El cambio climático ya está afectando a los mercados laborales: en los últimos años, millones de personas han abandonado o perdido sus empleos debido a una disrupción sin precedentes.
El mundo del trabajo puede desempeñar un papel crucial en la transición hacia una economía baja en carbono, aunque ello dependerá de nuestra capacidad para desarrollar habilidades verdes.
Mediante la inversión en dichas habilidades, los gobiernos, las empresas y las personas pueden trabajar juntos para crear un mundo más sostenible que funcione para todos.
El cambio climático es real. Es innegable que ya está aquí. Y si este verano es un indicio de ello, es probable que empeore: las olas de calor y los incendios forestales descontrolados, la inseguridad alimentaria y la escasez de agua, la deforestación y la pérdida de biodiversidad seguirán teniendo consecuencias devastadoras para nuestro mundo y nuestra vida laboral si no cambiamos nuestras prácticas.
Millones de personas ya se han visto desplazadas y en busca de nuevos comienzos en otros lugares, porque sus hogares y medios de vida fueron víctimas de los efectos del cambio climático. Está claro que el verdadero impacto del cambio climático es de gran alcance, pues afecta también a los mercados laborales locales y a las cadenas de suministro globales.
Los mercados laborales ya estaban sometidos a una gran presión. Hemos sido testigos de millones de trabajadores que abandonan sus empleos en medio de un periodo de inestabilidad y disrupción sin precedentes, en busca de puestos que ofrezcan mejores medios de subsistencia, condiciones laborales y conciliación entre la vida laboral y la personal.
En primer lugar, tuvo lugar la “Gran Renuncia”, cuando millones de trabajadores dejaron voluntariamente sus empleos en 2021. Después presenciamos la “Gran Reorganización”, cuando los empleados empezaron a buscar funciones más gratificantes y un propósito en su trabajo. Ahora, trabajadores y empleadores por igual están llegando a una conclusión crucial: la fuerza laboral presenta profundos desequilibrios preexistentes en materia de habilidades verdes, provocados por grandes cambios en el mundo del trabajo, como la digitalización.
El mundo del trabajo desempeña un papel fundamental en la transición hacia una economía baja en carbono, aunque dicha transición depende de nuestras capacidades y aptitudes para identificar, evaluar y desarrollar habilidades verdes.
En este artículo presentamos algunas de las conclusiones del documento de investigación de The Adecco Group, Skills for the Green Economy, y explicamos cómo las organizaciones de los sectores privado y público deben empezar a priorizar a las personas, invertir en su empleabilidad continua y aprovechar las habilidades para impulsar la transición hacia una economía más sostenible.
Priorizar el desarrollo de habilidades verdes
Sin el desarrollo de habilidades, se estima que la economía mundial podría destruir hasta 71 millones de empleos en su avance hacia una economía circular. Por otro lado, las políticas inteligentes y la inversión en reconversión profesional podrían revertir esta perspectiva, hasta el punto de que solo el sector energético podría generar un crecimiento neto de 18 millones de empleos.
Toda estrategia de transición exitosa deberá tener en cuenta que:
Más de 1.470 millones de empleos en todo el mundo dependen de un clima estable, y el avance de la innovación implica que muchos empleos aún no se han inventado. No se puede subestimar el margen ni la necesidad de desarrollar habilidades verdes.
Al eliminar gradualmente los combustibles fósiles, algunos sectores (y zonas geográficas) se verán más afectados que otros, en particular las industrias energética y automotriz.
Los consumidores y los trabajadores exigen cada vez más responsabilidades a las empresas y cambian sus decisiones; las empresas deberán ofrecer soluciones social y ambientalmente sostenibles para estar preparadas para el futuro.
Oportunidades de la transición verde
Estos retos no son en absoluto fáciles de afrontar, pero, si se abordan adecuadamente, pueden dar lugar a numerosas oportunidades para los gobiernos, las empresas y las personas trabajadoras. En términos generales, las políticas verdes inteligentes pueden conducir a:
Una fuerza laboral mejor cualificada y preparada para el futuro
Mercados laborales funcionales con sistemas educativos sofisticados
Sistemas de protección social inclusivos
Gobiernos desempeñan un papel fundamental en el impulso del paso a una economía de habilidades verdes. Una elaboración de políticas inteligente marca una diferencia decisiva para garantizar una transición inclusiva, en particular si tiene en cuenta que:
Los cambios en las industrias se producirán en distintas zonas geográficas y en momentos diferentes. Mientras que la pérdida de empleos puede ser inmediata, la creación de empleo será más gradual. Para ello, los gobiernos deberán proteger a los trabajadores y no los puestos de trabajo.
No todos los empleos reaparecerán automáticamente en los mismos sectores en los que se perdieron. Por eso es fundamental mantener la movilidad y la flexibilidad del mercado laboral.
La fuerza laboral es un activo clave. Por ello, la inversión en ella no debe considerarse un coste; por el contrario, la inversión en el desarrollo de la fuerza laboral debería ser amortizable.
Los empleadores deben ser proactivos, sobre todo porque siguen siendo una de las partes interesadas más fiables en las transiciones. Deberían:
Empezar a identificar los requisitos de habilidades verdes e iniciar la reconversión y la recolocación profesionales para adelantarse a la curva
Convertir el empleo sostenible y la inversión en habilidades en una ventaja de marca para atraer al talento adecuado y retener las competencias necesarias para el éxito futuro
Aprovechar los contratos de aprendizaje, la formación profesional y otras formas de aprendizaje basado en el trabajo para crear su propio grupo de talento y generar puntos de acceso diversos a la organización y, en términos más amplios, al mercado laboral
Fomentar la flexibilidad y aprovechar la experiencia de la fuerza laboral situando a la persona en el centro de la transformación
Mientras tanto, se recomienda a las personas que:
Asumir un papel proactivo y hacerse responsables de su propio conjunto de competencias, buscando continuamente oportunidades de formación
Adoptar la flexibilidad profesional
Tener en cuenta que sus competencias tienen fecha de caducidad y que el aprendizaje permanente es un requisito previo para mejorar la propia empleabilidad futura
Sin embargo, la formación y la transición verde no son un camino de sentido único. La economía verde y la transición hacia un futuro más sostenible afectarán sin duda a la demanda de competencias en el mercado laboral.
Por otro lado, es importante señalar que, sin formación, cualquier avance hacia la transición verde sería imposible. Las habilidades y la economía verde se configuran mutuamente.
Invertir en habilidades para una transición verde justa
Al apostar por la inversión en habilidades verdes, todas las partes interesadas pueden contribuir a garantizar que la transición hacia la economía verde sea justa y que nadie quede atrás.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el futuro del trabajo?
Por ello, es esencial que todas las partes interesadas, incluidos los gobiernos, las empresas y los trabajadores, colaboren en un nuevo contrato social y garanticen que avancemos juntos hacia un futuro que funcione para todos.
Descargue el informe técnico completo Skills for the Green Economy ahora y lea con más detalle cómo puede el mundo volverse más sostenible, qué medidas concretas pueden y deben tomar los gobiernos, las empresas y las personas para contribuir a ello, y de qué manera se verán afectados el sector energético y el sector automovilístico.



