Las personas que trabajan en oficinas bien ventiladas, con niveles de contaminantes del aire interior y de dióxido de carbono (CO2) inferiores a la media, obtienen puntuaciones de funcionamiento cognitivo significativamente más altas —en áreas cruciales como la respuesta a una crisis o el desarrollo de estrategias— que quienes trabajan en oficinas con niveles habituales, según un nuevo estudio de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, a través de su Center for Health and the Global Environment, SUNY Upstate Medical University, y Syracuse University.
Los investigadores analizaron las experiencias de las personas en edificios «verdes» frente a edificios «no verdes» mediante un estudio doble ciego, en el que tanto los participantes como los analistas desconocían las condiciones de la prueba para evitar resultados sesgados. Los hallazgos sugieren que los entornos interiores en los que muchas personas trabajan a diario podrían estar afectando negativamente a la función cognitiva y que, a la inversa, una mejor calidad del aire podría aumentar notablemente el rendimiento cognitivo de los trabajadores.
El estudio se publicó el 26 de octubre de 2015 en Environmental Health Perspectives.
“Llevamos ignorando el 90 %. Pasamos el 90 % de nuestro tiempo en interiores y el 90 % del coste de un edificio corresponde a sus ocupantes, pero la calidad ambiental interior y su impacto en la salud y la productividad suelen considerarse un aspecto secundario”, afirmó Joseph Allen, profesor adjunto de ciencia de la evaluación de la exposición, director del Healthy Buildings Program del Harvard Center for Health and the Global Environment y autor principal del estudio. “Estos resultados sugieren que incluso mejoras modestas de la calidad ambiental interior pueden tener un profundo impacto en la capacidad de toma de decisiones de los trabajadores.”
Los investigadores quisieron analizar el impacto de la ventilación, los productos químicos y el dióxido de carbono en la función cognitiva de los trabajadores porque, a medida que los edificios se han vuelto más eficientes energéticamente, también se han vuelto más herméticos, lo que aumenta la posibilidad de una mala calidad ambiental interior. Los trastornos relacionados con los edificios y el «síndrome del edificio enfermo» se documentaron por primera vez en la década de 1980, a medida que disminuían las tasas de ventilación. Como respuesta, se ha puesto el énfasis en el diseño sostenible: edificios «verdes» que son eficientes energéticamente y que también están diseñados para mejorar la calidad ambiental interior. Los investigadores diseñaron este estudio para identificar los atributos específicos del diseño de edificios verdes que influyen en la función cognitiva, una medida objetiva de la productividad.
En el nuevo estudio, los investigadores utilizaron un diseño de medidas repetidas doblemente ciego para analizar el rendimiento en la toma de decisiones de 24 participantes —entre ellos arquitectos, diseñadores, programadores, ingenieros, profesionales del marketing creativo y directivos— mientras trabajaban en un entorno de oficina controlado en el Total Indoor Environmental Quality (TIEQ) Laboratory del Syracuse Center of Excellence in Environmental and Energy Systems.
Durante seis días de noviembre de 2014, mientras los participantes realizaban su trabajo habitual, los investigadores los expusieron a diversas condiciones simuladas de edificios: condiciones convencionales con concentraciones relativamente altas de compuestos orgánicos volátiles (COV), como los emitidos por materiales habituales en oficinas; condiciones verdes con bajas concentraciones de COV; condiciones verdes con ventilación mejorada (denominadas «green+»); y condiciones con niveles de CO2 artificialmente elevados, independientemente de la ventilación. Al final de cada día, se realizaron pruebas cognitivas a los participantes.
Los resultados mostraron que las puntuaciones de rendimiento cognitivo de los participantes que trabajaron en entornos green+ fueron, de media, el doble que las de quienes trabajaron en entornos convencionales; las puntuaciones de quienes trabajaron en entornos verdes fueron un 61 % más altas. Al medir nueve dominios de la función cognitiva, los investigadores comprobaron que las mayores mejoras se produjeron en los ámbitos de:
respuesta a crisis (puntuaciones un 97 % más altas en condiciones verdes y un 131 % más altas en green+)
estrategia (un 183 % y un 288 % más altas)
uso de la información (un 172 % y un 299 % más altas)
Además, cuando los investigadores analizaron el efecto del CO2 —que normalmente no se considera un contaminante interior directo—, comprobaron que, en siete de las nueve funciones cognitivas evaluadas, las puntuaciones medias disminuían a medida que los niveles de CO2 aumentaban hasta alcanzar los valores habituales en muchos entornos interiores.
Otros autores del estudio de la Harvard Chan School fueron John D. Spengler, catedrático Akira Yamaguchi de Salud y Hábitat Humano, el estudiante de doctorado Piers MacNaughton, SM ’14, y el ingeniero de proyectos Jose Vallarino. Suresh Santanam, profesor asociado de la Universidad de Syracuse y director asociado del Syracuse University Center of Excellence, también fue coautor.
La financiación del estudio procedió de United Technologies Corp. y de la subvención para formación en epidemiología ambiental 5T32ES007069-35 del NIEHS concedida a MacNaughton.
“Associations of Cognitive Function Scores with Carbon Dioxide, Ventilation, and Volatile Organic Compound Exposures in Office Workers: A Controlled Exposure Study of Green and Conventional Office Environments,” Joseph G. Allen, Piers MacNaughton, Usha Satish, Suresh Santanam, Jose Vallarino, John D. Spengler, Environmental Health Perspectives, 26 de octubre de 2015, doi: 10.1289/ehp.1510037
Este artículo se publica en colaboración con Harvard T.H Chan. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Todd Datz es redactor de Harvard T.H Chan.
Imagen: Un hombre utiliza su teléfono móvil junto a una ventana de cristal de un edificio. REUTERS/Yuya Shino.
