El número de personas empleadas en las economías más grandes del mundo está aumentando, ya que los trabajadores disfrutan de un mercado laboral cada vez más saludable.
Las estadísticas de Perspectivas de la economía mundial del Fondo Monetario Internacional, que mide el número de personas sin empleo como proporción de la población activa total, muestra un descenso de los niveles de desempleo en la mayoría de las grandes economías.
El número de desempleados cayó a un mínimo de 50 años en Estados Unidos a principios de este año, según los datos más recientes de la Oficina de Estadísticas Laborales. Las tasas se sitúan actualmente en niveles que no se veían desde 1969 y han bajado de forma significativa desde el máximo de desempleo posterior a la recesión, del 10%, tras la crisis financiera de 2008-2009.
Tanto Japón como Alemania han registrado un descenso del desempleo a niveles incluso inferiores a los de Estados Unidos.
Junto con la caída de las tasas de desempleo, Japón también ha registrado un aumento del número de puestos disponibles a medida que la demanda nacional y extranjera impulsa el dinámico mercado laboral. Sin embargo, el país sufre los efectos del envejecimiento de su población activa, con un número cada vez menor de personas disponibles para cubrir esos puestos.
El número de personas sin empleo en Alemania, por su parte, se mantiene en niveles históricamente bajos, no vistos desde la reunificación del país hace tres décadas.
Los vecinos europeos Francia e Italia siguen teniendo niveles de desempleo relativamente altos, aunque en los últimos años se ha producido un descenso notable.
Pero Brasil es la principal excepción entre las grandes economías, ya que es el único país entre los diez primeros —excluida la India, para la que no había datos suficientes— en el que el desempleo ha aumentado desde 2014. El número de personas sin empleo pasó de una base ya elevada al 11,4 % de la población, un nivel récord para el país.
Aunque se trataba de una economía de rápido crecimiento que había reducido el desempleo de forma notable, la lenta recuperación tras una recesión significativa entre 2015 y 2016 ha golpeado el empleo en Brasil con fuerza. Los salarios se han mantenido estancados, ya que la holgura del mercado laboral ha frenado el crecimiento.





