A lo largo de mi trayectoria, he visto algunos grandes reveses empresariales, tanto en mi consultoría como en las organizaciones a las que ayudamos. Superar estos dolorosos fracasos supone un desafío enorme.
A menudo, se intenta averiguar qué salió mal con demasiada precipitación. Como resultado, las empresas no logran entender la causa raíz del revés ni corregir el rumbo en consecuencia.
Aquí tienes cuatro estrategias clave para asegurarte de haber identificado correctamente por qué has sufrido un revés en el trabajo:
No copies a los demás
Una de las primeras reacciones habituales ante un revés importante es buscar desviaciones de las mejores prácticas o pedir consejo a la competencia. Si tu empresa ha sufrido un revés y otra del sector no, puede resultar tentador creer que actuar más como ella te llevará al éxito. Pero tu empresa suele ser muy distinta de tus competidores, y copiarlos dista mucho de ser el enfoque perfecto. Además, incluso si pudieras hacerlo, copiar conduce, en el mejor de los casos, a la mediocridad y deja a tu empresa vulnerable a los puntos débiles de la competencia.
Deja de hacer conjeturas
Cuando se ha disipado el pánico provocado por un revés, los líderes empresariales suelen convocar reuniones para entender qué salió mal. Cada persona comparte su interpretación de la situación. Pero estas reuniones suelen convertirse en una recopilación de conjeturas sobre cuál pudo haber sido la causa raíz. Cuando las personas incorporan sus propios sesgos y suposiciones a la interpretación colectiva del revés, el enfoque puede llevarte por mal camino. Deja de celebrar estas reuniones rápidas de análisis posterior: no sirven de nada.
Define qué está bajo tu control
La mayoría de los reveses empresariales se deben a una combinación de factores, tanto dentro como fuera del control de la empresa. Cuando las personas intentan determinar las causas de las desgracias de su empresa, el método de las conjeturas suele llevarlas a centrarse en factores externos. Es natural: como nos consideramos competentes y bienintencionados, tendemos a culpar de nuestros problemas a factores externos.
Pero, para poder recuperarte de un revés —aunque esté influido en cierta medida por causas externas—, debes centrarte en encontrar las palancas internas que puedes cambiar. Este enfoque te saca del papel de pasajero indefenso y te pone al volante.
Averigua cómo llegaste hasta ahí
Hay que cuestionar rigurosamente las suposiciones y los relatos que los miembros del equipo tienen sobre la causa raíz del revés. Piensa como un detective: para resolver los problemas que llevaron al revés, primero debes encontrar al culpable.
Mi propia empresa sufrió un revés debido, en gran medida, a que dependía demasiado de unos pocos clientes y sectores, un problema común en muchas empresas de servicios. Cuando esos sectores atravesaron dificultades, muchas empresas recortaron primero sus presupuestos de ayuda externa para reducir gastos.
No podía detenerme ahí: tenía que entender rigurosamente qué había llevado a mi empresa a concentrarse tanto, en primer lugar. De lo contrario, el problema volvería. ¿Qué incentivos llevaron a mi equipo a concentrarse en unos pocos clientes y sectores? ¿Qué aspectos de la cultura y las estructuras de gestión permitieron que esto persistiera? Este proceso mejoró enormemente mi capacidad para comunicar de forma convincente las causas y el plan de recuperación al resto de la empresa.
La próxima vez que tengas que comunicar qué salió mal en el trabajo, asegúrate de entender su causa raíz. De lo contrario, es probable que la recuperación sea dolorosa.


