Las plataformas laborales digitales afectan a las condiciones de trabajo. Así es

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Businessmen walk through a business complex in Tokyo January 11, 2011. Japan's index of coincident economic indicators rose a preliminary 1.4 points in November from the previous month, the Cabinet Office said on Tuesday, up for the first time in three months. REUTERS/Yuriko NakaoImage: REUTERS/Yuriko Nakao
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Los debates sobre la economía de los pequeños encargos (gig economy) tienden a centrarse en las empresas de redes de transporte (TNC) y en otros servicios prestados a nivel local. Menos debatidas, pero cada vez más importantes en el mundo del trabajo, son las plataformas laborales digitales transfronterizas basadas en la web.

Las plataformas laborales digitales basadas en la web permiten la contratación en tiempo real de mano de obra para multitud de tareas, desde la programación informática hasta el diseño gráfico, la redacción de textos publicitarios o tareas administrativas rutinarias. En estas plataformas, grupos de trabajadores («la multitud») que viven en múltiples husos horarios ofrecen a las empresas la posibilidad de completar proyectos en cualquier momento, de día o de noche. Estos trabajadores humanos «invisibles» son esenciales para una serie de servicios que a menudo se presentan como automatizados o «de inteligencia artificial», desde el procesamiento de datos hasta los sistemas de seguridad doméstica y los vehículos autónomos (Newman 2017, Fussell 2019, Gray y Suri 2019). El crecimiento en las plataformas laborales digitales ha sido notable, ampliándose casi un tercio entre julio de 2016 y marzo de 2019 1, y se prevé que siga así (Corporaal y Lehdonvirta, 2017). De hecho, los investigadores y los profesionales del sector esperan que la demanda de este tipo de trabajo crezca, y no disminuya, a medida que avancen la automatización y la inteligencia artificial (Schmidt 2019).

Las ocupaciones en plataformas laborales digitales basadas en la web pueden dividirse, a grandes rasgos, en «microtareas» y «macrotareas». Las microtareas son breves y, con frecuencia, de carácter administrativo, como la redacción de textos publicitarios, el acceso a contenidos, la categorización de productos, la verificación y validación de datos, la moderación de contenidos (la eliminación de pornografía o imágenes violentas antes de que se publiquen en cuentas de redes sociales), la transcripción de textos o audio y la cumplimentación de encuestas. El cliente o la plataforma fijan los precios sin negociación, y los clientes pagan una tarifa. Las «macrotareas» son proyectos a más largo plazo que suelen requerir competencias especializadas, como la programación informática o el diseño gráfico. La mayoría de las plataformas de macrotareas están diseñadas de manera que los trabajadores crean perfiles individuales en los que indican su experiencia y su tarifa, y el precio final de su trabajo se fija mediante un proceso de negociación con el cliente. Los clientes pueden pagar por proyecto o por hora; si el pago es por hora, la plataforma puede facilitar la supervisión del trabajo mediante programas de vigilancia. La mayoría de las plataformas de macrotareas cobran al trabajador una tarifa, que normalmente oscila entre el 5 % y el 20 % del coste del proyecto.

Al igual que otras plataformas laborales digitales, las plataformas en línea basadas en la web suelen clasificar a sus trabajadores como autónomos, privándolos así de la protección laboral y de las prestaciones de seguridad social que proporciona el empleador. Las condiciones de trabajo en las plataformas figuran en los documentos de «condiciones de servicio» de las plataformas, que los trabajadores deben aceptar para poder empezar a trabajar. Estas condiciones son establecidas unilateralmente por las plataformas y determinan cómo y cuándo se pagará a los trabajadores de la multitud, cómo se evaluará su trabajo y qué recursos tienen (o no tienen) los trabajadores cuando surgen problemas. Dado que los trabajadores están repartidos por todo el mundo y pueden no vivir en el mismo país en que se encuentran la plataforma o los clientes, no es sencillo para los reguladores abordar las condiciones de trabajo. Además, como los trabajadores son clasificados como contratistas independientes, suelen carecer del derecho a organizarse colectivamente. Incluso si se les permitiera organizarse, la dispersión geográfica de la fuerza laboral dificultaría mucho hacerlo.

¿Quiénes son los trabajadores de las plataformas digitales? ¿Y cómo son sus condiciones de trabajo?

Para comprender mejor las condiciones de trabajo en las plataformas laborales digitales, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) llevó a cabo una encuesta a trabajadores de cinco plataformas líderes de microtareas en inglés: Amazon Mechanical Turk (AMT), Clickworker, Crowdflower (rebautizada posteriormente como Figure Eight), Microworker y Prolific. 2 La encuesta se publicó por primera vez en 2015 en las plataformas AMT y Crowdflower para que los encuestados la cumplimentaran, y se volvió a publicar en 2017 en las dos plataformas originales, así como en Clickworker, Microworker y Prolific. La muestra final depurada incluyó aproximadamente 3500 cuestionarios completados. Las respuestas de la encuesta aportan información sobre las características sociodemográficas de los trabajadores, sus motivos para incorporarse al trabajo en la multitud, su situación financiera, sus condiciones de trabajo y las diferencias entre las experiencias de las mujeres y de los hombres en este tipo de trabajo.

Los encuestados procedían de 75 países, y estaban representadas todas las regiones (véase la figura 1). El trabajo en la multitud es un fenómeno predominantemente urbano: cuatro de cada cinco trabajadores residen en una comunidad urbana o suburbana.

Aunque la encuesta solo se refería al trabajo de microtareas de baja cualificación, los trabajadores de nuestra muestra estaban bien formados: más del 80 % había cursado estudios postsecundarios, muchos de ellos en campos de la ciencia y la tecnología. La edad media de los trabajadores de la multitud era de 33,2 años.

En el Norte Global, el 55 % de los encuestados eran hombres y el 45 % mujeres. En el Sur Global, los hombres superaban a las mujeres en una proporción de cinco a uno. Las mujeres recurrían con frecuencia al trabajo en la multitud como forma de compaginar el empleo con las responsabilidades de cuidado; el 13 % de las mujeres respondieron que solo podían trabajar desde casa, frente al 5 % de los hombres. El principal motivo citado tanto por hombres como por mujeres para realizar trabajo en la multitud fue «complementar los ingresos de otros empleos» (32 %); el segundo motivo más importante fue que prefieren «trabajar desde casa» (22 %). Para uno de cada tres trabajadores, el trabajo en la multitud era su principal fuente de ingresos (Berg et al. 2018).

Pese a la importancia del trabajo en la multitud como fuente de ingresos, las remuneraciones eran relativamente bajas, sobre todo teniendo en cuenta los altos niveles de formación de la fuerza laboral mundial. La encuesta de la OIT de 2017 mostró que los ingresos medios por hora oscilaban entre 2 y 6,5 dólares estadounidenses, con una elevada proporción de trabajadores que ganaban por debajo del salario mínimo vigente en su jurisdicción, un hallazgo también documentado en otros estudios (Hara et al. 2018, Huws et al. 2017). Los bajos ingresos de estos trabajadores se deben en parte a su imposibilidad de obtener tareas de forma continuada. Los trabajadores dedicaban de media 20 minutos cada hora a realizar trabajo no remunerado (buscar empleo, realizar pruebas de cualificación no remuneradas, verificar clientes en foros en línea de trabajadores). La inmensa mayoría de los trabajadores (88 %) declararon que les gustaría realizar más trabajo, y desearían de media 12 horas más de trabajo en la multitud a la semana.

Figura 2 Distribución del trabajo digital remunerado y no remunerado por hora entre los trabajadores, por plataforma, 2017 (US$)

a) Remuneración por hora (trabajo remunerado) por plataforma

La encuesta de la OIT mostró que la falta de protección social también era una preocupación real. La cobertura de protección social guardaba una relación inversa con la dependencia del individuo respecto del trabajo en la multitud: los trabajadores más dependientes de este tipo de trabajo también tienen más probabilidades de carecer de protección. Las personas para las que el trabajo en la multitud es la principal fuente de ingresos (es decir, quienes no tienen otro empleo) tienen poca protección, especialmente en lo que respecta a las pensiones o los planes de jubilación. Otra preocupación de los trabajadores encuestados era el rechazo de su trabajo, que muchos consideraban injusto. Casi nueve de cada diez habían visto rechazado algún trabajo, por el que no cobraron. Si bien algunos rechazos podrían estar justificados (si los trabajadores de las plataformas laborales digitales no seguían correctamente las instrucciones o cometían errores), con frecuencia los problemas escapaban al control del trabajador, desde instrucciones poco claras hasta errores en el diseño de la tarea, fallos técnicos o simple deshonestidad (McInnis et al. 2016). Los trabajos rechazados también podían afectar a la valoración del trabajador en la plataforma y a su capacidad para obtener más trabajo en un entorno ya muy competitivo. A menudo, se ofrecía poca o ninguna justificación de los rechazos y se disponía de pocas opciones de recurso.

Hacia un trabajo decente en las plataformas laborales digitales

Pese a realizar un trabajo valioso para muchas empresas de éxito, la remuneración procedente del trabajo en la multitud suele ser inferior al salario mínimo. Los trabajadores deben gestionar flujos de ingresos impredecibles y trabajar sin las protecciones laborales habituales de una relación de empleo. Ninguno de estos resultados negativos es inherente al concepto de trabajo en la multitud, ni al trabajo de microtareas en particular. Por el contrario, sería posible reconfigurar las condiciones del trabajo de microtareas para mejorar las condiciones de los trabajadores. Dado que el trabajo en las plataformas laborales digitales se realiza con frecuencia a través de las fronteras, pueden ser necesarios nuevos enfoques para garantizar un trabajo decente.

En la UE, un enfoque podría consistir en aplicar la legislación existente, como el Reglamento General de Protección de Datos, a prácticas controvertidas, como el impago incontestable. A nivel internacional, en enero de 2019 la Comisión Mundial de la OIT sobre el Futuro del Trabajo pidió el «desarrollo de un sistema internacional de gobernanza para las plataformas laborales digitales que establezca y exija que las plataformas (y sus clientes) respeten determinados derechos y protecciones mínimos» (OIT 2019). Un sistema de gobernanza internacional de este tipo podría establecer normas mínimas, así como desarrollar la infraestructura necesaria para facilitar los pagos a los sistemas de seguridad social. También podría crear una junta representativa encargada de resolver los conflictos entre plataformas, clientes y trabajadores.

Es difícil imaginar un futuro del mundo laboral que no implique plataformas laborales digitales transfronterizas. Ha llegado el momento de desarrollar enfoques que puedan garantizar un trabajo decente para todos.

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