Este verano, EY, una firma global de contabilidad, anunció que eliminaba las titulaciones académicas de sus criterios de contratación de nuevos empleados: “Nuestra investigación no encontró ninguna evidencia que permita concluir que el éxito previo en la educación superior se correlacionara con el éxito futuro”, escribió la firma en un comunicado de prensa. Junto con la escalada de las tasas de matrícula, novedades como estas hacen que muchos jóvenes se pregunten si la universidad realmente merece tanto tiempo, esfuerzo y dinero.
Siempre nos han dicho que la educación –«el gran igualador»– era una garantía de un futuro mejor y más prometedor. Pero ahora eso parece menos evidente. De hecho, según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en algunas regiones, cuanto más cualificado está un joven, más probabilidades tiene de estar desempleado.
Gráfico 1: Tasa de desempleo juvenil por nivel educativo, 2012-2013
Fuente del gráfico: OIT; Fuente de los datos: SWTS y Eurostat
Nota: El número de países se indica entre paréntesis
La OIT atribuye esto a dos factores. En primer lugar, quienes tienen educación terciaria suelen proceder de entornos más privilegiados y, por tanto, pueden permitirse rechazar trabajos hasta que aparezca el empleo adecuado. En segundo lugar, algunas economías todavía no están lo suficientemente desarrolladas como para tener demanda de trabajadores altamente cualificados.
Y, sin embargo, el mismo informe constata que, con muy pocas excepciones, los trabajadores jóvenes tienen más probabilidades de estar infracualificados para el trabajo que desempeñan. En los países de ingreso bajo, los jóvenes tienen tres veces más probabilidades de estar infracualificados que los de los países de ingreso mediano alto
Gráfico 2: Desajuste de cualificación de los jóvenes, 2012-2013
Fuente del gráfico: OIT; Fuente de los datos: SWTS y Organización Internacional del Trabajo
Nota: El número de países se indica entre paréntesis
Aunque un título universitario quizá no garantice un buen empleo, para la mayoría de las personas, una educación de alta calidad –alineada con las necesidades del mercado laboral– sigue pareciendo la vía más segura hacia una carrera satisfactoria. Incluso uno de los abandonos universitarios más famosos del mundo, Bill Gates, lo cree: “Aunque abandoné la universidad y tuve suerte al dedicarme al desarrollo de software, obtener un título es un camino mucho más seguro hacia el éxito.”
Autoría: Stéphanie Thomson es Editor/a en el Foro Económico Mundial
Imagen: Una graduada luce una cinta de pata de gallo en su gorro de graduación. REUTERS/Marvin Gentry


