¿Prefiere hacer una sola cosa a la vez o realizar varias tareas simultáneamente? ¿Le parece que su jornada o semana laboral es lo bastante larga para incluir una variedad de actividades, o demasiado corta? ¿Cuál sería su situación ideal? ¿Cómo afecta todo esto a su sensación de productividad y a su nivel de felicidad?
Es probable que se sienta más feliz realizando varias actividades distintas durante el día que haciendo actividades similares, según un nuevo documento de trabajo titulado «¿La variedad le hará feliz?», de la profesora de marketing de Wharton Cassie Mogilner y Jordan Etkin, profesora de marketing en la Fuqua School of Business de la Universidad de Duke. Mogilner centra su investigación en la felicidad y su relación con el tiempo y el dinero, mientras que Etkin se enfoca en la motivación y el establecimiento de objetivos, entre otras áreas.
En una entrevista reciente en el programa Knowledge@Wharton, en Wharton Business Radio, en el canal 111 de SiriusXM, Mogilner habló de las principales conclusiones de su investigación.
A continuación, se presenta una transcripción editada de la conversación.
Knowledge@Wharton: En esta época, en la que parece que vamos a toda velocidad casi en todo momento, algunas personas simplemente se sienten mejor cuando hacen varias cosas distintas a la vez. Otras, en cambio, no son muy partidarias de realizar varias tareas simultáneamente. ¿Qué tipo de persona es usted?
Cassie Mogilner: Depende del período. En [nuestra investigación], analizamos el efecto de la variedad de nuestras actividades en la felicidad general. Descubrimos que, a lo largo de un día, una semana o un mes, la variedad —quizá en consonancia con las percepciones de la gente— conduce a una mayor felicidad. Sin embargo, en períodos más cortos que un día, como una hora, 15 minutos [o] media hora, cuando la variedad realmente se experimenta como realizar varias tareas simultáneamente, resulta bastante estresante y, en vez de aumentar mi felicidad, me hace menos feliz.
Knowledge@Wharton: Esto no se limita necesariamente al lugar de trabajo. También ocurre en casa. [Por ejemplo], durante el fin de semana —como usted mencionó en un artículo que escribió en coautoría—, podría estar en casa con sus hijos, pero tiene que cortar el césped y arreglar algo en la terraza trasera, o algo por el estilo. Cuando todas esas cosas se mezclan, podría [volverse] algo negativo.
Mogilner: Exacto. [Podría] ser algo negativo o positivo. Por ejemplo, podría tener un sábado con mucha variedad: hacer tareas domésticas, preparar la cena con amigos y ver acontecimientos deportivos. Sin embargo, si pasara todo el día en el sofá viendo distintos acontecimientos deportivos, quizá sería un sábado con poca variedad.
Nuestros resultados muestran que un sábado con mucha variedad… hace que la gente se sienta más feliz. Lo que socava la felicidad es comprimir esas actividades en un período más corto. Esto se debe realmente a la sensación de no haber producido nada. Cuando se intenta hacer demasiadas cosas a la vez, uno siente que no es muy productivo. Y la sensación de productividad es fundamental para sentirse feliz y satisfecho.
«Cuando se intenta hacer demasiadas cosas a la vez, uno siente que no es muy productivo. Y la sensación de productividad es fundamental para sentirse feliz y satisfecho»
Knowledge@Wharton: Ese nivel de productividad es importante porque, si está en su lugar de trabajo y tiene varios proyectos que realizar [y] no se siente productivo, es probable que haya cometido uno o dos errores y tenga que volver atrás y rehacer el trabajo. Esa frustración puede crecer.
Mogilner: Sí. En el trabajo, la felicidad y la sensación de productividad van de la mano. En general, la felicidad y la productividad van de la mano. Pero, si se piensa en el interés de los empleadores en que sus empleados sean productivos, también deberían tener un interés [común] en [mantener] felices a sus empleados, debido a la relación entre ambas cosas.
Como personas y empleados, dado que pasamos una gran parte del día en el trabajo, lo ideal es [que] nos sintamos felices y productivos en el lugar de trabajo. [La pregunta es:] a lo largo del día, ¿cómo administra sus horas? A lo largo de la semana, ¿cómo organiza sus días? Y a lo largo del mes, ¿cómo organiza sus días y semanas?
Los hallazgos de nuestro artículo nos dan sugerencias sobre cómo [podría] organizar su tiempo. Al pensar en el transcurso del día, quizá [podría] realizar un tipo de actividad por la mañana [y otro] por la tarde. Se sentirá más productivo. La razón por la que la variedad le hace sentirse más feliz durante estos períodos más largos es que lo mantiene involucrado. Contrarresta la posibilidad de aburrimiento y agotamiento.
En la investigación sobre la felicidad hay una teoría y observación ampliamente aceptadas: los seres humanos somos criaturas que nos adaptamos. Existe la noción de adaptación hedónica: cuando nos exponemos a estímulos similares y hacemos las mismas cosas, nos aburrimos, incluso [de] cosas maravillosas y positivas. Por eso, cambiar las actividades vuelve a involucrarnos y, en consecuencia, nos hace felices. Pero, de nuevo, eso solo ocurre a lo largo de un día o más. Cuando pensamos en estos intervalos más cortos, lo que se busca destacar son esas sensaciones de productividad.
Knowledge@Wharton: En su estudio, probablemente tuvo que abarcar desde adultos hasta estudiantes y utilizar una variedad de fuentes.
Mogilner: Sí. Realizamos varios estudios. Algunos se llevaron a cabo con una «muestra representativa»: adultos de entre 18 y 75 años, [de distintos] géneros, situaciones laborales, etc. También realizamos un estudio interesante sobre la sensación de productividad entre estudiantes universitarios. Llevamos a cabo un estudio en la biblioteca, en vísperas de los exámenes finales. Nos acercamos a los estudiantes que ya estaban estudiando en la biblioteca y les preguntamos si participarían en nuestro estudio.
Nuestro estudio era sencillo. Les dijimos [a los estudiantes]: «Durante la próxima hora, dediquen su tiempo a materiales de varias asignaturas, en vez de dedicarlo únicamente a los materiales de una asignatura». Al cabo de una hora, volvimos a hablar con ellos. Les preguntamos cuán productivos, felices [y] satisfechos se sentían.
También manipulamos cuánto duraba o parecía durar esa hora. Descubrimos que, cuando la hora parecía larga, trabajar con materiales más variados o estudiar para más asignaturas les hacía sentirse más productivos y satisfechos. Pero, cuando consideraban que la hora era corta, como suele ocurrir, se sentían menos felices al estudiar para varias asignaturas, porque se sentían menos productivos. Sentían que no habían avanzado mucho en sus estudios, lo que los hacía sentirse menos felices.
Knowledge@Wharton: ¿Cuál es el criterio para que esa hora se perciba como larga, en lugar de corta?
Mogilner: Utilizamos una manipulación sencilla: pedimos a [algunos de] ellos que escribieran un párrafo explicándonos por qué una hora es un período largo. A otros participantes les pedimos que nos explicaran por qué una hora es un período corto. Cabe destacar que, así como se puede influir en cuánto tiempo se percibe que dura un período, también se puede influir en cuánta variedad se percibe en un conjunto de actividades, aunque se trate del mismo conjunto.
«La razón por la que la variedad le hace sentirse más feliz durante estos períodos más largos es que lo mantiene involucrado. Contrarresta la posibilidad de aburrimiento y agotamiento»
Por ejemplo, piense en prepararse para salir de casa por la mañana. Si pienso en la variedad de esas actividades, me diré: «Me estoy vistiendo. Estoy vistiendo a mis hijos. Estoy preparando el desayuno para mí». Ese es un enfoque centrado en una gran variedad.
Pero también se puede considerar esa misma hora y media que se tarda en salir de casa por la mañana agrupando todas las actividades como un conjunto similar. Descubrimos que esa percepción de variedad en las propias actividades tiene el mismo efecto en la felicidad y la satisfacción.
Knowledge@Wharton: En su estudio con estudiantes universitarios, también hizo algunas actividades con ellos en las que participaron caramelos. Es un aspecto pequeño e interesante.
Mogilner: Sí. Al estudiar cualquiera de estas preguntas, es importante ponerlas a prueba de distintas maneras y con diferentes grupos de personas. Para demostrar la solidez de los hallazgos, llevamos a estudiantes universitarios a un laboratorio, donde teníamos control total sobre cómo pasaban el tiempo y las actividades que realizaban. Se les dieron 15 minutos para hacer actividades con caramelos. Creo que teníamos ositos de goma, caramelos de goma y M&M’s.
[Les pedimos que realizaran] diversas actividades con esos caramelos. Por ejemplo, en la condición de mucha variedad, les pedimos que comieran ositos de goma y evaluaran su sabor. Con los caramelos de goma, [les pedimos que] inventaran nombres para ellos. Con los M&M’s, [les pedimos que] los clasificaran por colores. Esa es la condición de mucha variedad: [en la que] hacen cosas distintas con cada tipo de caramelo.
En la condición de poca variedad, les pedimos que probaran y evaluaran el sabor de cada uno de los caramelos. Así, con los tres tipos de caramelos, hacían exactamente lo mismo. Al cabo de los 15 minutos, les preguntamos cuán felices y satisfechos se sentían. También en este caso manipulamos si los 15 minutos se percibían como un período corto o largo. Descubrimos que, cuando los 15 minutos se percibían como un período corto, como suele ocurrir, la variedad de actividades socavaba su felicidad. Sentían que no habían producido tanto… Cuando intentamos hacerles sentir que los 15 minutos eran más largos, [no encontramos] ninguna diferencia, lo que sugiere que no se puede hacer que 15 minutos parezcan tanto tiempo. Pero al menos esto pone de relieve el efecto de sentir que un período es corto o largo, así como el efecto de la variedad.
Knowledge@Wharton: Usted dijo que la repetición a veces puede ser algo negativo porque se hace lo mismo una y otra vez. Imagino que, al combinar eso con personas que piensan que el período —ya sean 15 minutos o una hora— es largo, esos dos factores juntos resultan negativos. No parece que pueda salir nada positivo de ello.
Mogilner: No, hay muchos aspectos positivos. Me estoy centrando en el efecto de la variedad, pero también podría plantearlo al revés y decir que mantenerse concentrado durante períodos cortos tiene un efecto muy positivo. Cuando uno realiza un conjunto de actividades similares, algunos investigadores lo explican como un «estado de flujo», en el que uno está muy absorto en esa actividad concreta y puede experimentar efectos muy positivos.
[Si se considera que el período es] demasiado largo, esos efectos positivos de mantenerse concentrado acaban convirtiéndose en aburrimiento. Así, en cada caso se pueden destacar los aspectos positivos o negativos.
Knowledge@Wharton: Al realizar este estudio, ¿hubo alguna sorpresa en los datos que recopilaron o en los resultados?
Mogilner: Partimos de una hipótesis que concordaba con [los hallazgos]. En cuanto a la motivación del trabajo, al principio nos interesaba [averiguar si] la variedad aumenta la felicidad. Nos preguntábamos: a lo largo de períodos más largos, ¿cómo deberíamos distribuir nuestros días? ¿Cómo deberíamos distribuir nuestras semanas? [Pensábamos que] la variedad, en general, debería conducir a una mayor felicidad. Cuando preguntamos a la gente hasta qué punto creía que la variedad debería conducir a una mayor felicidad, [respondió que], independientemente de la duración del período, la variedad siempre debería conducir a una mayor felicidad.
«Las personas que hicieron muchas cosas distintas a lo largo del día, en lugar de muchas cosas similares, se sentían más felices al final del día»
Pero eso nos llevó a pensar que la variedad no siempre puede ser positiva. Intentamos pensar en situaciones en las que la variedad pudiera resultar contraproducente y conducir a una menor felicidad. Eso nos llevó a pensar [que], si intentamos comprimir esa variedad en un período demasiado corto, podría resultar estresante [y] hacer que uno sienta que está realizando varias tareas simultáneamente. [Así que pensamos] que quizá, en esos períodos más cortos, realizar varias tareas o la variedad podrían socavar la felicidad.
Knowledge@Wharton: La conclusión práctica de esta investigación es reconocer que, a veces, distribuir las tareas a lo largo de un período —ya sea un día, una semana, o dedicar la mañana a una actividad y la tarde a otra— puede conducir a una felicidad general.
Mogilner: Sí. La conclusión ideal de estos hallazgos [es determinar] la manera óptima de organizar nuestros calendarios: desde la hora hasta el día y la semana. Esto tiene implicaciones muy claras para cómo deberíamos organizar nuestro tiempo. Volviendo al efecto de la variedad percibida, si no tiene mucho control sobre su horario, [esto le anima] a reflexionar sobre la variedad o la similitud de sus actividades [y] a encontrar el nivel óptimo o ideal de felicidad.
Knowledge@Wharton: ¿Hay otra vía en la que le gustaría utilizar esta investigación o algún otro tema que quisiera explorar?
Mogilner: Seguimos trabajando en esto y afinando los resultados. En cuanto a cómo seguir investigando, sería interesante aplicarlo a los proveedores de servicios o a los anunciantes [y ver] qué aspectos deberían destacar de las experiencias que ofrecen.
Pensemos, por ejemplo, en los cruceros. ¿Se promociona la variedad de actividades o un conjunto especializado de actividades, convirtiéndolo más [bien] en un crucero temático? Además, en relación con algunos de mis otros trabajos sobre la felicidad y el efecto de la edad, será interesante investigar si usted es el tipo de persona que valora la variedad y analizar [si] la edad u otros factores demográficos influyen en el grado en que la variedad afecta a la felicidad.
Knowledge@Wharton: Un factor de su estudio es cómo los encuestados veían no solo las actividades que se les pedía realizar, sino también los períodos de tiempo y su manera general de vivir. En cierto sentido, las personas se acostumbran.
Mogilner: Exacto. Hay una especie de condicionamiento o quizá hábitos [que se forman] en torno a cómo empleamos el tiempo. Esto puede animarle a pensar de distintas maneras en el tiempo que dedica a sus actividades.
Había mucha variación en la forma en que las personas empleaban su tiempo. Tenían control total sobre cuáles eran esas actividades. Pero descubrimos que las personas que hicieron muchas cosas distintas a lo largo del día, en lugar de muchas cosas similares, se sentían más felices al final del día. Quienes hicieron muchas cosas distintas durante una hora se sintieron menos felices que quienes hicieron muchas cosas similares durante esa hora.
Esto consiste en [interactuar] realmente con las personas en su vida [y estudiar] cómo emplean sus horas y sus días, y observar este efecto tan marcado. En particular, como les dijimos que dedicaran su tiempo a actividades similares o diferentes, se pueden observar los efectos significativos en su felicidad al final de ese período. Se puede ver que, si elegimos emplear nuestro tiempo de determinadas maneras, podemos influir en nuestra felicidad.
Este artículo se publica en colaboración y con permiso de Knowledge@Wharton, la revista en línea de investigación y análisis empresarial de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania». La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Cassie Mogilner es profesora adjunta de Marketing en la Universidad de Pensilvania, Wharton.
Imagen: Operadores se ríen mientras trabajan en la sala de operaciones de la Bolsa de Nueva York. REUTERS/Lucas Jackson.
