Realmente necesitas saber cómo responder a la pregunta sobre debilidades en las entrevistas de trabajo.
Es la pregunta de entrevista más criticada de todos los tiempos:
Pregunta de entrevista: ¿cuál es tu debilidad?
Pero tanto si eres un candidato a un empleo que está en una entrevista para el trabajo de tus sueños como si eres un emprendedor que dirige su propio negocio, hay mucho que puedes aprender de esta pregunta.
Pensemos en el escenario de la entrevista. ¿Cómo responderías a la pregunta anterior?
a. Negación: realmente no se me ocurre ninguna debilidad.
b. Disfrazar tu fortaleza de debilidad: soy un perfeccionista.
c. Mencionar un rasgo que no tendrá ningún impacto real en tu trabajo: me pongo muy nervioso al hablar ante grandes grupos.
d. Confesar una debilidad real que crees que podría costarte el puesto de trabajo.
La respuesta correcta es la d. Permíteme explicar por qué.
Las respuestas a–c no sirven para nada. Piénsalo: los entrevistadores hacen la misma pregunta a decenas, a veces a cientos de candidatos. Lo han oído todo, y las respuestas a–c representan alrededor del 95 % de lo que reciben.
Pero ¿cuál es el objetivo de esta pregunta sobre debilidades?
El entrevistador quiere saber qué cualidades únicas aportas a la empresa. ¿Cómo afrontas los desafíos? ¿Sabes identificar problemas con precisión? ¿Eres capaz de autocriticarte?
Reconocer honestamente una debilidad real requiere autorreflexión, perspicacia y valentía. Y son cualidades que todas las personas necesitan, no solo quienes buscan empleo.
La clave está en reflexionar de verdad sobre esta pregunta. No hay respuestas de microondas. Puedes pensar en los problemas que has tenido en el pasado y en lo que has aprendido de ellos. ¿Cómo has mejorado? Puede ser útil pedir a otras personas que te den una opinión sincera. Todo esto requiere tiempo y reflexión.
Lo más importante es que identifiques cómo estás combatiendo tu(s) debilidad(es). Si se trata de un defecto de personalidad, ¿qué medidas estás tomando para combatirlo? ¿Cómo planeas superarlo?
Veamos este tipo de respuesta en acción: supongamos que eres el entrevistador. Haces la pregunta y recibes la siguiente respuesta:
He descubierto que una gran debilidad mía es mi deseo de ser un pacificador, hasta el punto de ser excesivo. Tiendo a ser «demasiado amable», lo cual puede ser un gran problema para el líder de un equipo. A menudo tengo que decir a la gente lo que necesita oír, no solo lo que quiere oír. Esto no me sale de forma natural.
Sé desde hace años que este es un reto especial para mí, así que presto mucha atención a mi estilo de retroalimentación. Me preparo a fondo antes de ofrecer críticas constructivas; me aseguro de que estén respaldadas por ejemplos o investigaciones si es necesario. A veces incluso practico en voz alta cómo quiero decirlo, para poder expresarme con más seguridad.
Para que quede claro, la respuesta anterior no es «lo que se supone que debes decir» para responder a esta pregunta. No existe «lo que se supone que debes decir». Se trata de un ejemplo de lo que una persona podría plantear, basándose en la autorreflexión y en la retroalimentación de otras personas. A decir verdad, es una evaluación honesta de una de mis mayores debilidades.
La mejor respuesta a la pregunta sobre la mayor debilidad
Tu respuesta será (y debería ser) totalmente diferente; debe encajar con tu personalidad y tus experiencias. Sobre todo, debe ser honesta.
A la mayoría de la gente no le gusta esta pregunta porque no tiene el hábito de intentar mejorar, y precisamente por eso puede resultar útil. Si te da miedo exponerte ante un completo desconocido, recuerda: quien más se beneficiará de esta respuesta eres tú.
Por eso, tanto si buscas un nuevo empleo como si ya eres tu propio jefe, la respuesta a esta pregunta es inestimable.
Así que, aunque nunca la respondas para nadie más, asegúrate de poder respondértela a ti mismo.
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Justin Bariso es fundador de Insight, un grupo de consultoría que ayuda a desarrollar organizaciones y a sus líderes.
Imagen: el desempleado belga Mohamed Sammar (derecha) responde a preguntas durante una entrevista de trabajo simulada, que se graba para que después pueda recibir retroalimentación, en Bruselas, el 2 de julio de 2013. REUTERS/Francois Lenoir.


