Avancemos 12 meses en el trabajo. Ya te has adaptado, has hecho amistades en la oficina y has trabajado duro para cumplir todos los objetivos establecidos durante tu primera semana. ¿Y ahora qué? ¿Qué tal conseguir un ascenso…
Como empleador, por lo general, baso los ascensos en las contribuciones demostrables y tangibles que has realizado durante el último año. No consigues un ascenso «porque sí»: tienes que demostrar tu valía y saber venderte.
Por ejemplo, les pido a mis empleados que me envíen un informe semanal en el que detallen los avances de todos los proyectos en los que trabajan. Así tienen la oportunidad de reflexionar cada semana sobre sus avances y llevar un seguimiento, mientras yo me mantengo al día de cómo marchan las cosas. Es una excelente forma de saber si has tenido una semana buena o mala y me facilita mucho ofrecer comentarios constructivos.
Es fácil dejar que las cosas se relajen cuanto más tiempo llevas en un puesto. No dejes que eso ocurra. Recomiendo llevar un calendario de cada tarea que completes y en la que sientas que has aportado valor. Así, cuando llegue el momento de tu evaluación, ya tendrás un registro detallado de todo lo que has hecho para beneficiar a la empresa. Piénsalo bien: no puede ser solo una lista de tus tareas cotidianas; tienes que ir más allá si de verdad quieres impresionar.
Es una disciplina muy útil: te ayudará a seguir el progreso y, al mismo tiempo, te motivará. Conviene comprender la brecha de habilidades entre tu situación actual y aquella a la que aspiras. Asegúrate de que tu lista de logros demostrados responda a esto y de que le estés mostrando a tu empleador que entiendes qué hace falta para pasar de A a B.
Haz que tu jefe sienta que no tiene más remedio que ascenderte, porque todo lo que expones indica que sin duda lo mereces. No ascenderte sería absurdo: es el siguiente paso evidente.
No subestimes la evaluación. Tómatela como una entrevista y entra en la sala preparado para volver a venderte. En cierto modo, la «entrevista para el ascenso» puede ser más difícil porque no puedes alegar que los nervios te afectaron. Lleváis demasiado tiempo trabajando juntos como para usar esa excusa.
Recomendaría preparar una presentación sobre tus últimos 12 meses. Esto no solo demostrará profesionalidad, sino también grandes dotes de comunicación. Durante la presentación, repasa con tu jefe el recorrido de esos 12 meses y destaca los aspectos clave, teniendo presentes los objetivos que fijaste al comienzo del año. En mis 30 años de experiencia, rara vez veo a alguien tan organizado y metódico, algo que me sorprende, porque con esta técnica sin duda estarás en la mejor posición para conseguir un ascenso.
Cuando pienso en evaluaciones memorables, siempre me viene una a la mente. La persona en cuestión hizo exactamente lo expuesto arriba: identificó su crecimiento y desarrollo, y cuantificó lo que había hecho mes a mes para demostrar su valía durante una presentación bien pensada.
Además, fue un paso más allá y añadió valor comercial a cada uno de sus logros. Sabía que soy un hombre de cifras y eso me impresionó mucho. Cuando terminó su presentación, ascenderla fue lo más natural, porque fue la evaluación más convincente que había presenciado.
El truco está en creer en ti mismo, ¡por cursi que pueda sonar! Si crees que de verdad mereces este ascenso y has hecho todo lo posible para demostrar tu valía, ellos también lo creerán.
Sigue este proceso, demuestra que puedes dominar y mejorar el puesto, y no te decepcionarás.
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: James Caan es un emprendedor en serie y director ejecutivo de Hamilton Bradshaw Group.
Imagen: Peatones cruzan una calle en el distrito empresarial de Tokio. REUTERS/Yuya Shino.
