La COVID-19 ha normalizado el trabajo híbrido, lo que ha llevado a replantearse radicalmente la distribución tradicional de las oficinas.
Las oficinas se están rediseñando para ofrecer flexibilidad, con tabiques móviles, suelos técnicos elevados y más pantallas digitales.
Las salas de reuniones colaborativas harán que la gente ya no tenga que esforzarse por oír o ver, pero las mesas de conferencias seguirán desempeñando un papel fundamental en las negociaciones.
Adiós a la enorme mesa de conferencias; bienvenidas las pantallas grandes.
La distribución tradicional de las salas de reuniones está siendo objeto de un replanteamiento radical, mientras las empresas buscan formas de crear espacios óptimos de colaboración para equipos híbridos.
En las oficinas de reciente diseño del gigante farmacéutico GSK, los arquitectos de FCA reconfiguraron una sala de juntas importante para que se pareciera más a una pequeña sala de cine. Se instalaron varias pantallas de proyección para crear una sensación de igualdad entre los participantes virtuales y presenciales; se colocaron alfombras y paneles acústicos para mejorar la calidad del sonido de las reuniones; y los asientos mullidos hacen más cómodas las sesiones maratonianas.
«Creo que este tipo de sala de reuniones será mucho más habitual en el futuro», afirma John Campbell, presidente del estudio de arquitectura con sede en Filadelfia. A medida que la tecnología se convierte en un elemento omnipresente en las reuniones de trabajo, Campbell cree que ya no será necesario sentarse alrededor de una mesa enorme. «Ya no entramos en una sala llena de montones de papeles», explica. «La mesa servía para dejar los documentos que se iban pasando, pero ahora tendemos a compartir la información mediante pantallas digitales».
Se imagina reuniones en las que la gente ya no tenga que esforzarse por oír a quienes llaman a distancia por el altavoz ni entrecerrar los ojos para ver las diapositivas por sentarse al otro extremo de una mesa de conferencias.
Pero, tras observar la evolución del lugar de trabajo durante los últimos 50 años, Campbell se apresura a añadir que las mesas de conferencias no desaparecerán del todo. «Cuando negocias, necesitas una mesa», explica Campbell, y señala que las mesas de conferencias pueden servir para crear distancia psicológica y transmitir una sensación de poder, como hace el presidente ruso Vladimir Putin con sus mesas de reuniones absurdamente largas.
El fin de las oficinas estandarizadas
Las convulsiones causadas por la pandemia de COVID-19 ofrecen a arquitectos y empresas una oportunidad excepcional para empezar de cero. «En realidad, esta es una de las etapas más emocionantes de mi carrera», afirma Campbell. «Cuando empecé, mucha gente tenía normas [fijas] y teníamos que seguir un enfoque estandarizado».
La crisis del espacio de oficinas obliga a las organizaciones a pensar de forma más amplia y audaz, observa Campbell. «Lo bueno es que las ideas antiguas han quedado hechas añicos y ahora nuestro trabajo consiste en colaborar con los clientes para ayudarles a entender quiénes son, cuál es su cultura y qué solución es realmente la adecuada para ellos», explica.
Diseñar para ofrecer flexibilidad es esencial en este momento, afirma Campbell. Le cuenta a Quartz que cada vez más oficinas de Europa y Asia están adoptando suelos técnicos elevados—un modelo de construcción que deja un espacio entre la losa y el pavimento para ocultar los cables eléctricos y de datos. Esto permite trasladar los muebles de las oficinas sin tener que perforar el suelo ni molestar a nadie, explica.
Los tabiques móviles, como la «pared danzante» fabricada por la empresa suiza de mobiliario Vitra, también están demostrando ser útiles, afirma Campbell. Este elemento, que en un principio se comercializaba como una barrera de privacidad para oficinas diáfanas abarrotadas, el accesorio móvil que se transforma en estantería, perchero, estación de café con ruedas o soporte para plantas permite a las empresas probar nuevas configuraciones del espacio a medida que los empleados regresan poco a poco a la oficina.
«Vivimos tiempos interesantes», afirma Campbell. «Todo esto es un gran experimento».


