¿Por qué la gente no hace caso de los consejos de salud?

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  • El grado de confianza de la población en los profesionales sanitarios influye en sus decisiones sobre la vacunación o en si siguen los consejos públicos, afirma Edelman.

  • La información es clave para mejorar tanto la confianza como los resultados en salud.

  • Quienes comparten información sobre salud deben tener en cuenta tres aspectos clave: qué dicen, quién lo dice y cómo lo dicen.

En enero, con el lanzamiento del Barómetro de Confianza Edelman 2022, escribí sobre la confianza como elemento esencial para volver a una sociedad sana. El recién publicado Informe especial del Barómetro de Confianza Edelman 2022: confianza y salud demuestra esa idea y mucho más.

Nuestro estudio, realizado en febrero, concluyó que la confianza es un determinante de la salud, esencial no solo para la salud personal y los resultados sanitarios, sino también para que las personas consideren cómo sus propios comportamientos afectan al bienestar de los demás.

Información sanitaria: repercusiones y retos

La confianza en el ecosistema sanitario —que incluye a los profesionales que prestan la atención, a las autoridades nacionales y locales que supervisan las directrices de salud pública, a las organizaciones consultivas mundiales y a las empresas del sector sanitario— también puede ser beneficiosa para la salud de las personas. Sin embargo, hay dos caras de la moneda. Quienes tienen mayores niveles de confianza en el ecosistema sanitario tienden más a adoptar comportamientos proactivos y preventivos en materia de salud. No obstante, quienes tienen niveles más bajos de confianza son menos propensos a vacunarse contra la COVID-19, por ejemplo, y también es más probable que duden de los expertos en salud cuando cambian las recomendaciones de salud pública.

Para quienes trabajan en el sector sanitario, estas brechas son preocupantes, aunque probablemente no sorprendentes. Hace tiempo que hablamos del nivel de confianza, tanto en el gobierno como en los sistemas sanitarios, necesario para favorecer la vacunación y seguir las recomendaciones de salud pública a medida que cambian con nuevos datos. Sin embargo, el nuevo informe de Edelman revela formas de llegar a quienes desconfían más de las autoridades y a quienes han dejado de prestar atención a las noticias sobre salud.

Hemos comprobado que la información es clave para lograr mejores resultados en salud. Cuando se les preguntó qué les impedía cuidarse mejor, los encuestados señalaron la información casi con el mismo peso que el coste como principal barrera. La falta de información sanitaria, los cambios en las recomendaciones de salud o los consejos contradictorios de los expertos se citan como obstáculos en este ámbito. Además, desde 2017 se ha registrado un descenso de 10 puntos en la capacidad de las personas para encontrar respuestas a sus preguntas sobre atención sanitaria y tomar decisiones informadas para sí mismas y para su familia, con descensos en casi todos los mercados y en todos los grupos demográficos a nivel mundial.

El reto de la apatía ante la información debe abordarlo todo el ecosistema sanitario. En particular, para las empresas, tanto las centradas en la salud como las que no lo están, también existe un papel clave para cerrar esta brecha en el cuidado personal. En sus comunicaciones sobre salud, las empresas deben tener en cuenta el mensaje, el emisor y el medio:

Los canales de los empleadores se cuentan entre las fuentes más creíbles de información sobre salud, por detrás de las autoridades sanitarias nacionales y mundiales. Las empresas deben utilizar sus plataformas para llegar directamente a sus empleados con información sanitaria. Además, existe un respaldo y una expectativa públicos de que los empleadores amplíen su papel en materia de salud: casi 8 de cada 10 empleados afirman que esperan que su empresa desempeñe un papel significativo para asegurar que estén lo más sanos posible, incluida la atención a la salud mental y el burnout.

Tanto interna como externamente, las empresas deben dar protagonismo a voces de confianza y representativas culturalmente en el ámbito de la salud, como médicos y expertos. También deben llegar a quienes desconfían más, acercándose a ellos en su entorno local, donde se encuentren: en la comunidad, en internet y en el trabajo.

En el caso de las empresas del sector sanitario en particular, el informe revela que la mayoría de los encuestados afirma que ganarse o mantener su confianza depende de generar y mantener confianza en los sistemas sanitarios nacionales. Esto exige esfuerzos sostenidos, inclusivos y colaborativos por parte de todos los actores del ecosistema sanitario: el juego de culpar a otros por quién es más responsable de las grietas del sistema perjudica la confianza de todos.

Por supuesto, la confianza no es el único elemento necesario para lograr mejores resultados en salud. La confianza se construye con acciones: todos los actores del ecosistema sanitario deben hacer su parte para abordar las desigualdades que afectan al acceso equitativo y justo a los servicios, productos y sistemas de atención sanitaria.

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