Cómo tener autocontrol para aumentar tu productividad

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Studies show that very few people would consider self control to be one of their strengths.Image: Unsplash/Green Chameleon
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  • Un estudio de TalentSmart ha demostrado que el 90% de los mejores profesionales tienen un alto nivel de inteligencia emocional, que se refleja en el autocontrol.

  • El autocontrol nos ayuda a alcanzar metas, y la falta de autocontrol obstaculiza la productividad.

  • Travis Bradberry, cofundador de TalentSmart, describe comportamientos y consejos de estilo de vida para tener autocontrol y ser más exitoso.

TalentSmart ha puesto a prueba a más de un millón de personas y ha descubierto que los niveles más altos del alto rendimiento están ocupados por personas con un alto nivel de inteligencia emocional (el 90% de los mejores profesionales, para ser exactos). La característica distintiva de la inteligencia emocional es el autocontrol, una habilidad que libera una enorme productividad al mantenerte concentrado y encaminado. Por desgracia, el autocontrol es una habilidad en la que resulta difícil confiar. Para la mayoría de las personas, el autocontrol es tan efímero que, cuando Martin Seligman y sus colegas de la Universidad de Pensilvania encuestaron a dos millones de personas y les pidieron que ordenaran sus fortalezas en 24 habilidades distintas, el autocontrol quedó en el último puesto.

Y cuando tu autocontrol deja algo que desear, también lo hace tu productividad.

En lo que respecta al autocontrol, es tan fácil centrarse en los fracasos que los éxitos tienden a quedar en segundo plano en comparación. ¿Y por qué no habría de ser así? El autocontrol es un esfuerzo destinado a ayudarte a alcanzar una meta. No controlarte a ti mismo es, precisamente, un fracaso. Si intentas evitar comer una bolsa de patatas fritas después de cenar porque quieres perder algunos kilos y lo consigues el lunes y el martes por la noche, pero sucumbes a la tentación el miércoles y comes el equivalente a cuatro raciones de calorías vacías, tu fracaso pesa más que tu éxito. Has dado dos pasos adelante y cuatro atrás.

Dado que el autocontrol es algo en lo que todos podríamos necesitar un poco de ayuda, volví a los datos para descubrir qué tipo de cosas hacen las personas con inteligencia emocional para mantenerse productivas y en control. Aplican conscientemente estos comportamientos porque saben que funcionan. Algunos son evidentes, otros contraintuitivos, pero todos te ayudarán a minimizar esos molestos fracasos para aumentar tu productividad.

Se centran en las soluciones. Dónde centras tu atención determina tu estado emocional. Cuando te obsesionas con los problemas a los que te enfrentas, generas y prolongas emociones negativas que obstaculizan el autocontrol. Cuando te concentras en las acciones que emprenderás para mejorarte a ti mismo y tus circunstancias, creas una sensación de eficacia personal que produce emociones positivas y mejora el rendimiento. Las personas con inteligencia emocional no se detienen en los problemas porque saben que son más eficaces cuando se centran en las soluciones.

Comen. Incluye este punto en la categoría de lo contraintuitivo, sobre todo si tienes dificultades para controlar lo que comes. Tu cerebro consume grandes cantidades de glucosa cuando intenta ejercer el autocontrol. Si tu nivel de azúcar en sangre es bajo, es mucho más probable que sucumbas a impulsos destructivos. Los alimentos azucarados elevan rápidamente tus niveles de azúcar y te dejan agotado y vulnerable a conductas impulsivas poco después. Comer algo que proporcione una combustión lenta al organismo, como el arroz integral o la carne, te dará un margen más amplio de autocontrol. Así que, si te cuesta mantenerte alejado del bol de golosinas de la oficina cuando tienes hambre, asegúrate de comer otra cosa si quieres tener alguna posibilidad real.

Se perdonan a sí mismos. Un círculo vicioso de no controlarse uno mismo, seguido de un intenso autodesprecio y asco, es habitual en los intentos de autocontrol. Estas emociones suelen llevar a excederse en la conducta problemática. Cuando cometes un desliz, es fundamental que te perdones y sigas adelante. No ignores cómo te hace sentir el error; simplemente no te reboces en él. En cambio, centra tu atención en lo que vas a hacer para mejorar en el futuro.

El fracaso puede erosionar tu confianza en ti mismo y dificultar que creas que lograrás un mejor resultado en el futuro. La mayoría de las veces, el fracaso surge de asumir riesgos e intentar lograr algo que no es fácil. Las personas con inteligencia emocional saben que el éxito reside en su capacidad para sobreponerse ante el fracaso, y no pueden hacerlo cuando viven en el pasado. Cualquier cosa que valga la pena lograr requerirá que asumas algunos riesgos, y no puedes permitir que el fracaso te impida creer en tu capacidad para tener éxito. Cuando vives en el pasado, eso es exactamente lo que ocurre: tu pasado se convierte en tu presente y te impide avanzar.

No dicen sí a menos que realmente lo quieran. Una investigación realizada en la Universidad de California en San Francisco demuestra que cuanta más dificultad tienes para decir no, más probabilidades hay de que sufras estrés, agotamiento e incluso depresión, todo lo cual erosiona el autocontrol. Decir no es, efectivamente, un gran desafío de autocontrol para muchas personas. «No» es una palabra poderosa que no debes temer utilizar. Cuando llega el momento de decir no, las personas con inteligencia emocional evitan frases como «no creo que pueda» o «no estoy seguro». Decir no a un nuevo compromiso honra tus compromisos actuales y te da la oportunidad de cumplirlos con éxito. Recuérdate que decir no es un acto de autocontrol en el presente que aumentará tu autocontrol futuro al prevenir los efectos negativos del exceso de compromisos.

No buscan la perfección. Las personas con inteligencia emocional no fijan la perfección como objetivo porque saben que no existe. Los seres humanos, por naturaleza, somos falibles. Cuando la perfección es tu meta, siempre te queda una persistente sensación de fracaso que te hace querer rendirte o reducir tu esfuerzo. Acabas dedicando tu tiempo a lamentar lo que no lograste y lo que deberías haber hecho de otra manera, en lugar de avanzar entusiasmado por lo que has conseguido y lo que lograrás en el futuro.

Se mantienen positivos. Los pensamientos positivos te ayudan a ejercer el autocontrol al centrar la atención del cerebro en las recompensas que obtendrás por tu esfuerzo. Tienes que dar a tu cerebro errante un pequeño empujón seleccionando conscientemente algo positivo en lo que pensar. Cualquier pensamiento positivo sirve para reorientar tu atención. Cuando las cosas van bien y tu estado de ánimo es bueno, el autocontrol es relativamente fácil. Cuando las cosas van mal y tu mente se inunda de pensamientos negativos, el autocontrol supone un reto. En estos momentos, piensa en tu día e identifica una cosa positiva que haya ocurrido, o que vaya a ocurrir, por pequeña que sea. Si no se te ocurre nada del día actual, reflexiona sobre el pasado y mira hacia el futuro. Lo importante es que tengas algo positivo en lo que puedas concentrarte cuando tus pensamientos se vuelvan negativos, para no perder el foco.

Evitan preguntarse “¿Y si?” Las frases “¿Y si?” avivan el fuego del estrés y la preocupación, que son perjudiciales para el autocontrol. Las cosas pueden tomar un millón de direcciones distintas, y cuanto más tiempo dediques a preocuparte por las posibilidades, menos tiempo dedicarás a actuar y a mantenerte productivo (mantenerse productivo también sirve para calmarte y mantener la concentración). Las personas productivas saben que preguntarse “¿y si? solo las llevará a un lugar al que no quieren ni necesitan ir. Por supuesto, la planificación de escenarios es una técnica de planificación estratégica necesaria y eficaz. La distinción clave aquí es reconocer la diferencia entre la preocupación y el pensamiento estratégico.

Duermen bien. Llevo años insistiendo en esto, y nunca será suficiente subrayar la importancia del sueño para aumentar tu inteligencia emocional y mantener la concentración y el autocontrol. Cuando duermes, tu cerebro literalmente se recarga, reordenando los recuerdos del día y almacenándolos o descartándolos (lo que provoca los sueños), de modo que despiertas alerta y con la mente despejada. Tu autocontrol, tu atención y tu memoria se reducen cuando no duermes lo suficiente o no duermes del modo adecuado. La privación de sueño eleva por sí sola los niveles de la hormona del estrés, incluso sin un factor estresante presente, y esto es un importante factor que mina la productividad. Estar ocupado a menudo te hace sentir que debes sacrificar el sueño para ser productivo, pero la privación de sueño disminuye tanto tu productividad a lo largo del día que es mejor que duermas.

Cuando estás cansado, la capacidad del cerebro para absorber glucosa disminuye considerablemente. Esto dificulta controlar los impulsos que desvían la concentración. Además, si no duermes lo suficiente, es más probable que anheles los tentempiés azucarados para compensar los niveles bajos de glucosa. Así que, si intentas ejercer el autocontrol sobre lo que comes, dormir bien por la noche, todas las noches, es uno de los mejores pasos que puedes dar.

Hacen ejercicio. Mover el cuerpo durante tan solo 10 minutos libera GABA, un neurotransmisor que hace que el cerebro se sienta relajado y te mantiene en control de tus impulsos. Si te cuesta resistir el impulso de ir a la oficina de al lado para decirle a alguien lo que piensas, simplemente sigue caminando. Para cuando regreses, deberías tener el impulso bajo control.

Meditan. La meditación entrena al cerebro para ejercer el autocontrol. Incluso técnicas sencillas como el mindfulness, que consiste en dedicar tan solo cinco minutos al día a centrarse únicamente en la respiración y en los sentidos, mejoran la autoconciencia y la capacidad del cerebro para resistir impulsos destructivos. Los monjes budistas parecen tranquilos y dueños de sí mismos por una razón. Pruébalo.

Surfean la ola. El deseo y la distracción tienden a subir y bajar como la marea. Cuando el impulso que necesitas controlar es intenso, esperar a que pase esta ola de deseo suele bastar para mantenerte en control. Cuando sientas que debes ceder, la regla general es esperar al menos 10 minutos antes de sucumbir a la tentación. A menudo descubrirás que la gran ola de deseo se ha convertido en poco más que una ondulación que tienes el poder de sortear.

En resumen

Lo importante que hay que recordar es que debes dar a estas estrategias la oportunidad de funcionar. Esto significa reconocer los momentos en los que te cuesta mantener el autocontrol y, en lugar de ceder al impulso, detenerte a revisar estas estrategias y ponerlas en práctica antes de rendirte.

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