A medida que las grandes empresas de todo el mundo se familiarizan más con las ventajas y desventajas de sumarse a la transformación hacia la nube, es necesario consolidar lo aprendido y crear manuales de actuación. Las preocupaciones más graves de los últimos años se han disipado en cierta medida y han dado paso a otras nuevas. Hoy, la seguridad ya no figura entre los principales riesgos en la lista de gestión de riesgos de las empresas. En su lugar está la disponibilidad.
Algunas interrupciones de alto perfil el año pasado en servicios de nube pública (Infraestructura como servicio, o IaaS) demostraron cómo pueden verse significativamente afectadas las empresas centradas en el comercio electrónico. Esta constatación ha impulsado la necesidad de diseñar estructuras híbridas de implementación de servicios que reduzcan el impacto de tales interrupciones en los clientes. Hoy existen herramientas capaces de gestionar eficientemente las cargas de trabajo en infraestructuras de nube híbrida, reduciendo así los problemas operativos dentro de la empresa.
También se comprende cada vez más que un enfoque fragmentario del uso de la nube solo conducirá a una optimización de costos subóptima, mejoras insuficientes en agilidad y, quizá, mayores gastos generales de gestión. Por ello, es importante adoptar un enfoque calibrado que ofrezca el equilibrio adecuado entre esfuerzo y beneficio. Es probable que todo esfuerzo de transformación hacia la nube afecte a múltiples procesos empresariales y, por tanto, su impacto podría sentirse en toda la organización.
El uso más antiguo y exitoso de los modelos de servicios en la nube ha sido el Software como servicio, o SaaS. Si las necesidades de una empresa coinciden estrechamente con los procesos de mejores prácticas que el proveedor del servicio ha incorporado a su oferta, la decisión es obvia. Pero cada personalización añade una capa de complejidad y riesgo. En las empresas y las funciones de apoyo existe una tendencia natural a resistirse al cambio. Cuanto mayor es la resistencia, mayor es la personalización. A partir de cierto punto, adoptar SaaS deja de tener sentido, pues es inevitable que surjan múltiples problemas de soporte y de hoja de ruta, que acabarán anulando los beneficios iniciales de una implementación rápida y de bajo costo.
La situación se vuelve algo más compleja en el caso de las Plataformas como servicio, o PaaS. En este caso, la empresa está construyendo una plataforma desde la cual atenderá, durante algún tiempo, a sus clientes internos y externos. Las características, la confiabilidad, la escalabilidad y la eficiencia de costos de la plataforma pueden cambiar radicalmente la situación de la empresa. A la inversa, si estos aspectos no se integran bien, podrían generar mayores costos, indicadores de servicio deficientes y clientes molestos (tanto internos como externos). Por ello, es muy importante emprender iniciativas de PaaS de manera bien meditada, con la participación de todas las partes interesadas y con una perspectiva de mediano a largo plazo sobre la hoja de ruta del negocio. Un patrocinio empresarial claro y sólido es fundamental para el éxito final de una iniciativa de PaaS.
Así como la cultura de la empresa puede facilitar considerablemente o dificultar seriamente la transformación empresarial, también puede hacerlo con las iniciativas de aprovechamiento de la nube. Por su propia naturaleza, las tecnologías en la nube afectan todos los aspectos de las operaciones de una empresa. Por tanto, debe tomarse muy en serio su potencial para ayudar u obstaculizar. Se recomienda encarecidamente que el equipo directivo de la transformación hacia la nube incluya a un experto en gestión del cambio que conozca bien la empresa. Esa persona debe asegurarse de que los factores humanos pertinentes se tengan en cuenta mediante la priorización y una comunicación constante.
Este artículo se publica en colaboración con TATA Consultancy Services. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Vish Mavathur es director global de la práctica de servicios de aplicaciones y plataformas en la nube de TCS, parte integral de la unidad de negocio Digital Enterprise.
Imagen: Una ilustración muestra la proyección de un código binario sobre un hombre que sostiene una computadora portátil, en una oficina de Varsovia, el 24 de junio de 2013. REUTERS.


