Hace no mucho tiempo, nuestro destino como futuros chapuceros de TaskRabbit o conductores de Uber parecía estar sellado. Se nos decía que el trabajo freelance en la “economía gig” iba a transformar las carreras profesionales, e incluso plantillas laborales enteras, de una forma que recuerda a los días previos a la primera revolución industrial.
Ese entusiasmo se debió, al menos en parte, a la flexibilidad que tienen ahora las empresas para recurrir con mayor facilidad a un trabajador con una habilidad concreta solo durante periodos breves y delimitados, sin asumir las cargas financieras de un empleado a tiempo completo: tener que pagar un salario mínimo o horas extra, por ejemplo, o proporcionar un seguro. Esa flexibilidad ha contribuido al crecimiento desmedido de empresas como Uber, que estaba valorada en unos 72.000 millones de dólares antes de salir a bolsa a comienzos de este año.
Luego, el mes pasado, California –sede de Uber, TaskRabbit, Lyft y muchos otros actores de la economía gig– amenazó con arruinar la fiesta. La legislatura estatal aprobó la AB 5, una ley que obliga a las empresas a tratar a los trabajadores gig como empleados convencionales en cuanto a protecciones, y el gobernador Gavin Newsom rápidamente la firmó y la convirtió en ley.
Esto siguió a una medida de la ciudad de Nueva York para implantar un salario mínimo para los conductores de empresas de transporte con conductor, y abre la puerta a que otros lugares sigan su ejemplo. Ahora, nadie parece estar tan seguro de las prometedoras perspectivas de la economía gig.
Entonces, ¿cuál es el probable destino de una de las mayores tendencias que afectan al futuro del trabajo? Para tener más contexto, aquí tiene una serie de enlaces a lecturas más profundas, cortesía de las fuentes de Inteligencia Estratégica del Foro:
• La nueva ley de California se parece a la legislación del New Deal –y cuenta con un mecanismo de aplicación que realmente debería advertir a empresas como Uber. (The Wharton School)
• No subestime la capacidad de California para dar forma a la ley en otros lugares. Desde la primera prohibición del país sobre la captura de animales con trampa para obtener pieles hasta la represión de las exenciones de vacunación, el Estado Dorado ha tenido un impacto amplio, y es probable que lo mismo ocurra con la economía gig. (Christian Science Monitor)
• Las empresas ya han encontrado posibles formas de eludir la ley de California –no clasificando a los trabajadores como “parte esencial” de su negocio y financiando una propuesta de votación que crearía una nueva categoría de empleado que solo disfruta de algunas protecciones. (MIT Technology Review)
• Los abogados de Uber han argumentado que la empresa es simplemente un “mercado” que se sitúa entre conductores y usuarios, así que ¿cómo podrían los conductores ser esenciales para su negocio? Si empresas como Uber insisten demasiado en estos argumentos para eludir leyes como la de California, corren el riesgo de reforzar la imagen de Silicon Valley como “fuente de crueldad” y, sin duda, de una reacción adversa. (Wired)
• Legislaciones como la de California podrían en realidad generar importantes desventajas para los trabajadores, también: las empresas podrían ahora impedir que los trabajadores gig ganen dinero en otra plataforma, y también podrían ejercer un mayor control sobre la interacción con los clientes. Lyft, por ejemplo, ya ha comunicado a los conductores que podría restringir sus turnos y ubicaciones. (Harvard Business Review)
• La ley de California no es la única amenaza para la forma tradicional de funcionamiento de la economía gig. Elizabeth Warren, que tiene una verdadera oportunidad de ser la candidata presidencial demócrata en 2020, acaba de presentar un plan laboral que permitiría a los trabajadores de la economía gig sindicarse. (Mother Jones)
• Podría haber vías fuera de la regulación para transformar la economía gig en beneficio de su fuerza laboral –algunos conductores de Uber presionan por mejores protecciones laborales exigiendo el acceso a datos de la empresa que muestran cómo la plataforma de transporte compartido puede maltratarlos e infravalorarlos. (CityLab)
• Según una teoría, la economía gig no morirá, simplemente se automatizará más y se desplazará hacia las economías en desarrollo. (Richard Baldwin en el Policy Forum Podcast)
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