Los millennials son la generación más numerosa de la historia y controlarán 24 billones de dólares en riqueza para 2020. Cada vez más millennials se incorporan al mundo laboral y se convierten en clientes, consumidores y usuarios. No se puede ignorar a la generación millennial.
Algunas empresas como Cisco están desarrollando programas de mentoría inversa, en los que profesionales jóvenes pueden asesorar a profesionales con más experiencia. Las organizaciones pueden obtener una ventaja competitiva si escuchan a sus empleados millennials, porque estos reflejan las preferencias de un segmento importante de clientes.
Pero los millennials no necesitan un programa formal de mentoría para aportar valor a los altos directivos. Así puedes hacerlo por tu cuenta y demostrar tu liderazgo:
1. Ten confianza.
A los profesionales jóvenes puede resultarles difícil ver que pueden ayudar a profesionales con más experiencia. No importa cuánto sabes, sino qué sabes. Como millennial, tienes una perspectiva de lo que quiere y espera esta generación. Puedes aportar valor a los altos directivos compartiendo tu perspectiva millennial, así como tus conocimientos especializados en ámbitos como las redes sociales. Tienes algo que ellos no tienen, así que confía en que puedes aportar valor.
¿Aún dudas de tu capacidad para aportar valor? Piensa en las reseñas de Yelp. ¿Quién escribe la mayoría de ellas? Los millennials. Ya estás aconsejando y dando tu opinión a personas mayores que tú, y ni siquiera lo sabes.
2. Prepárate.
Investiga. Averigua a qué se dedica el directivo, en qué equipo trabaja y cuáles son los objetivos y prioridades de la organización. Identifica el contexto en el que trabaja el directivo y cuáles son sus responsabilidades. Puedes aportar más valor si combinas este contexto con tu perspectiva millennial.
Por ejemplo, crees que ayudaría al negocio identificar y comunicar mejor su relevancia. Como sabes que los millennials valoran el propósito, analiza la relevancia del negocio en el mundo actual y considera tu perspectiva para comprender cómo podría traducirse en una misión con la que el mercado se identifique y que le interese.
3. Resuelve problemas.
Las empresas prósperas resuelven problemas. Para aportar valor a un alto directivo, piensa en cómo puedes resolver un problema de la organización.
Imagina, por ejemplo, que la empresa intenta definir una estructura de tarifas mejor. Podrías pensar en cómo los millennials, que prefieren la previsibilidad y la transparencia, podrían apreciar un modelo de tarifa fija y comunicaciones periódicas sobre los hitos (en lugar de cobrar por hora y presentar una factura al cabo de un periodo prolongado o al completar un proyecto).
4. Di la verdad.
Sé sincero con el alto directivo. Dile qué debe mejorar para desempeñar mejor su función y mejorar la organización. Si eres diplomático y planteas tu sugerencia como una solución a un problema concreto, querrá escuchar lo que tienes que decir. Aprovecha la oportunidad para demostrar tu criterio y mostrar que eres un líder emergente.
Los profesionales con experiencia pueden aprender de los jóvenes, y no tienes que esperar a que te pidan que compartas tus ideas. Aprovecha la oportunidad para aportar valor y demostrar tu liderazgo.


