Como muchos millennials, a menudo he recibido consejos profesionales del tipo «sigue tu pasión». Aunque suena muy bien, es difícil llevarlo a la práctica. Es imposible no percibir la disonancia entre el énfasis actual en la pasión en el trabajo y la falta de oportunidades para construir carreras profesionales significativas.
El uso de la expresión «sigue tu pasión» haaumentado nueve vecesen los libros en inglés desde 1990. Sin embargo, muchos ni siquiera tienen claro cuál es su pasión. Hace poco, la psicóloga de Stanford Carol Dweck preguntó a sus estudiantes: «¿Cuántos de ustedes están esperando encontrar su pasión?». La idea de Dweck era que la pasión no es algo con lo que simplemente uno se topa. Al contrario, se cultiva y desarrolla con el tiempo mediante el ensayo y error, la tenacidad y la resiliencia. Si abandonamos cada vez que encontramos un obstáculo y lo achacamos a la falta de pasión, nunca creceremos ni nos desarrollaremos como profesionales. Esta cuestión del crecimiento y la responsabilidad personales cobra cada vez más urgencia a medida que el cambio tecnológico transforma nuestra forma de trabajar. Además, el aumento de la esperanza de vida está alargando considerablemente nuestras carreras, por lo que encontrar un trabajo gratificante es aún más importante.
El «Informe sobre el futuro del empleo 2018»del Foro Económico Mundial analiza cómo la tecnología está cambiando la propia naturaleza del trabajo. Destaca las nuevas competencias que necesitaremos para los empleos del futuro y examina cómo la inteligencia artificial puede potenciar los puestos existentes, crear nuevas tareas y abrir una gama completamente nueva de medios de vida para los trabajadores. Y lo que es fundamental, el informe recomienda asumir la responsabilidad personal de nuestro aprendizaje permanente y desarrollo profesional. El cambio empieza con la transformación personal.
Para ver cómo funciona en la práctica, consideremos la filosofía japonesa del «ikigai». «Ikigai» significa «una razón de ser». Según este concepto, el secreto para encontrar un trabajo significativo consiste en identificar qué nos gusta, qué se nos da bien, qué necesita el mundo y por qué nos pueden pagar. En el trabajo ideal, estos cuatro factores convergen y la pasión se encuentra con la practicidad.
Por desgracia, la mayoría de las escuelas y universidades actuales no están concebidas para inspirar el «ikigai» en sus estudiantes. Hacen todo lo posible por estandarizar la creatividad y producir mediocridad en masa, dejando a sus estudiantes frustrados e insatisfechos. Puede resultar profundamente desconcertante graduarse de un sistema educativo así y luego verse bombardeado con recomendaciones de «seguir tu pasión». ¿Cómo se supone que vamos a seguir nuestra pasión sin apoyo institucional, cultural o sistémico, orientación profesional ni mentoría?
Este problema es especialmente agudo en los países asiáticos, a pesar de los grandes innovadores que ha producido la región. Por desgracia, las excepciones no desmienten la norma. Tenemos que hacerlo mejor si queremos afrontar los desafíos del futuro, sobre todo porque es probable que la carrera profesional promedio se prolongue años e incluso décadas.
En su libro «La vida de 100 años: vivir y trabajar en una era de longevidad», Lynda Gratton y Andrew Scott plantean tres ideas clave. En primer lugar, las personas tienen posibilidades reales de vivir hasta los 100 años o más. En segundo lugar, la longevidad de las empresas se reducirá. En tercer lugar, cambiará todo el concepto de jubilación y ahorro. La vida tradicional de tres etapas —educación a tiempo completo que conduce a un trabajo a tiempo completo y luego a una jubilación a tiempo completo— dará paso a algo mucho más fluido, flexible y dividido en múltiples etapas.
Teniendo presente la vida de 100 años, una de las habilidades más importantes del siglo XXI será la capacidad de reinventarse con rapidez y repetidamente. Incluso con las mejores tecnologías disponibles de forma gratuita, hacerlo en solitario puede ser muy difícil y solitario. En cambio, deberíamos aprovechar el poder de las comunidades y la ciencia de datos. El intercambio de habilidades entre pares puede ayudar a las personas a descubrirse y, después, construir carreras con propósito y sentido. Eso es lo que intentamos hacer, a pequeña escala, en Network Capital, una comunidad de mentoría.
La responsabilidad personal, unida a la responsabilidad compartida de las comunidades, nos ayudará a adoptar la Cuarta Revolución Industrial de forma equitativa y sostenible. Y entonces «sigue tu pasión» tendrá un significado concreto.



