¿Cómo podemos afrontar los desafíos de 2014?

¿Cómo podemos afrontar los desafíos de 2014?
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Desde la crisis financiera mundial de hace cinco años, cada vez es más habitual subrayar la interconexión del mundo moderno. Los acontecimientos que tienen lugar en una parte del mundo pueden desencadenar consecuencias en lugares lejanos. Sin embargo, a la hora de identificar posibles soluciones a los mayores desafíos del mundo, los líderes y los responsables políticos siguen demasiado a menudo atrapados en una mentalidad unidimensional propia de un mundo antiguo. Algunas de las respuestas bien podrían encontrarse en ámbitos que, a primera vista, parecen no guardar relación con la cuestión que nos ocupa.

Tomemos como ejemplo la agitación en Oriente Medio y el norte de África, identificada por el Foro Económico Mundial en su Outlook on the Global Agenda 2014 como el desafío más significativo al que se enfrentan los líderes mundiales. El debate sobre la región se ha centrado en gran medida en las fracturas étnicas, religiosas y políticas que dieron lugar al malestar civil, así como en los beneficios e inconvenientes del cambio de régimen. Pero ¿cuánta atención se ha prestado, por ejemplo, al papel que desempeñan los cambios en los patrones meteorológicos en el conflicto actual?

No sorprende que la inacción frente al cambio climático también figure en quinto lugar de la lista de las 10 principales tendencias elaborada por los expertos del Foro, procedentes del mundo empresarial, gubernamental, académico y de la sociedad civil. Sin embargo, el verdadero valor de esta lista no reside en analizar cada tendencia significativa de forma aislada, sino en buscar la intersección entre los problemas más acuciantes de la humanidad, con el objetivo de encontrar formas nuevas e innovadoras de resolverlos.

En los cinco años anteriores al estallido de la guerra civil en Siria, una gran parte de su territorio sufrió una devastadora sequía prolongada. Muchos trabajadores agrícolas perdieron sus medios de vida y cayeron en la pobreza extrema. En total, más de un millón de personas fueron desplazadas de sus hogares y se trasladaron a zonas urbanas que ya atravesaban dificultades económicas.

¿Pudieron las condiciones climáticas haber contribuido al profundo malestar que desencadenó un conflicto que, según las estimaciones, ha causado hasta ahora más de 100.000 muertes? ¿Debe considerarse, por tanto, el cambio climático como un elemento intrínseco de los remedios políticos y económicos propuestos para los males de la región?

El caso Edward Snowden ha puesto de relieve el impacto de las ciberamenazas, que ocupa el puesto número 4 de la lista de tendencias. En concreto en relación con Oriente Medio, sus revelaciones sin duda han frenado la causa de quienes desean que surja en la región una democracia liberal al estilo occidental. John Sawers, jefe del servicio británico de inteligencia exterior MI6, declaró recientemente: “Nuestros adversarios se frotan las manos con regocijo; Al Qaeda lo aprovecha con avidez.” En términos más generales, es probable que las filtraciones sobre el espionaje generalizado hayan reforzado la idea, ampliamente extendida en la región, de que Occidente es hipócrita y falaz.

Pese a que han transcurrido varios años desde el punto álgido de la crisis financiera, los desafíos económicos dominan las 10 principales tendencias, lo que demuestra que aún queda mucho daño por reparar. Las crecientes brechas de ingresos (n.º 2), el desempleo estructural persistente (n.º 3) y la disminución de la confianza en las políticas económicas (n.º 6) figuran todas en la lista.

Una vez más, podemos observar las conexiones entre tendencias. El crecimiento de las megaciudades en todo el mundo (n.º 9) es una oportunidad que exigirá un enfoque coherente por parte de los urbanistas, que integre políticas económicas, sociales y medioambientales para garantizar que los centros urbanos sigan prosperando. La rápida propagación de la desinformación en internet (n.º 10) es un fenómeno de nuestra nueva cultura en línea, conectada digitalmente, que todavía no comprendemos del todo.

La falta de valores en el liderazgo (n.º 7) quizá ayude en cierta medida a explicar la falta de confianza popular en la dirección económica de los gobiernos. Si la gente cree que los políticos solo se interesan por sus propios intereses, es poco probable que confíe en que los gobiernos diseñen y apliquen medidas para combatir los problemas económicos. La creciente clase media en Asia (n.º 8) puede tener un efecto sorprendente en los sistemas políticos y en sus líderes, que podrían verse desafiados por una ciudadanía mejor formada, más empoderada y más exigente.

Sin la legitimidad que confiere una confianza básica, los líderes de un entorno democrático no pueden aspirar a llevar a cabo los cambios de largo alcance, y a veces dolorosos, necesarios para erradicar problemas sociales y económicos profundos. Las reformas esenciales serán vulnerables a reversiones constantes y bruscas como consecuencia de la presión electoral o popular de una ciudadanía escéptica, y nunca llegarán a completarse. El impulso para mejorar los valores del liderazgo debería constituir sin duda un elemento indispensable de una política económica viable y responsable.

De hecho, la historia reciente nos ofrece varios ejemplos de la importancia de la legitimidad democrática para los gobiernos que buscan impulsar cambios a largo plazo. Sin líderes emblemáticos como Lech Walesa en Polonia y Vaclav Havel en la República Checa, la enorme transición del comunismo a las sociedades de libre mercado en Europa del Este podría haber sido mucho más turbulenta. La credibilidad de estos hombres que, al igual que otro gran líder de la transición, Nelson Mandela de Sudáfrica, no estaban manchados por los regímenes anteriores, dio a la gente la confianza en el liderazgo que necesitaba para respaldar reformas audaces.

Aunque la economía mundial se está recuperando, aún queda mucho trabajo por hacer para devolver al mundo a una base sostenible, desde los puntos de vista económico, político y medioambiental. De todas las 10 principales tendencias, la inacción frente al cambio climático fue la que obtuvo la clasificación más alta como la menos abordada de forma eficaz. Además, según los datos del Foro, los medios de comunicación y las empresas deben prestar mucha más atención a las crecientes disparidades de ingresos y a la falta de valores en el liderazgo.

Como destacan estas conclusiones, no podemos conformarnos, sino que debemos encontrar soluciones que aborden sus múltiples causas subyacentes. Para formular respuestas eficaces, los líderes y los responsables políticos no deben pensar en líneas rectas, sino trazar conexiones clave entre las tendencias. Es precisamente en estas intersecciones, en gran medida inexploradas, donde pueden residir nuevas ideas innovadoras. Por eso reunimos a los pensadores líderes más relevantes del mundo en Abu Dabi la próxima semana para debatir nuevas ideas y elaborar recomendaciones concretas que puedan dar forma a un futuro mejor.

Lea un blog sobre las 10 principales tendencias que afronta el mundo en 2014.

Autora: Martina Gmür es responsable de la Network of Global Agenda Councils. La reunión anual de los Consejos, la Summit on the Global Agenda, se celebra en Abu Dabi del 18 al 20 de noviembre.

Imagen: Una niña refugiada de Siria se asoma por una tienda en un campamento de refugiados cerca de la ciudad portuaria de Sidón, en el sur del Líbano, el 8 de octubre de 2013. REUTERS/Ali Hashisho

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