El continuo entre la introversión y la extroversión refleja uno de los rasgos de personalidad más importantes.
Las personas ambivertidas tienen una ventaja clara sobre las verdaderamente introvertidas y extrovertidas. Esto se debe a que su personalidad no se inclina demasiado hacia ninguno de los dos extremos.
Es importante determinar en qué punto de la escala de introversión y extroversión te encuentras. Si conoces mejor tu tipo de personalidad, podrás entender mejor tus tendencias y aprovechar tus fortalezas.
Seguro que te han preguntado muchas veces si eres introvertido o extrovertido. Para algunas personas, la respuesta es fácil, pero a la mayoría nos cuesta elegir una opción u otra.
Es difícil elegir porque la dicotomía entre introversión y extroversión refleja una visión anticuada y manida de la personalidad. Los rasgos de personalidad se distribuyen a lo largo de un continuo, y la gran mayoría no somos introvertidos ni extrovertidos: nos situamos en algún punto intermedio.
La personalidad consiste en un conjunto estable de preferencias y tendencias que determinan cómo nos relacionamos con el mundo. Los rasgos de personalidad se forman a temprana edad y quedan fijados al comienzo de la edad adulta. Muchas cosas importantes de ti cambian a lo largo de la vida, pero tu personalidad no es una de ellas.
«Sé siempre tú mismo, exprésate, confía en ti; no salgas a buscar una personalidad de éxito para imitarla». --Bruce Lee
El continuo entre la introversión y la extroversión refleja uno de los rasgos de personalidad más importantes. Es preocupante que se nos anime a clasificarnos en uno u otro grupo, ya que cada tipo suele asociarse con fortalezas y debilidades importantes.
Adam Grant, de Wharton, se propuso estudiar este fenómeno, y sus hallazgos son fascinantes. En primer lugar, descubrió que dos tercios de las personas no se identifican plenamente como introvertidas ni como extrovertidas. A estas personas (es decir, a la gran mayoría) se las llama ambivertidas: tienen tendencias tanto introvertidas como extrovertidas. La inclinación de las personas ambivertidas varía mucho según la situación.
Piensa en la introversión y la extroversión como un espectro, con la ambiversión en algún punto intermedio:

Las personas ambivertidas tienen una ventaja clara sobre las verdaderamente introvertidas y extrovertidas. Como su personalidad no se inclina demasiado hacia ninguno de los dos extremos, les resulta mucho más fácil adaptar su manera de relacionarse con los demás a cada situación. Esto les permite conectar con más facilidad y profundidad con una mayor variedad de personas.
La investigación de Grant también refutó la extendida creencia de que los vendedores con mejor rendimiento son extrovertidos. Descubrió que la mayor flexibilidad social de las personas ambivertidas les permitía vender más que todos los demás grupos: movían un 51 por ciento más de producto por hora que el vendedor promedio. Observa cómo aumentaban las ventas a medida que crecía la extroversión, hasta alcanzar su punto máximo entre quienes eran moderadamente extrovertidos.

Grant explicó el hallazgo así:
«Como adoptan de forma natural un patrón flexible de conversación y escucha, es probable que las personas ambivertidas muestren la asertividad y el entusiasmo suficientes para persuadir y cerrar una venta, pero tienden más a escuchar los intereses de los clientes y son menos propensas a parecer demasiado entusiasmadas o demasiado seguras de sí mismas».
Cómo funciona la ambiversión en el cerebro
Lo sociable que eres depende en gran medida de la dopamina, la hormona del bienestar del cerebro. Todos tenemos distintos niveles de estimulación impulsada por la dopamina en la neocorteza (la región del cerebro responsable de funciones mentales superiores, como el lenguaje y el pensamiento consciente). Quienes tienen de forma natural niveles altos de estimulación tienden a ser introvertidos: intentan evitar cualquier estímulo social adicional que pueda generarles ansiedad o abrumarlos. Quienes tienen niveles bajos de estimulación tienden a ser extrovertidos. La falta de estímulos les aburre, así que buscan la interacción social para sentirse bien.
Sin embargo, los niveles de estimulación natural de la mayoría de las personas no alcanzan extremos, aunque sí fluctúan. A veces puedes sentir la necesidad de buscar estímulos y otras, evitarlos.
Cómo saber si eres una persona ambivertida
Es importante determinar en qué punto de la escala de introversión y extroversión te encuentras. Si conoces mejor tu tipo de personalidad, podrás entender mejor tus tendencias y aprovechar tus fortalezas.
Si crees que podrías ser una persona ambivertida, pero no estás seguro, comprueba cuántas de las siguientes afirmaciones se aplican a ti. Si se aplican la mayoría, lo más probable es que seas ambivertido.
- Puedo realizar tareas a solas o en grupo. No tengo mucha preferencia por una opción u otra.
- Los entornos sociales no me incomodan, pero me cansa pasar demasiado tiempo rodeado de gente.
- Me divierte ser el centro de atención, pero no quiero que dure demasiado.
- Algunas personas creen que soy callado, mientras que otras piensan que soy muy sociable.
- No siempre necesito estar en movimiento, pero demasiado tiempo sin hacer nada me aburre.
- Puedo ensimismarme en mis pensamientos con la misma facilidad con que puedo perderme en una conversación.
- La charla trivial no me incomoda, pero sí me aburre.
- A veces desconfío de los demás, y otras veces confío plenamente en ellos.
- Si paso demasiado tiempo a solas, me aburro; pero demasiado tiempo con otras personas me deja sin energía.
La clave para ser una persona ambivertida es saber cuándo debes esforzarte por inclinarte hacia uno de los lados del espectro, si no te sale de forma natural. A las personas ambivertidas con poca conciencia de sí mismas les cuesta hacerlo. Por ejemplo, en un evento para establecer contactos, una persona ambivertida que se conoce bien se inclinará hacia el lado extrovertido de la escala, aunque haya tenido un día largo y ya esté harta de la gente. Si no adaptan su manera de actuar a la situación, las personas ambivertidas pueden frustrarse, ser menos eficaces y desanimarse.
En resumen
TalentSmart ha investigado a más de un millón de personas y ha descubierto que quienes tienen un rendimiento laboral excepcional también suelen conocerse muy bien a sí mismos (el 90 por ciento, de hecho). Si entiendes mejor en qué punto de la escala de introversión y extroversión te encuentras, podrás comprender tus tendencias y preferencias, lo que aumentará tu autoconocimiento y tu inteligencia emocional. Esto te ayudará a mejorar tu rendimiento.
SOBRE EL AUTOR:
Dr. Travis Bradberry es coautor galardonado del libro superventas número uno, Inteligencia emocional 2.0, y cofundador de TalentSmart, el principal proveedor mundial de pruebas de inteligencia emocional y formación, que presta servicios a más del 75% de las empresas de Fortune 500. Sus libros superventas se han traducido a 25 idiomas y están disponibles en más de 150 países. El Dr. Bradberry ha escrito para, o ha aparecido en, Newsweek, BusinessWeek, Fortune, Forbes, Fast Company, Inc., USA Today, The Wall Street Journal, The Washington Post, y The Harvard Business Review.


