Hay una forma de crear 300 millones de empleos y promover la igualdad

Mother and child.
Mothers were three times as likely as fathers to do most of the housework and caregiving during COVID.Image: Unsplash/Jonathan Borba.
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  • Un nuevo informe señala que las importantes carencias en las políticas mundiales de cuidados han dejado a cientos de millones de personas sin apoyo suficiente.

  • Alrededor de 649 millones de mujeres no cuentan con una protección adecuada durante la maternidad, señala la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

  • Según estimaciones de la investigación de la OIT, cerrar las brechas en todos los servicios de cuidados podría crear casi 300 millones de empleos en todo el mundo.

A menudo se nos dice que las enfermedades no discriminan, pero, en el caso de la COVID-19, no ha sido así. La pandemia no solo causó enormes dificultades y trastornos, sino que, según un nuevo informe, sus consecuencias están afectando de manera desproporcionada a las personas más vulnerables del mundo: las mujeres, los niños y las personas mayores.

El informe «Care at Work» de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ofrece una panorámica de las leyes, políticas y prácticas nacionales sobre diversos tipos de cuidados, incluidos los cuidados durante la maternidad y la paternidad, el cuidado de los niños y los cuidados de larga duración relacionados con la edad.

El informe destaca que los trabajadores de ciertas ocupaciones quedan fuera del alcance de diversas protecciones legales en estos ámbitos. Entre quienes no están cubiertos figuran los trabajadores por cuenta propia, los migrantes y quienes trabajan en la economía informal, así como los padres adoptivos y las personas LGBTQI+.

La OIT también señala que la insuficiente oferta de servicios de cuidados ha dejado a cientos de millones de trabajadores sin apoyo adecuado.

Crear cuidados, crear empleos

Un aumento significativo de la oferta de cuidados podría crear 299 millones de empleos de aquí a 2035 y acelerar la recuperación económica mundial tras la COVID-19, según el informe. Se estima que las mujeres ocuparían el 78 % de esos nuevos empleos y que el 84 % serían empleos formales.

Para lograrlo, se necesitan inversiones transformadoras en permisos igualitarios para mujeres y hombres, servicios universales de cuidado infantil y servicios de cuidados de larga duración. Se estima que para 2035 se necesitarán 5,4 billones de dólares al año en todo el mundo, aunque parte de esa suma podría compensarse con el aumento de los ingresos fiscales derivado de las remuneraciones de estos nuevos puestos.

La OIT considera que esa inversión reportaría importantes beneficios.

«Debemos replantearnos cómo ofrecemos políticas y servicios de cuidados para que formen un continuo de cuidados que dé a los niños un buen comienzo, ayude a las mujeres a mantenerse en el empleo y evite que las familias o las personas caigan en la pobreza», afirma Manuela Tomei, directora del Departamento de Condiciones de Trabajo e Igualdad de la OIT. «Cerrar estas brechas en los cuidados debe considerarse una inversión que no solo respalda la salud y los medios de vida, sino también los derechos fundamentales, la equidad de género y una mayor representación».

La brecha de género en los cuidados

Las conclusiones de la OIT coinciden con otras investigaciones. Una encuesta de McKinsey señaló que las mujeres empleadas, que ya cumplían una «doble jornada» antes de la pandemia —trabajaban a tiempo completo y además hacían más tareas domésticas y de cuidado infantil que los hombres—, soportaron una carga aún mayor a raíz de los confinamientos. Durante la COVID-19, las madres tenían tres veces más probabilidades que los padres de realizar la mayor parte de las tareas domésticas y de cuidados, según el informe.

Durante la pandemia, las mujeres asumieron una mayor parte del aumento de las responsabilidades domésticas que los hombres.Image: McKinsey & Company

El año pasado, el Foro Económico Mundial afirmó que la pandemia aumentó el tiempo estimado necesario para cerrar la brecha de género mundial de 99,5 a 135,6 años. El avance hacia la igualdad de género se ha ralentizado en muchas economías grandes, en parte porque las mujeres están empleadas de manera desproporcionada en los sectores más afectados por la COVID-19.

A esto se suman las presiones adicionales de tener que prestar cuidados también en casa.

Estas son algunas de las principales conclusiones del informe de la OIT:

Déficits en las licencias de maternidad

Según el informe, una de cada tres mujeres en edad reproductiva en el mundo no recibe prestaciones que cumplan los requisitos fundamentales del Convenio sobre la protección de la maternidad de la OIT. El Convenio establece un mínimo de 14 semanas de licencia de maternidad, con prestaciones de al menos dos tercios de los ingresos anteriores; sin embargo, 82 de los 185 países encuestados incumplían al menos una norma de la OIT. Casi tres de cada diez futuras madres viven en los 64 países donde la licencia de maternidad dura menos de 14 semanas.

En algunas partes del mundo, una licencia de maternidad de al menos 18 semanas dista mucho de ser la norma.Image: Organización Internacional del Trabajo

Se necesita más licencia de paternidad

El año pasado, 115 de los 185 países incluidos en el informe de la OIT reconocían el derecho a una licencia de paternidad. Sin embargo, casi dos tercios de los futuros padres —es decir, 1.260 millones de hombres— aún viven en países donde no existe ese derecho. La licencia de paternidad contribuye a la igualdad de género porque ayuda a los padres a «convertirse en copro­genitores activos durante toda la vida del niño, en lugar de considerarse ayudantes de sus parejas», señala el informe.

El cuidado infantil es fundamental no solo para los niños, sino también para las mujeres y el empleo

Solo dos de cada diez futuros padres viven en países donde la ley establece la provisión de cuidado infantil para niños de 0 a 2 años. Esto equivale a apenas 57 de los 178 países que ofrecen ese beneficio. Una mayor oferta de servicios de cuidado infantil no solo favorece la supervivencia, el crecimiento, el desarrollo y el aprendizaje de los niños, sino que también permite a los padres tener más disponibilidad para trabajar y, como resultado, ganar más.

Envejecer con dignidad

La demanda de servicios de cuidados de larga duración para las personas mayores y con discapacidad lleva mucho tiempo aumentando con rapidez debido al incremento de la esperanza de vida. La pandemia afectó de manera desproporcionada a quienes dependen de los cuidados de larga duración y a quienes los prestan, en su mayoría mujeres. Solo 89 de los 179 países encuestados ofrecen por ley servicios públicos de cuidados de larga duración para las personas mayores.

El lugar de trabajo es un punto de partida para promover la salud y la seguridad

Todos los trabajadores deben tener derecho a un entorno laboral seguro y saludable, incluidas las mujeres embarazadas o en período de lactancia. Sin embargo, solo en 40 países los empleadores están obligados a proteger a estas mujeres frente a trabajos peligrosos o insalubres, según lo establecido en las normas de la OIT sobre protección de la maternidad. Esto significa que, en todo el mundo, apenas una de cada diez futuras madres recibe estas protecciones legales.

Todas las mujeres deben tener derecho a tiempo de trabajo remunerado para amamantar, como establece el Convenio 183 de la OIT. El año pasado, 138 países reconocían el derecho a disponer de tiempo y seguridad de ingresos para la lactancia. Estas disposiciones se aplican a ocho de cada diez futuras madres en todo el mundo.

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