Tras la pandemia, la mayoría de los empleados quiere trabajar desde casa tres días a la semana, según muestra un nuevo informe de McKinsey & Company.
Más del 25 % afirmó que consideraría cambiar de empleador si su organización volviera a un trabajo totalmente presencial.
La salud mental es una prioridad máxima.
Según el Foro Económico Mundial, el mundo se enfrenta a un escenario de «doble disrupción», con la automatización y la COVID-19.
El equilibrio entre vida laboral y personal, la flexibilidad y la salud mental son prioritarios para los empleados, que esperan de sus empleadores certidumbre sobre el futuro, según un nuevo informe.
Las empresas de todo el mundo están reevaluando sus políticas y modalidades de trabajo tras la pandemia de COVID-19, que transformó las prácticas laborales tradicionales.
Los empleados desean que las organizaciones pongan más énfasis, una vez superada la pandemia, en la flexibilidad, una remuneración competitiva y el bienestar, según un informe de McKinsey & Company. Además, expresaron cierta preocupación por que sus deseos y necesidades no coincidan con los de sus empleadores.
El mundo se enfrenta a un escenario de "doble disrupción", según el informe Future of Jobs 2020 del Foro Económico Mundial, en el que se señala que la automatización y el coronavirus están redefiniendo el trabajo.
¿Qué es la Cumbre Jobs Reset del Foro Económico Mundial?
Estos son cuatro temas que han surgido de los estudios sobre el futuro del trabajo:
1. El equilibrio entre vida laboral y personal es clave
Más de la mitad de los empleados afirmó que desea modelos de trabajo virtual híbridos más flexibles, en los que los empleados alternen a veces la presencialidad con el trabajo a distancia, según el informe de McKinsey.
«Un modelo híbrido puede ayudar a las organizaciones a aprovechar al máximo el talento allá donde se encuentre», señala el informe. Al mismo tiempo, puede «reducir costes y fortalecer el rendimiento organizativo».
2. Flexibilidad
Dentro de ese modelo híbrido, según los datos de McKinsey, la mayoría de los empleados quiere trabajar desde casa tres días a la semana.
Y esos trabajadores están dispuestos a abandonar su puesto si no se cumplen esas condiciones. Más de una cuarta parte de los encuestados afirmó que consideraría cambiar de empleador si su organización volviera a un trabajo totalmente presencial.
3. Visión clara
También era importante contar con políticas sólidas y comprensibles, y comunicarlas con claridad, ya que muchos participantes afirmaron que la falta de claridad les generaba ansiedad.
Más de un tercio de los encuestados situó entre sus cinco políticas principales los horarios y las expectativas claras para la colaboración. Las herramientas de colaboración y el reembolso de los equipos de oficina para el trabajo a distancia también recibieron valoraciones muy positivas.
4. Enfoque en la salud mental
El bienestar es fundamental para muchos empleados: más de tres cuartas partes de los encuestados en un estudio de la Universidad Estatal de Arizona, el Foro Económico Mundial y la Fundación Rockefeller afirman que la salud mental de los empleados es ya una prioridad máxima.
Las empresas parecen estar respondiendo: más de la mitad informa de un aumento en el uso de los recursos disponibles de la empresa relacionados con la salud mental, según McKinsey.
«Se sabe que la ansiedad reduce el rendimiento laboral, disminuye la satisfacción en el trabajo y afecta negativamente a las relaciones interpersonales con los compañeros, entre otros males», afirma el informe de McKinsey. «Para la economía mundial, la pérdida de productividad debida a una salud mental deficiente, incluida la ansiedad, podría llegar a ascender a 1 billón de dólares al año».


