Cómo beneficia a las mujeres en el trabajo la semana laboral de cuatro días

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  • La semana laboral de cuatro días se ha puesto a prueba en países como Islandia, Japón y Estados Unidos.

  • Se ha demostrado que la semana laboral de cuatro días mejora el equilibrio entre la vida laboral y personal, reduce el estrés y aumenta la productividad.

  • Hay indicios de que la semana laboral de cuatro días también puede mejorar la igualdad de género.

  • En un ensayo de 2022 sobre la semana laboral de cuatro días, los hombres declararon dedicar más tiempo al cuidado de los hijos y a las tareas domésticas, mientras que el tiempo de las mujeres dedicado a estas responsabilidades disminuyó.

Antes de la pandemia, un puñado de empresas experimentaba con la semana laboral de cuatro días. Pero ahora esta práctica se está generalizando, y empresas como la plataforma de financiación colectiva Kickstarter y el mercado en línea de ropa ThredUp están concentrando su semana laboral.

Algunos países están probando esta modalidad. Durante la pandemia, el Gobierno de Japón animó a los empleadores a adoptar una semana de cuatro días, y en Islandia ya es lo habitual: el 86% de los trabajadores ya trabaja cuatro días a la semana o tiene la opción de hacerlo. Incluso los empleados municipales de Morgantown, Virginia Occidental, están trabajando una semana más corta.

La acogida ha sido en gran medida favorable. Los trabajadores afirman que ha mejorado el equilibrio entre la vida laboral y personal, que sienten menos estrés y agotamiento, y que su productividad ha aumentado. Pero los indicios apuntan a otro resultado sorprendente: la semana laboral de cuatro días también podría mejorar la igualdad de género.

En 2022, 33 empresas de seis países, entre ellos Estados Unidos y Canadá, participaron en un ensayo de seis meses sobre la semana laboral de cuatro días. Según una encuesta de 4 Day Week Global, la organización sin fines de lucro que coordinó el ensayo, los trabajadores dijeron sentir menos agotamiento, mayor satisfacción con su vida y su trabajo, un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal, y un mayor bienestar mental y emocional. Los hombres con una semana laboral de cuatro días declararon dedicar un 22% más de tiempo al cuidado de los hijos y un 23% más a las tareas domésticas, mientras que el tiempo de las mujeres dedicado a estas responsabilidades disminuyó. Esto plantea la pregunta: si la semana laboral de cuatro días puede ayudar a las mujeres a equilibrar su vida profesional y personal, ¿implantarla podría ser un acto feminista?

El poder igualador de la semana laboral de cuatro días

La semana laboral de cuatro días ya es habitual en algunos sectores: pensemos en médicos y enfermeros de hospital, que a menudo cumplen una jornada completa en tres o cuatro días, o en algunos trabajadores de la industria manufacturera, que suelen tener turnos prolongados. Pero en las oficinas, donde se trabaja de 9 a 17, de lunes a viernes, desde hace 85 años, la semana laboral de cuatro días irrumpe como una revolución. «De todas las iniciativas laborales que he puesto en marcha en los últimos 10 años, esta ha sido la que más impacto ha tenido», afirma Dawoon Kang, cofundadora de la aplicación de citas Coffee Meets Bagel, que el año pasado reorganizó su actividad en torno a una semana laboral de cuatro días. Según cuenta, la gente se adaptó muy rápido. La productividad y la moral mejoraron.

Quincy Yang, director financiero de Coffee Meets Bagel, calificó el nuevo horario de «transformador». Ahora organiza su semana en torno a su esposa, que tiene un trabajo de oficina tradicional de 9 a 17, y a sus dos hijos pequeños. El día adicional le permite acompañar a su hijo de seis años en las excursiones escolares o quedarse despierto hasta tarde con el menor, que aún no ha cumplido un año. «Me resulta mucho más fácil pasar la noche en vela porque sé que el viernes no tendré que levantarme muy temprano», dice Yang. «Tengo mucha más energía para ayudar a mi pareja y a mis hijos».

¿Qué es la brecha de género?

Cómo beneficia a las mujeres en el trabajo la semana laboral de cuatro días

«El diseño de una semana laboral de cuatro días parece neutral en cuanto al género, pero tendrá efectos diferenciados según el género; las mujeres se beneficiarán de manera desproporcionada porque asumen más tareas de cuidado», afirma Yana Rodgers, directora del Center for Women and Work de la Universidad Rutgers.

La competencia implacable entre las responsabilidades laborales y las del hogar puede frenar la carrera profesional de las mujeres y perjudicar sus ingresos, su bienestar mental y su salud física. Se considera que el hecho de que las mujeres asuman la mayor parte de las tareas de cuidado y del hogar contribuye de forma importante a la brecha salarial de género, a la penalización por maternidad y al agotamiento de las mujeres trabajadoras.

Una semana laboral de cuatro días facilita que tanto las mujeres como los hombres equilibren las tareas de cuidado y sus carreras profesionales. Los trabajadores que hablaron con Quartz para este artículo dicen que este horario ha sido bueno para su salud mental, que sienten menos estrés, pasan más tiempo con sus familias y que, cuando tienen suerte, encuentran tiempo para echarse una siesta.

También es más probable que las mujeres cuiden de otros familiares que necesitan ayuda adicional. Ellen Harrison, recién jubilada del Departamento de Educación de Virginia, describió la libertad que supone no tener que cargar con su portátil cada vez que iba a cuidar de sus padres durante la semana.

El espíritu de la semana laboral de cuatro días cuestiona la validez del horario institucional de oficina, que puede ser gravoso para quienes también asumen la mayor parte de las tareas domésticas. «Todos trabajamos demasiado», afirma Isabel Sawhill, investigadora sénior de estudios económicos en The Brookings Institution. «No es bueno para la salud [y] tampoco es saludable para la familia». Pero, dice, es difícil ir contra la corriente.

En el último año, casi un tercio de las mujeres se ha planteado reducir su jornada, aceptar un trabajo menos exigente o abandonar el mercado laboral. Pero ¿cómo se supone que deben elegir entre tiempo y dinero? Sin trabajo, muchas no pueden pagar el cuidado infantil, la atención a personas mayores ni sus propios gastos de vida. Dejar el trabajo también supone renunciar a progresar profesionalmente y, por tanto, a futuros aumentos salariales. La semana laboral de cuatro días —sobre todo si no reduce el salario de jornada completa— ofrece una opción para equilibrar ambas cosas.

En vez de imponer una semana estrictamente reducida, la semana laboral de cuatro días deja un margen muy necesario en el horario. Addie Caulk Derr, vicepresidenta de marketing de la empresa de software Keen Decision Systems, trabaja cuatro días a la semana desde abril de 2022. Su jornada habitual es de 8 a 10 horas, de lunes a jueves, y libra los viernes. A veces. «Si trabajas un viernes, es decisión tuya. No es porque alguien te haya dicho que lo hagas», explica.

Pero incluso un pequeño alivio de la presión ayudó a equilibrar su vida laboral y familiar, y ahora Caulk Derr disfruta de más tiempo con su hija. «Puedo llevarla al colegio y recogerla. Puedo llevarla al parque cuando no está lleno de niños. Puedo organizar mis días para estar presente en las cosas importantes».

Pero la semana laboral de cuatro días no beneficia a todas las mujeres

La reputación actual del feminismo está empañada por su histórica tendencia a excluir a quienes más necesitan sus avances, como las mujeres pobres y de bajos ingresos, las madres solteras, las mujeres racializadas, las inmigrantes y las mujeres con discapacidad. Por supuesto, el feminismo no tiene por qué repetir este patrón, y quienes defienden un enfoque interseccional aciertan al señalar las deficiencias de la semana laboral de cuatro días.

Para algunas personas que ya trabajan turnos largos cuatro días a la semana, el sueldo no alcanza para cubrir lo básico. No es fácil encontrar cuidado infantil para un turno de 12 horas. En los trabajos físicamente exigentes, ocho horas seguidas son el límite razonable.

Shirley Lung, profesora de Derecho en CUNY, señala en un artículo de 2010 que las mujeres que más se benefician de las semanas laborales comprimidas son las asalariadas. «Para quienes trabajan más de 10 a 12 horas al día, seis días a la semana, la jornada es demasiado corta para comprimir en ella aún más horas», escribe Lung. «Si la reducción de la jornada laboral viene acompañada de una disminución de los ingresos, perjudicará a las mujeres pobres y de bajos ingresos, que no pueden renunciar a percibir ingresos a cambio de pasar tiempo en casa».

Y quizá otras medidas institucionales ayudarían más a las mujeres que intentan equilibrar la carrera profesional y la familia. Sawhill, de Brookings, dice que, aunque la semana laboral de cuatro días beneficiaría a las mujeres, «si nos preocupa el equilibrio entre el trabajo y la familia, mi prioridad sería subvencionar el cuidado infantil». Camryn Banks, ex investigadora asociada del Aspen Institute, recomienda un horario diseñado en función de las necesidades de los trabajadores, en vez de un número arbitrario de horas, y reducir de 40 a 32 el número de horas necesario para tener derecho a un empleo a tiempo completo (y, por tanto, a prestaciones y pago de horas extra).

Sawhill rechaza la idea de que reducir las horas de trabajo implique necesariamente reducir la remuneración. «Cuando Henry Ford redujo la semana laboral de seis a cinco días en 1926, no bajó los salarios», escribió Sawhill en 2016. «Supuso que aumentarían tanto la productividad como el consumo, y su ejemplo animó a otros empleadores a seguir sus pasos».

La semana laboral de cuatro días no ha demostrado ser una solución perfecta para lograr la igualdad de género en el trabajo y el hogar, pero parece inclinar la balanza a favor de muchas mujeres que necesitan aliviar sus abrumadoras responsabilidades. Kang, de Coffee Meets Bagel, no siempre puede librar los viernes, pero tener esa opción marca la diferencia. «Como madre, es difícil encontrar tiempo para mí», dice. «Aunque solo sean dos horas, saber que dispongo de ellas es bueno para mi salud mental».

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