No es raro que los empleados de Japón, conocidos por trabajar en exceso, se queden dormidos en sus escritorios. De hecho, existe una palabra japonesa para echar una siesta en público: «inemuri», que se traduce aproximadamente como «estar presente mientras se duerme».
Pero una colaboración entre dos de los principales fabricantes del país podría acabar con la siesta de oficina después del almuerzo.
El fabricante de aire acondicionado Daikin y el gigante de la electrónica NEC están probando un sistema que utiliza cámaras conectadas a los ordenadores de los empleados para monitorizar distintos tipos de movimiento de los párpados. Cuando detecta signos de somnolencia, el sistema baja la temperatura de la sala.
El concepto se desarrolló después de que un estudio inicial tratara de encontrar la manera más eficaz de mantener a las personas atentas o, al menos, despiertas.
Los investigadores plantearon a los participantes de las pruebas problemas matemáticos sencillos para resolver en distintas condiciones, entre ellas bajar unos grados la temperatura de la sala, aumentar la luminosidad y rociar diferentes aromas.
«Nuestro estudio demostró que bajar la temperatura es eficaz... especialmente cuando se detectan los primeros signos de sueño», afirmaron las empresas en un comunicado conjunto.
Hay planes para que el nuevo sistema esté disponible comercialmente antes de 2020, declaró un portavoz de Daikin a la agencia de noticias AFP.
La empresa también quiere desarrollar aparatos de aire acondicionado capaces de lanzar aire frío directamente a los trabajadores que se quedan dormidos.
Largas jornadas en la oficina
En principio, la legislación laboral japonesa permite una jornada de ocho horas y un máximo de 40 horas de trabajo por semana. Sin embargo, los empleadores no siempre respetan estas normas, y las autoridades no siempre las hacen cumplir de manera eficaz.
En la práctica, muchos empleados de Japón soportan largas jornadas laborales. En 2016, el 7,7 % de la población trabajadora a tiempo completo pasó 60 horas o más cada semana en el lugar de trabajo. La cifra es más alta entre los hombres (11,7 %) que entre las mujeres (2,6 %), y el grupo más afectado son los hombres de cuarenta y tantos años: el 15,2 % trabajaba más de 60 horas semanales, según Statista.
En japonés, «karoshi» significa «muerte por exceso de trabajo». Limitar las horas de trabajo podría ayudar a reducir los casos de karoshi, pero, si las normas laborales no se hacen cumplir de manera eficaz, quizá no se resuelva el problema por completo.




