El reciente aumento de trabajadores que dejan sus empleos ha despertado la esperanza de que el mercado laboral se esté recuperando y de que pronto haya un sólido crecimiento salarial. Pero ¿cómo se traduce exactamente la disposición —y quizá, más importante aún, la posibilidad— de cambiar de empleo en crecimiento salarial? Un nuevo documento de trabajo de la Oficina Nacional de Investigación Económica examina la dinámica de estos movimientos individuales en la fuerza laboral de Estados Unidos —que los economistas denominan la escalera laboral— y cómo varía durante las expansiones y recesiones económicas, en medio de las fluctuaciones de los ciclos económicos.
El documento, elaborado por los economistas John Haltiwanger, de la Universidad de Maryland, y Henry Hyatt y Erika McEntarfer, ambos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, analiza cómo varían estas transiciones según el tipo de empleador. Los autores concluyen que las empresas reaccionan a los cambios del ciclo económico contratando o perdiendo trabajadores, según si suelen pagar salarios bajos o altos.
Durante las expansiones económicas, ambos tipos de empleadores, como era de esperar, incorporan personal. Pero lo hacen recurriendo a distintas fuentes. Los empleadores que pagan salarios bajos contratan a personas que antes no tenían empleo, mientras que las empresas que ofrecen mejores salarios atraen a trabajadores de empresas con salarios más bajos. Este ascenso —de no tener empleo a trabajar para un empleador con salarios bajos y luego para uno con salarios altos— hace que todo tipo de trabajadores suban peldaños en la escalera laboral.
Pero durante las recesiones, los peldaños de la escalera laboral se convierten en lugares donde los trabajadores se aferran para no retroceder, o donde se ven obligados a buscar cómo conservar empleos en peldaños inferiores. Los empleadores que pagan salarios bajos reducen la contratación de personas desempleadas y los empleadores que pagan salarios altos dejan de atraer a trabajadores de otras empresas. Quienes pierden sus empleos tienen menos probabilidades de encontrar trabajo nuevo, ya que los empleadores con salarios bajos contratan menos. Y quienes tienen empleo tienen menos probabilidades de pasar a otro mejor pagado. Al analizar en particular la Gran Recesión, Haltiwanger, Hyatt y McEntarfer concluyen que la escalera laboral se derrumbó durante ese período. Este resultado tiene claras implicaciones para el potencial de ingresos a largo plazo de los trabajadores que formaban parte de la fuerza laboral durante la Gran Recesión.
Pero esta investigación también aporta elementos sobre una tendencia de largo plazo del mercado laboral. Desde la década de 1980, el movimiento de los trabajadores de un empleo a otro —también conocido como rotación laboral— ha disminuido, como muestran los datos de este documento. Además, la demanda de trabajadores en el mercado laboral estadounidense también parece haber menguado durante las últimas dos décadas, aproximadamente.
Las dos tendencias podrían estar relacionadas. Un mercado laboral con tanta holgura estructural implicaría que los empleadores que pagan salarios bajos contraten a menos trabajadores, lo que significa que menos personas pasarían a empleos mejor remunerados. En otras palabras, los efectos que Haltiwanger, Hyatt y McEntarfer destacan durante las recesiones podrían darse también a largo plazo, tanto durante expansiones poco vigorosas como durante las recesiones.
Si es así, es importante procurar que el mercado laboral estadounidense funcione a plena capacidad tanto como sea posible, para incentivar a los empleadores a atraer trabajadores de otras empresas e impulsar el ascenso por la escalera laboral. En otras palabras, el pleno empleo podría fortalecer la escalera laboral.
Este artículo se publica en colaboración con Washington Center for Equitable Growth. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Nick Bunker es analista de políticas del Washington Center for Equitable Growth.
Imagen: Trabajadores en la línea de montaje reemplazan las cubiertas traseras de televisores de 32 pulgadas en Element Electronics, en Winnsboro, Carolina del Sur. REUTERS/Chris Keane
