El título de este artículo parece una pregunta trampa: en principio, la respuesta debería ser “líder”. Pero ¿alguna vez has pensado en lo que hace un gestor? Los gestores diseñan los sistemas que permiten que la organización funcione con fluidez y eficiencia. Se aseguran de que los presupuestos se cumplan, de que los plazos se respeten y de que los empleados reciban formación y estén comprometidos. Sin gestores, una organización no podría funcionar correctamente. Por supuesto, existen gestores burocráticos y obstruccionistas, al igual que hay líderes abusivos y destructivos, pero en la mayoría de las organizaciones son minoría. Por tanto, los gestores son tan valiosos para las organizaciones como los líderes.
¿Entonces, cómo elegir? La buena noticia es: no tienes que elegir. Como Kotter (1990) propuso que no debemos pensar en líderes y gestores como dos grupos distintos de personas, sino como dos conjuntos de habilidades que una misma persona puede (y debe) poseer.
Las habilidades de liderazgo son necesarias cuando se emprende algo nuevo; las habilidades de gestión son necesarias para convertir la iniciativa en realidad. Los líderes marcan una nueva dirección y desarrollan nuevas estrategias. Crean una visión y la comunican de forma clara y motivadora para que todos se sumen al camino con ellos. Observan el horizonte para anticipar amenazas u oportunidades y ajustan la estrategia en consecuencia. De hecho, ser “orientado al futuro” es una de las dos características más admiradas y deseadas por los empleados en un líder, solo por detrás de ser honesto (Kouzes & Posner, 2007).
Mientras los líderes crean la visión, los gestores la implementan. Establecen el presupuesto y el calendario, desarrollan los procesos y sistemas, y elaboran el plan de trabajo. Se aseguran de que los miembros del equipo cuenten con los recursos y la formación necesarios para tener éxito. Supervisan el progreso y ajustan el plan de trabajo para mantenerlo alineado con la visión.
Las habilidades de liderazgo y las de gestión están profundamente entrelazadas, y un líder-gestor exitoso debe ser ‘ambidiestro’, alternando entre ambas según lo requiera la situación. De hecho, la flexibilidad es esencial en muchas situaciones de liderazgo, como comprobé en mi propia investigación. Estudiaba la presencia no verbal segura que se enseña a los líderes a utilizar (por ejemplo, postura erguida, contacto visual directo, tono de voz seguro). Aunque cabría pensar que parecer seguro siempre resulta beneficioso, no es así. Al obtener información de un miembro junior del equipo, mostrarse seguro puede inhibir las aportaciones de los miembros del equipo. En ese tipo de situaciones, es más importante parecer abierto que seguro (Locke & Anderson, 2015).
Por tanto, para ser eficaz, un líder necesita un amplio conjunto de habilidades, incluidas las de gestión, y la capacidad de juzgar qué habilidades se requieren en cada situación. Así que si alguien te pregunta si eres líder o gestor, puedes responder con orgullo que eres ambas cosas. Pero no serás un líder-gestor eficaz hasta que sepas cuándo usar cada conjunto de habilidades.


