La disposición a admitir tus debilidades y vulnerabilidades es, en realidad, muy poderosa. Puedes ganar fortaleza al reconocer tus defectos ante ti mismo y tus compañeros. Cuando lo admites, lo conviertes en parte de la información que compartimos sobre nosotros mismos. Así, está bien que yo lo mencione, algo crucial para resolver los conflictos. Incluso puedes bromear al respecto para aliviar la tensión. «Otra vez estás haciendo eso».
Pero si te lo guardas o, peor aún, no eres consciente de tus propios defectos, la gente no sabe qué hacer. Te conviertes en el elefante en la habitación.
Hablé con Bill George, profesor de Harvard Business School, para mi serie Leadership: A Master Class sobre liderazgo auténtico. Bill habla de los peligros de mostrar únicamente tu mejor versión. Esto es lo que dijo.
«Dirijo debates en pequeños grupos con mis estudiantes de Harvard. Todos cuentan la historia de su vida. Comparten lo bueno, lo malo y lo feo. También hablamos de cómo “perdieron el rumbo”. Es liberador para todos. Es un alivio oír a alguien admitir que no es perfecto. Eso me permite compartir una experiencia parecida y contar cómo me recuperé.
Recuerdo cuando empecé a jugar al juego de ser director ejecutivo de una empresa. Pensaba que iba por buen camino. Pensaba que era un líder valorado. Pero al principio me costaba admitir que estaba perdiendo la carrera. Tuve que entrar en razón y ser realista sobre lo que funcionaba y lo que no.
Ahora, mis mayores pruebas forman parte de mi historia. Me di cuenta de que, al contar mi historia, con sus defectos incluidos, la gente no solo sabe quién soy, sino que tampoco me “rechaza” cuando le cuento algo poco halagador sobre mí. La gente lo entiende porque es muy probable que también haya pasado por momentos difíciles.
Ese nivel de aceptación me da una sensación de bienestar. Estoy bien. No soy un fracaso. No tengo que ocultarme. Al quitarme ese peso de encima, puedo concentrarme en las cosas que se me dan bien. No tengo que preocuparme por todo aquello que no se me da tan bien, porque sé que puedo rodearme de personas que pueden compensar lo que me falta, por así decirlo.
No puedes sentirte cómodo en tu propia piel hasta que sabes quién eres y estás dispuesto a abrirte y admitirlo. Nunca he conocido a nadie que no tuviera debilidades. Pero sí he conocido a muchas personas con puntos ciegos. No reconocen ni admiten en qué se quedan cortas.
Por supuesto, a lo largo de una carrera profesional, se alienta a las personas, aunque sea de manera tácita, a mostrar sus mejores cualidades. Convencer a la gente de que incluya sus defectos en la mezcla no es fácil. Pero en todos los cursos que imparto hago una pregunta sencilla: ¿Cuándo vas a dejar de perseguir la adoración y la admiración del mundo y seguir tus deseos internos más profundos? El mundo es una pareja voluble. Un día puedes ser un héroe y al siguiente, un inútil. Tienes que ser firme para resistir los caminos accidentados que te esperan».
Aprende a compartir tu historia
Aquí tienes algunas formas de sentirte más cómodo al contar toda tu historia.
1. Lee el libro de Bill George, True North, que desmonta el mito del alto ejecutivo superhéroe. Más de 100 ejecutivos hablan de sus fracasos y tragedias personales, y de cómo estos reveses los moldearon como líderes.
2. Lleva un diario. ¿Aún no estás listo para hacer públicos tus defectos y fracasos? Escríbelos primero. Según Teresa Amabile, los diarios de trabajo ofrecen a las personas una nueva perspectiva sobre sí mismas como profesionales y sobre lo que necesitaban mejorar.
3. Busca un mentor. Todos hemos encontrado obstáculos en nuestra carrera. Hablar con alguien que “ya ha pasado por eso” puede ayudarte a superar las dificultades.
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. Su publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Daniel Goleman es el autor de The Triple Focus: A New Approach to Education
Imagen: Empleados conversan en oficinas del centro de Madrid el 5 de diciembre de 2008. Balmaseda, de 36 años, perdió su empleo como diseñador de stands para conferencias hace seis meses. SPAIN-JOBLESS/ REUTERS/Susana Vera.
