Dos cazadores están en el bosque cuando uno de ellos se desploma. Parece que no respira y tiene la mirada perdida. El otro saca rápidamente su teléfono y llama a los servicios de emergencia. Jadeando, exclama: “¡Mi amigo está muerto! ¿Qué puedo hacer?”. El operador le dice: “Tranquilícese. Puedo ayudarle. Primero, asegurémonos de que está muerto”. Hay un silencio y, a continuación, se oye un disparo. De vuelta al teléfono, el hombre dice: “Vale, ¿y ahora qué?”
¿Te ha hecho reír? Es el chiste más gracioso del mundo, según un enorme experimento realizado en 2002 por el psicólogo Richard Wiseman. Casi 2 millones de personas de 70 países votaron más de 40 000 chistes, lo que convirtió el estudio LaughLab en el mayor ejercicio (hasta ahora) sobre la misteriosa noción del humor, y que le valió un récord Guinness mundial.
Todavía no me he encontrado con nadie que no aprecie el humor de alguna forma. Es cierto que podemos diferir en cuanto a las cosas que nos hacen gracia y las que definitivamente no, pero una sonrisa compartida o una carcajada es una de las mejores experiencias de vínculo que existen.
Empieza con algo gracioso
Lo sé bien: soy la persona de finanzas que invariablemente tiene que seguir una presentación atractiva y emocionante con actualizaciones sobre mis queridas (pero, lo admito, aburridas) cifras y porcentajes. Por eso, a lo largo de los años he descubierto que la mejor forma de captar de inmediato la atención de la gente es empezar con algo gracioso. No se espera en absoluto que yo sea el cómico de la agenda, así que tiene el efecto añadido de sorprender al público desprevenido.
El humor en el lugar de trabajo es algo que la mayoría de nosotros utilizamos y disfrutamos de forma instintiva, pero hay abundantes investigaciones científicas que confirman lo que esos impulsos naturales nos indican: el humor es bueno para nosotros. Los psicólogos Herbert Lefcourt y Rod Martin fueron de los primeros en demostrar que las personas estresadas con un fuerte sentido del humor se deprimían y angustiaban menos que aquellas en las que este estaba menos desarrollado.
Incluso la anticipación de una buena risa aumenta los niveles de betaendorfinas, que nos hacen sentir bien, y de la hormona del crecimiento humano, que ayuda a mantener el correcto funcionamiento de nuestro sistema inmunitario.
¿El humor en el lugar de trabajo consiste en contar chistes? Pues no.
Robert Provine, psicólogo de la Universidad de Maryland, descubrió que en realidad nos reímos más cuando hablamos con nuestros amigos. En lugar de chistes, compartimos afirmaciones y comentarios que, en apariencia, no parecen en absoluto graciosos y, con frecuencia, van más allá de los límites de lo que podría considerarse “apropiado”. Como ocurre con la creatividad, el humor suele funcionar mejor cuando rompe con lo que se considera la norma.
Como una de los millones de personas que trabajan en una organización global, esto me llegó al corazón. Soy francesa y llevo más de 20 años adaptándome a las cosas que mis compañeros internacionales encuentran graciosas. Me trasladé a la sede de nuestra empresa en Chicago en 2014; aunque todavía no estoy segura de entender realmente el humor estadounidense, sí me siento más cómoda riendo con mis compañeros de equipo cuatro años después. Sin embargo, en todos los equipos con los que he trabajado, siempre hemos logrado crear este lenguaje común de humor tonto, a veces absurdo, que probablemente no tendría sentido fuera de la oficina.
Esto es lo que hace del humor una de nuestras formas más importantes de expresión emocional. Es un comportamiento social que revela quiénes somos realmente, al menos cuando surge de forma espontánea. Permite que los demás sepan que nos caen bien y que los entendemos, y nos ayuda a construir y cultivar relaciones a través de las jerarquías e incluso de las diferencias culturales.
El humor tiene sentido empresarial
Por eso lo considero un elemento imprescindible en el trabajo. Pasamos gran parte de nuestra vida allí, ¿por qué no íbamos a poder expresarnos de forma auténtica? Afortunadamente, la ciencia me respalda de nuevo, porque numerosos estudios han demostrado que, lejos de hacernos perder el tiempo y destruir la productividad, el humor también tiene sentido empresarial.
Para empezar, el humor en el lugar de trabajo nos anima a colaborar, proporciona motivación y puede ayudar a prevenir el agotamiento. Las investigaciones también muestran que es un signo de un líder exitoso: cuando se utiliza con eficacia, transmite confianza, competencia y un estatus elevado. Además, en los lugares de trabajo donde el humor se comparte abiertamente, la cultura tiende a animar a las personas a ser ellas mismas, y el resultado es una plantilla más leal y productiva.
Sin embargo, en un mundo cada vez más marcado por las crisis, el humor a veces puede parecer una antigua conocida lejana. Los asombrosos avances tecnológicos, como los que surgen de la Cuarta Revolución Industrial, ofrecen la promesa de más formas de conectar con nuestros semejantes que nunca, pero si no tenemos cuidado, podrían erosionar los lazos que nos unen.
El hecho de que estemos ampliando las capacidades humanas mediante la inteligencia artificial significa que muchas de nuestras nuevas “relaciones” futuras serán solo virtuales.
Al mismo tiempo, las redes sociales han dado a cualquiera con conexión a internet una plataforma para comentarios negativos y trolleo, además de un historial en línea visible. Vimos un ejemplo de las posibles consecuencias de esto hace apenas unas semanas, cuando el cómico Kevin Hart renunció como presentador de los Oscar, tras las quejas por algunos de sus tuits anteriores.
Con tantos incidentes en línea y cara a cara que tienen su origen en la broma o en malentendidos, junto con una sociedad cada vez más aversa al riesgo y propensa a litigios, todas estas cosas combinadas podrían estar contribuyendo a fomentar un factor de miedo (o lo que se ha denominado una “espiral del silencio”), en la que las personas se muestran cada vez más reacias a expresarse libremente en el trabajo.
Por supuesto, a veces ese “miedo” está totalmente justificado: es un poco como una red de seguridad que nos impide herir los sentimientos de alguien o aislarnos. ¿No sería terrible que el humor desapareciera de nuestros lugares de trabajo como consecuencia? Muchas grandes organizaciones parecen haber comprendido que existe un problema y están contratando consultores de humor para solucionarlo. Personalmente, me parece algo un tanto deprimente, ya que demuestra hasta qué punto algunos entornos laborales se han alejado de nuestros impulsos humanos esenciales, pero al menos es un comienzo.
Una cosa es segura: a medida que las organizaciones se ven inmersas en la guerra global por el talento, el mejor arma a su disposición es muy probablemente su plantilla actual. Esto significa que las cuestiones relacionadas con el compromiso y la colaboración de los empleados cobrarán aún más importancia en los próximos años si las empresas quieren atraer y retener a las mejores personas. Quienes logren motivar a los empleados para que disfruten de su tiempo en el trabajo tendrán más posibilidades de éxito, y creo que el humor será clave.
Consejos para incorporar el humor en el lugar de trabajo
Entonces, ¿cómo vencemos el factor miedo sin tener que llamar a los consultores de humor?
Aquí tienes mis consejos:
1. Mantenlo apropiado
En Francia es bastante habitual burlarse de las personas cuando hacen o dicen algo tonto. Y a menudo lo más gracioso que se puede decir es algo que parece totalmente fuera de los límites de lo apropiado. La clave está en ser consciente de con quién se bromea y de qué botones, buenos o malos, puede pulsar tu comentario. En caso de duda, como alguien más escribió: “Mantenlo PC y PG”.
2. Basa tu humor en buenas intenciones
Procura reírte con alguien, no de alguien. Mis propios compañeros se burlan con frecuencia de la forma en que pronuncio ciertas palabras en inglés, y en realidad resulta bastante divertido ver lo mucho que disfrutan con ello. Lo importante es que en sus bromas no hay malicia.
3. Prepárate para reírte de ti mismo (y sé tú mismo)
El humor en el lugar de trabajo debería ser positivo. Además, no necesitamos que los chatbots se hagan con el control. Todavía no.


