Japón es uno de los primeros países en abordar las implicaciones de planificación de una fuerza laboral envejecida, y no es de extrañar por qué. Con la mayor proporción de adultos mayores del mundo, para 2030, una de cada tres personas en Japón tendrá 65 años o más, y una de cada cinco tendrá 75 años o más. El aumento de la demanda de servicios para personas mayores podría hacer que, en un futuro próximo, los robots realicen tareas de baja cualificación, como repartir medicamentos, cuñas o incluso hacer compañía, como hace el sistema operativo en la película «Her».
A esto se suman las tasas de natalidad en descenso, lo que también plantea nuevas implicaciones para la planificación de la fuerza laboral. En muchas economías, debido a los avances en la atención sanitaria y a la disminución de las tasas de natalidad, la población envejece y la fuerza laboral se reduce, no solo en Japón.
En general, Europa experimentó un descenso de la población del 1 por ciento en la última década; se prevé que Alemania, Italia y España registren caídas de entre el 14 y el 25 por ciento, según la División de Población de las Naciones Unidas. Para 2030, China tendrá casi tantos ciudadanos mayores de 65 años como niños de 15 años o menos, lo que provocará un déficit de fuerza laboral.
En Estados Unidos, 10.000 personas cumplen 65 años cada día, y seguirán haciéndolo hasta 2030. Las personas viven y trabajan durante más tiempo, y ahora se espera que la edad media de jubilación de la mayoría de quienes trabajan sea de 66 años, frente a los 57 de hace dos décadas. Entre las personas mayores de 55 años en Estados Unidos, un asombroso 43 % tiene menos de 25.000 dólares ahorrados para la jubilación, y muchas no ven un final próximo a su vida laboral.
¿Qué significa esto para las organizaciones? Veo seis grandes implicaciones.
Se necesitan diversidad y flexibilidad – Debemos planificar una fuerza laboral más diversa, teniendo en cuenta una amplia variedad de factores como la edad, el origen étnico, el género, etc. Para mantener las tasas de crecimiento del PIB, los países tendrán que flexibilizar las políticas de inmigración, y como resultado podemos esperar una fuerza laboral más diversa. Además, en una encuesta que realizamos con Oxford Economics en 27 países, descubrimos que el 83 por ciento de los ejecutivos prevé recurrir más a trabajadores eventuales, a tiempo parcial y por contrato en los próximos años. Por tanto, nuestra fuerza laboral será más global, diversa y flexible que nunca.
La planificación empieza ahora – Para competir, las organizaciones tendrán que planificar ahora su fuerza laboral. Si esperan, solo tendrán que sumarse a la multitud que busca el mejor talento disponible, y esa no será una búsqueda divertida.
La retención es clave – El mejor plan para contar con talento de calidad es conservar a las personas que ya tiene. O quizá incluso a quienes tuvo antes. Tenga un buen plan de retención y mantenga el contacto con sus antiguos empleados.
Pero se necesitan nuevas competencias – Céntrese en el desarrollo. Solo el 34 por ciento de los empleados de nuestro estudio de Oxford nos dijo que su empleador les ayuda a adquirir las competencias que necesitarán en el futuro.
La competencia por los mejores será feroz – Elabore un plan para atraer al mejor talento nuevo. Entienda cuál es su propuesta de valor para los empleados y qué eficacia tendrá para atraer a la fuerza laboral nueva y emergente.
El liderazgo importa – Empiece a formar líderes ahora. Con demasiada frecuencia esperamos a que alguien ascienda a un puesto de liderazgo antes de pensar en capacitarle y prepararle. Como me dijo una vez un entrenador, lo que me trajo hasta aquí no necesariamente me llevará al siguiente nivel. Debemos preparar a los líderes antes de necesitarlos si queremos inspirar a nuestro talento y seguir siendo competitivos en el lugar de trabajo.
Todos podemos aprender de Japón y de su planificación anticipada para su población. ¿Está haciendo lo mismo en su organización?
Este artículo se publica en colaboración con The SAP Community Network. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Mike Ettling es colaborador de SAP Community Network.
Imagen: Un hombre mayor sigue la cotización de las acciones en una pantalla de televisión. REUTERS/Akhtar Soomro.
