grenoble, parece que muchos estadounidenses interesados en obtener un doctorado en una etapa avanzada de la vida están de acuerdo: en este programa, el 100 % de la enseñanza es presencial y se enseña a los estudiantes a «socializar» iterativamente sus investigaciones. A esto se suma que los programas europeos son mucho más asequibles que muchas opciones estadounidenses; esperamos que, en el futuro, siga llegando a nuestros pasillos un flujo constante de estadounidenses altamente cualificados que buscan su «segundo acto».

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