«Este es un mundo de hombres... pero no sería nada, nada, sin una mujer o una niña».Así lo dijo James Brown en 1966, y no cabe duda de que desde entonces se han logrado avances en materia de paridad de género. Estas palabras tan conocidas deberían parecer anticuadas. Pero ¿lo son? ¿El futuro del empleo es cosa de hombres? La realidad es que podría serlo.
Hoy, la tecnología está cambiando la forma de trabajar a un ritmo sin precedentes y estamos viendo surgir una revolución de las competencias. Ayudar a las personas a adquirir nuevas competencias y adaptarse a un mundo laboral en rápida transformación será el desafío definitorio de nuestro tiempo, y las mujeres sentirán uno de los mayores impactos.
La brecha de género podría ampliarse
Los sectores más afectados por la inteligencia artificial, la digitalización y la robótica afectarán de forma desproporcionada a las mujeres. La automatización amenaza todo tipo de puestos —ventas, operaciones empresariales y financieras, oficina y administración—, todos ellos con una proporción de mujeres generalmente más alta.
Además, las mujeres están infrarrepresentadas en los sectores donde se prevé un crecimiento del empleo: arquitectura, ingeniería, informática y matemáticas. Y aunque quizá hayamos alcanzado casi la paridad en el número de hombres y mujeres que se gradúan con títulos en ciencias sociales y matemáticas, al menos en Estados Unidos, en informática estamos retrocediendo. Hoy, las mujeres representan apenas el 18% de quienes se gradúan en informática, frente al 37% en la década de 1980.
Si se mantiene la trayectoria actual, las mujeres podrían afrontar la pérdida de 3 millones de empleos y obtener apenas medio millón de nuevos puestos. Eso supone más de cinco empleos perdidos por cada empleo ganado. Podríamos encaminarnos hacia una brecha de género aún mayor.

La capacidad de aprender será el gran factor igualador
Pero soy optimista. También sabemos que los empleos que requieren un mayor dominio de las competencias son los que más rápido crecen, una buena señal para las mujeres, que superan en número a los hombres entre quienes se gradúan de la universidad en 95 de 144 países. Aunque no podemos frenar el avance tecnológico, sí podemos invertir en las competencias de los empleados para aumentar la relevancia y la resiliencia de nuestra gente y nuestras organizaciones, sin importar el género ni el origen social.
En esta revolución de las competencias, la capacidad de aprender será el gran factor igualador. Los hombres no tienen la exclusividad de la capacidad de aprender. Las empresas no pueden predecir qué competencias necesitarán en el futuro, así que la única forma de garantizar su agilidad es empezar a contratar a las personas según la rapidez con que aprenden nuevas competencias. Las mujeres deberían centrarse en cultivar esa agilidad para estar preparadas y aprovechar los cambios en los sectores y los empleos, en lugar de quedarse atrás.
El mundo ha sido de los hombres, y nos hemos devanado los sesos pensando cómo hacer que el trabajo sea más neutral en cuanto al género desde antes de que Brown cantara esas palabras. Sin embargo, no hemos logrado encontrar la solución adecuada y ahora afrontamos amenazas aún mayores. Estas son algunas medidas prácticas que podemos tomar hoy para garantizar que las mujeres no se queden atrás en la revolución de las competencias:
● Contratar, promover y alentar a las mujeres a asumir responsabilidades
Nuestra investigación ha puesto de relieve que pocas mujeres reconocen que la experiencia en responsabilidades de pérdidas y ganancias (o la experiencia en puestos responsables de las pérdidas y ganancias de una división) es fundamental para progresar, por lo que con demasiada frecuencia se quedan estancadas a mitad de camino en la escala profesional. Necesitamos que las mujeres adquieran las competencias y la experiencia necesarias para gestionar e impulsar el negocio en puestos técnicos y operativos. Esto ayudará a mitigar la pérdida de empleos entre las mujeres en puestos de apoyo amenazados por la automatización.
● Mantener conversaciones sobre desarrollo profesional
El año pasado descubrimos que solo el 16% de los empleados mantiene una conversación sobre su carrera profesional con su gerente. Esto es una mala noticia para el compromiso de los empleados en general, pero también afecta de forma desproporcionadamente negativa a las mujeres, ya que muchas no buscan activamente puestos de liderazgo. Las mujeres necesitan adquirir activamente nuevas competencias para poder acceder a los sectores y empleos que están surgiendo en este nuevo entorno, y las empresas deben ayudarlas a hacerlo.
● Contratar por la capacidad de aprender
Las competencias y el talento importan más que nunca. Este es el momento de que los líderes actúen con diligencia y responsabilidad. Debemos acelerar la formación y la recualificación de los empleados actuales para asegurarnos de contar con una fuerza laboral preparada para el futuro y atraer a quienes no participan plenamente en el mercado laboral. Debemos estar preparados para nuevos empleos y nuevas competencias, por lo que la capacidad de aprender debería ser el criterio principal al contratar.
El futuro no será un mundo de hombres, sino un mundo de personas capacitadas, donde las mujeres tengan igualdad de acceso, representación y competencias para aprovechar las oportunidades en sectores y empleos en crecimiento y bien remunerados.
Para obtener más información sobre tu propia capacidad de aprender, visita www.learnabilityquotient.com/davos


