Estos 11 gráficos muestran cómo una población envejecida puede provocar problemas estructurales en la oferta laboral

Demographics are rapidly changing labour supply in many developed countries.
Demographics are rapidly changing labour supply in many developed countries.Image: Unsplash/Nick Staal
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  • Los comportamientos laborales están cambiando en algunos países desarrollados a medida que la población envejece, y muchos trabajadores se acercan a la jubilación.

  • Los gobiernos deben considerar cómo y cuándo intervenir para evitar una posible desaceleración de la economía a medida que se reduce la oferta laboral.

  • Los avances tecnológicos y el aumento del capital humano y de la inversión podrían ayudar a limitar el lastre sobre la economía, pero es necesario actuar.

A medida que las poblaciones de algunas economías desarrolladas envejecen, sus comportamientos laborales también están cambiando.

Estos cambios están alterando de forma fundamental la oferta laboral, lo que lleva a los gobiernos a considerar cómo y cuándo intervenir para evitar una posible desaceleración del producto interior bruto (PIB).

Aquí, los analistas de investigación de Barclays Corporate and Investment Bank analizan las señales importantes de esta tendencia a largo plazo en seis países.

La ola demográfica que afecta a la oferta laboral mundial

Durante varias décadas, el crecimiento de la población ha sido un factor clave del aumento de la oferta laboral. Sin embargo, esta tendencia se está invirtiendo, ya que la mayoría de los trabajadores que se acercan a la edad de jubilación en muchos países inevitablemente abandonan la población activa.

Analizando datos de seis países –el Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Alemania, España e Italia–, los analistas de investigación de Barclays han identificado un cambio claro en la distribución de la población por edad a medida que el pico actual de personas de entre 50 y 65 años pasa a la jubilación en los próximos 20-25 años.

La ola demográfica en seis países desarrollados. Image: Barclays Research

A esta elevada cifra de personas que salen del mercado laboral por edad se suma el hecho de que el crecimiento demográfico general se está desacelerando y, según las previsiones, se estancará en Estados Unidos y el Reino Unido y se volverá negativo en la zona del euro.

Crecimiento demográfico previsto en Estados Unidos.Image: Barclays Research
Crecimiento demográfico previsto en el Reino Unido.Image: Barclays Research
Crecimiento demográfico previsto en la zona del euro.Image: Barclays Research

Desde al menos 2015, varios países de la zona del euro registran un crecimiento natural de la población negativo, definido como nacimientos compensados por defunciones, sin incluir la migración. El crecimiento natural de la población de Alemania, por ejemplo, disminuye en unas 100.000 personas al año desde la década de 1990.

Aunque el crecimiento natural de la población aún no está disminuyendo en Estados Unidos y el Reino Unido, se prevé que lo haga dentro de 10 y 20 años, respectivamente. Esto implica un grupo menor de posibles incorporaciones al mercado laboral para reemplazar a quienes alcanzan la edad habitual de jubilación.

Cambios en la tasa de participación laboral

Por supuesto, las cifras de población son solo una de las perspectivas para analizar la oferta laboral. Para obtener una visión más completa, es fundamental considerar la tasa de participación en la fuerza laboral (LFPR, por sus siglas en inglés), o proporción de la población activa en el mercado laboral, lo que añade complejidad a la cuestión de la oferta laboral.

Los datos muestran que, en todos los países estudiados, excepto Italia, el total de horas trabajadas al año ha aumentado en las últimas dos décadas. Sin embargo, el número de horas trabajadas por persona ha disminuido en el mismo periodo. Así pues, trabaja más gente, pero cada persona trabaja menos.

Total de horas trabajadas en seis economías desarrolladas.Image: Barclays Research
Las horas de trabajo anuales individuales están disminuyendo.Image: Barclays Research

Si se analiza la LFPR por grupos demográficos, como muestra el gráfico siguiente, llama la atención que varios países tienen actualmente una participación superior a la media en los tramos de 15-19 y de 65 años o más. Tradicionalmente, estos grupos de edad aún no trabajarían, o ya se habrían jubilado.

Aunque los grupos más jóvenes de Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania permanecen más tiempo en la escuela, parecen compaginar más sus estudios con el trabajo que los de Francia, España e Italia.

Del mismo modo, un mayor número de personas que se acercan a la jubilación en Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania retrasan su salida del mercado laboral en comparación con Francia, España e Italia.

Tasa de participación en la fuerza laboral en seis economías desarrolladas. Image: Barclays Research

Las razones de estas tendencias varían. Quienes trabajan menos horas pueden estar aprovechando los aumentos de los salarios reales a lo largo de los años. Los salarios más altos ofrecen mejores oportunidades para disfrutar de más tiempo libre y organizar el trabajo en torno a un estilo de vida preferido, con menos sacrificio en términos de poder adquisitivo perdido. Otros pueden no poder trabajar tanto como desearían debido a barreras estructurales o personales.

La experiencia es igualmente dispar para quienes se incorporan por primera vez al mercado laboral o permanecen en él durante más tiempo. Algunos necesitan seguir trabajando más tiempo porque carecen de la riqueza necesaria para costearse una jubilación completa o por las variaciones en las pensiones públicas.

Al mismo tiempo, las diferencias en el acceso a los servicios de cuidado infantil y en la disponibilidad de fórmulas de trabajo flexibles influyen en que las personas puedan incorporarse o permanecer en el mercado laboral.

Equilibrio de género en la participación en la fuerza laboral

También existen algunas pautas significativas según el género en lo que respecta al aumento o la disminución de la participación en la fuerza laboral.

En el caso de los hombres, el panorama es, en su mayoría, uniforme, con un descenso general y un repunte reciente. Las tasas de participación de las cohortes masculinas de 15-54 años habían experimentado una tendencia bajista sostenida a largo plazo, antes de aumentar moderadamente en los últimos dos años. En el caso de las cohortes de 55 años o más, este aumento reciente es más pronunciado.

Comparación de la tasa de participación de hombres y mujeres en seis países desarrollados (de 55 años o más). Image: Barclays Research

En el caso de las mujeres, la situación es distinta. De nuevo, hay un descenso general en la cohorte de 15-24 años, ya que las personas pasan más tiempo en la educación.

Pero en la mayoría de los países se observan aumentos constantes de la participación en el grupo de 25-54 años y, a menudo, subidas notables en la cohorte de 55 años o más, en consonancia con los efectos de los cambios culturales estructurales vinculados al género, el mayor nivel educativo y las bajas tasas de natalidad.

Sin embargo, estas tendencias favorables para las mujeres podrían estar agotándose y no necesariamente cubrirán las carencias de oferta laboral derivadas del envejecimiento de la población.

Comparación de la tasa de participación de hombres y mujeres en seis países desarrollados (de 25-54 años). Image: Barclays Research

Es necesaria una intervención en la oferta laboral

Aunque las tasas de participación generales están aumentando, gracias a mercados laborales tensionados que atraen a personas al empleo, esta situación no puede mantenerse indefinidamente, dado el efecto inevitable del envejecimiento de la población en la oferta laboral.

Sin intervención, la oferta laboral en las economías desarrolladas se verá afectada de forma significativa, ya que las personas reducirán las horas que trabajan y no serán reemplazadas por el crecimiento natural de la población.

Los gobiernos podrían compensar este descenso de varias maneras, como mediante políticas que fomenten la migración, aumenten la natalidad y retrasen la edad de jubilación.

Pero estos enfoques podrían encontrar resistencia o, en el caso de las medidas pronatalistas como el aumento de las prestaciones por hijo o los incentivos fiscales, tener una eficacia a largo plazo cuestionable.

Las prestaciones de jubilación proporcionadas por el gobierno nacional se están recalibrando en la mayoría de los países analizados para fomentar una jubilación más tardía. Sin embargo, estas medidas han encontrado una oposición considerable en varios países, incluidas protestas públicas.

Las prestaciones de jubilación se están recalibrando para fomentar una jubilación más tardía. 'Future' hace referencia a la edad de elegibilidad, a partir de 2020, para las prestaciones de jubilación completas de todos los componentes obligatorios (sin ninguna reducción), para quienes inician una carrera completa a los 22 años. No se incluyen los créditos educativos. En el caso de Italia, la edad de jubilación normal actual se basa en 'quota 100’', una medida temporal introducida para 2019-21 que permite una jubilación anticipada.Image: Barclays Research

Asimismo, todos los países examinados se han beneficiado de diversas formas de migración en los últimos 10-15 años. Los migrantes tienden a ser más jóvenes y tienen tasas de fecundidad más altas, por lo que es probable que contribuyan netamente a los aumentos a más largo plazo de la fuerza laboral.

Principal flujo migratorio.Image: Barclays

Por qué es necesario abordar los problemas de la oferta laboral

Está claro que la oferta laboral en las economías desarrolladas se ralentizará, o incluso disminuirá, si no se abordan estos problemas estructurales. El impacto más profundo aún está por ver, sobre todo en términos de crecimiento del PIB.

Cómo afectará esto a los tipos de interés reales neutrales sigue siendo muy incierto, pero en los próximos cinco años, la dinámica demográfica podría sugerir tipos más bajos.

No obstante, dado que la población podría mostrarse reticente ante posibles soluciones a este problema, los gobiernos podrían tener dificultades para frenar los descensos proyectados.

Dicho esto, existen posibles vías para mitigar el lastre. Los avances tecnológicos y el aumento del capital humano y de la inversión podrían impulsar el crecimiento de la productividad y limitar el impacto de la reducción de las horas de trabajo en el PIB.

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