¿De verdad necesitas una rutina diaria para ser lo más productivo posible?

¿De verdad necesitas una rutina diaria para ser lo más productivo posible?
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Lo admito: me obsesiona un poco aprender cómo pasan sus días y sus noches. ¿Quién se levanta a las 5 a. m. para meditar? ¿Quién almuerza y hace una lluvia de ideas en el restaurante de su barrio todos los domingos?

No solo me intrigan las actividades, sino también el hecho de que todo el mundo parece tener algún tipo de rutina diaria. Durante años, supuse que esa autodisciplina, esa capacidad de ceñirse tan de cerca a un horario personal, debía ser el secreto del éxito.

Así que, cuando me puse en contacto con la experta en productividad y gestión del tiempo Laura Vanderkam, autora de «What The Most Successful People Do Before Breakfast», para preguntarle por su rutina diaria, me sorprendió descubrir que en realidad no tiene una.

«Hay algunas cosas que suelo hacer», dice, como ejercicio físico y escribir un diario. «Pero no a la misma hora todos los días».

Como explica Vanderkam, esto se debe en gran medida a que tiene varios hijos pequeños en casa, y por lo general es más fácil controlar el horario cuando los hijos son algo mayores e independientes.

Por ahora, las únicas partes relativamente constantes de su horario son empezar a trabajar a las 8 a. m. y hacer una pausa para almorzar con su familia al mediodía; e incluso esos rituales no ocurren todos los días.

Nada de esto le preocupa especialmente. «Sigo teniendo la vida que quiero vivir», afirma.

Por supuesto, Vanderkam reconoce los beneficios de tener una rutina diaria. En concreto, puede ayudar a reducir el estrés al convertir ciertos comportamientos saludables en hábitos automáticos.

«Cuando algo se convierte en un hábito, ya no requiere tomar una decisión», dice. Eso significa que la energía mental y la fuerza de voluntad quedan reservadas para cosas más importantes, como escuchar cuando conversas con tu pareja.

Al mismo tiempo, intentar crear una rutina diaria puede entrañar un peligro. Es lo que Vanderkam llama la «trampa de las 24 horas» o la idea de que, si no puedes hacer algo todos los días, no vale la pena intentarlo.

«La gente se aferra tanto a la idea de los rituales diarios que al final no hace nada», dice.

En cambio, Vanderkam aconseja encontrar horarios que sean realistas. Por ejemplo, en lugar de intentar levantarte a las 5 a. m. todos los días para salir a correr, prueba a salir a correr una vez a la semana a las 5 a. m., una vez a la semana durante la pausa del almuerzo y una vez cada fin de semana.

En última instancia, es importante entender tu propio estilo de productividad y las limitaciones de tu estilo de vida personal.

Por sencillo que parezca, dice Vanderkam, «necesitas encontrar un sistema que funcione para ti».

Este artículo se publica en colaboración con Business Insider. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autora: Shana Lebowitz es periodista de estrategia de Business Insider.

Imagen: Unos corredores pasan junto a veleros en el río Charles, al anochecer de un día de principios de primavera en Boston. REUTERS/Brian Snyder.

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