¿Nuevo jefe? Así puedes ganarte a tus empleados

What I learned was: Never stop asking for help. It builds trust, too, because everyone on your team feels valued.Image: REUTERS
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La Red de Insiders de MPW es una comunidad en línea donde las figuras más destacadas del mundo empresarial y otros ámbitos responden preguntas oportunas sobre carreras profesionales y liderazgo. La respuesta de hoy a «¿Cómo se genera confianza con los empleados cuando eres el nuevo jefe?» está escrita por Judy Marks, directora ejecutiva de Siemens USA.

A lo largo de mi carrera, he sido la «nueva jefa» muchas veces y hay un principio que me ha guiado en cada transición: la mejor manera de generar confianza con los empleados es demostrar que tú, como jefa, confías en ellos.

Estas son tres maneras en que he aplicado este principio durante los más de 30 años que he trabajado para empresas estadounidenses con presencia mundial:

Pide ayuda

Comencé mi carrera en la antigua división de sistemas federales de IBM. Era ingeniera de sistemas y, tras unos años allí, me dieron la oportunidad de dirigir un departamento en el que ya trabajaba. Nos especializábamos en asistencia para productos.

Fue un reto fascinante. Hasta entonces, me había centrado en mi propio trabajo y mis tareas. Ahora tenía que lograr que el trabajo se hiciera a través de otras personas y aprender a delegar. Además, debía hacerlo con colegas mucho más experimentados y mayores que yo.

Al principio, parecía una receta para el desastre, pero pronto vi que era todo lo contrario. Solo tenía que aceptar que estaba bien no ser la persona más inteligente de la sala. Y, al asimilarlo, me di cuenta de la suerte que tenía: estaba rodeada de personas que podían enseñarmeme a ser una líder sólida. Acudí a los empleados más veteranos y experimentados y les pedí orientación. Yo era la jefa, pero ellos eran mis mentores. Eso me ayudó mucho a encontrar el rumbo.

Aprendí lo siguiente: nunca dejes de pedir ayuda. Todos debemos comprometernos con el aprendizaje permanente. Y esto no debería parecer una debilidad. También genera confianza, porque cada integrante del equipo se siente valorado. No solo participa en el proceso de toma de decisiones: de hecho, toma decisiones. Cuando les pido ayuda y les solicito una recomendación, la pongo en práctica y trabajamos juntos para implementarla.

Motiva a tu equipo

Siempre me han apasionado las empresas emergentes. Me gusta hacer crecer negocios dentro de grandes empresas y encontrar la manera de entrar en nuevos mercados. He comprobado que, para tener éxito en esto, hay que reunir a personas talentosas, contar con muchos aliados y motivar mucho. Nunca debería tratarse simplemente de decirle a alguien cómo hacer su trabajo. Si exiges responsabilidad a tus empleados y, al mismo tiempo, los tratas con respeto y confías en que destacarán y atenderán bien a los clientes, no solo corresponderán a esa confianza, sino que también ofrecerán los resultados que esperan tus clientes y accionistas.

Mi responsabilidad consiste en fijar objetivos claros y eliminar obstáculos en la organización. También debo saber cuándo insistir y hasta dónde hacerlo. Entonces, la pregunta es: ¿cómo se motiva de verdad a las personas?

Lo que me ha dado resultado y ha sido muy divertido es celebrar los pequeños triunfos iniciales. En otras palabras, no esperes a alcanzar el objetivo final. Disfruta, en cambio, del progreso que estás logrando. Es imposible convertir un negocio en una empresa de mil millones de dólares creciendo de mil millones en mil millones. Hay que empezar en algún punto y construirlo. Pero, si celebras los hitos del camino, tus empleados pueden sentir el impulso. Y si logras mantener ese impulso y ampliarlo, ocurre algo mágico. Tu equipo conserva la mentalidad de una empresa emergente y tu negocio sigue creciendo.

No hace falta hacer nada sofisticado. Por ejemplo, colgamos una campana en la pared de la oficina. Cuando recibías un pedido, ibas a tocarla y todos en la planta la oían y se entusiasmaban. Hace poco me alegró mucho ver que una de nuestras oficinas utilizaba esta misma técnica probada. Puede que parezca anticuada en nuestro mundo digital, pero las pequeñas acciones marcan la diferencia.

Ponte en el lugar de tus empleados

Este año ya me ha planteado el mayor reto que he afrontado hasta ahora. Por primera vez, me han pedido que dirija toda una empresa. He intentado dejar claro a nuestro personal de Estados Unidos que la perspectiva que más valoro es la suya. Por así decirlo, soy una de ellos; ¡y de verdad lo soy! Durante estos últimos seis años he estado con ellos cada día, tratando de hacer crecer el negocio y ofrecer soluciones a los clientes, y eso sigue siendo lo que me motiva. En realidad, la única diferencia es que ahora puedo trabajar con todas las personas de la empresa. Me honra mucho tener esa oportunidad.

Hay cosas que quizá no parezcan tan importantes, pero que para mí lo son mucho. Por ejemplo, cuando viajo por el país y visito oficinas y plantas de fabricación, intento presentarme a casi todo el mundo. Recorro tantos pasillos como puedo, camino por la planta de producción, estrecho la mano de nuestros empleados y procuro que el encuentro sea personal. Y, aunque solo puedo tener un número limitado de personas a las que asesoro, siempre he estado dispuesta a dedicarle una hora a cualquiera. Cuando hablamos, conozco sus experiencias y les ofrezco los consejos que puedo darles.

No basta con quedarse en la oficina, sobre todo cuando eres el nuevo jefe. Los empleados confiarán en ti y obtendrás mejores resultados si ven que eres uno de ellos y comprendes su realidad cotidiana. Cualquier jefe puede decirlo o escribirlo, pero, en última instancia, tu manera de comportarte y tus interacciones demostrarán si es verdad o ficción. Tienes que invertir tiempo y energía en estar siempre disponible y ser accesible. Por suerte, esa es mi parte favorita del trabajo.

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