Estamos presenciando un auge mundial de la innovación. Así podemos mantenerlo

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  • Los gobiernos nacionales tienen dificultades ante la perspectiva de una recesión pos-COVID.

  • Las pymes, fundamentales para la recuperación, necesitan apoyo digital que les permita innovar.

  • El período de recuperación de la pandemia también es clave para implementar plenamente una economía verde.

Desde una máquina de lavado de manos accionada con el pie inventada por un niño de nueve años en Kenia, hasta un nuevo «parque en el cielo» inaugurado en Bangkok en una vía ferroviaria en desuso que podría servir de modelo para reverdecer espacios abandonados, y el despliegue de robots en centros de salud en Ruanda, la pandemia ha desatado una ola sin precedentes de innovación local. Las comunidades se están adaptando, improvisando y mirando más allá de este desafío incomparable. La pregunta ahora es cómo podemos apoyar este impulso y crear las condiciones para generar empleos muy necesarios y nuevas oportunidades a medida que comienza la recuperación.

En la actualidad, los gobiernos de todo el mundo tienen dificultades para responder a una crisis socioeconómica sin precedentes. Millones de personas sin protección social ni atención sanitaria han perdido de la noche a la mañana sus empleos y medios de vida. Por primera vez desde 1990, el desarrollo humano va camino de retroceder como resultado de la pandemia, mientras que décadas de avances arduamente logrados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible están revirtiéndose. Y, lo que es preocupante, la pandemia podría elevar a más de 1.000 millones para 2030 el número de personas que viven en pobreza extrema, a menos que se tomen medidas específicas ahora.

Dado que las pequeñas y medianas empresas (pymes) representan aproximadamente el 90% de las empresas y más del 50% del empleo en todo el mundo, apoyar la innovación de las pymes es fundamental no solo para mantenerlas a flote, sino también para impulsar la recuperación mundial. Como parte de nuestra función de liderazgo en la respuesta socioeconómica de la ONU a la pandemia, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) apoya a emprendedores, pequeñas empresas y trabajadores de todo el mundo.

En Uganda, por ejemplo, nos asociamos con la empresa de compras en línea Jumia Food para lanzar una nueva plataforma de comercio electrónico que ayudara a las pymes del sector del comercio informal a mantenerse a flote cuando el país entró en confinamiento. En Bangladesh, el PNUD apoyó el rápido lanzamiento de un mercado en línea para que más de 1.000 pymes pudieran vender sus productos en línea de forma gratuita.

En respuesta a esta necesidad evidente, el PNUD, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas y la Cámara de Comercio Internacional se han unido a DHL, Microsoft y PwC para lanzar la iniciativa Recover Better Together, una plataforma mundial del sector privado para la COVID-19. Entre otras cosas, ayudará a las empresas dirigidas por mujeres a recuperarse y aplicar soluciones digitales para adaptarse a la nueva «economía de la COVID-19».

Además, la ONU está haciendo mayor hincapié en un enfoque de desarrollo «de abajo arriba», en el que las propias comunidades definen su trayectoria de desarrollo. Esto incluye aprovechar eficazmente la tecnología y la disrupción digital para identificar y ampliar rápidamente soluciones muy necesarias. Como reflejo de este cambio, la red de Laboratorios de Aceleración del PNUD trabaja actualmente con comunidades de 116 países para encontrar innovaciones locales de bajo costo que puedan generar nuevos empleos: desde apoyar a una «Comunidad 3D» para diseñar, producir y distribuir equipos de protección personal para el personal sanitario, hasta impulsar nuevas formas de gestionar los residuos mediante un enfoque de «inteligencia colectiva». Los actores clave, incluidos los bancos de desarrollo, los inversores y el sector privado, deben sembrar las semillas verdes del crecimiento mediante inversiones a largo plazo en innovación, incluido el apoyo específico a las pymes dirigidas por mujeres y jóvenes.

El uso de internet está creciendo en todo el mundo, pero persisten importantes barreras de acceso.Image: UIT/Medición del desarrollo digital: datos y cifras de 2019

La pandemia ha puesto de relieve que la conectividad digital se está convirtiendo rápidamente en el indicador mundial de inclusión y exclusión: 3.600 millones de personas siguen desconectadas. En regiones como América Latina y el Caribe, un gran porcentaje de los trabajadores de la región está empleado en trabajos que requieren una estrecha proximidad física, en los que simplemente no es posible trabajar a distancia. Además, uno de cada tres niños se quedó sin educación a distancia cuando la COVID-19 obligó a cerrar las escuelas, y los estudiantes de países con bajo desarrollo humano se vieron afectados de manera desproporcionada.

Por lo tanto, debemos redoblar los esfuerzos para garantizar el acceso a banda ancha asequible, el sistema nervioso de la nueva economía digital actual. Una inversión de 428.000 millones de dólares podría lograr la conectividad universal de banda ancha para 2030. Otras iniciativas también pueden ofrecer posibilidades. El Proyecto Kuiper de Amazon y Starlink de SpaceX tienen como objetivo lanzar nuevas constelaciones de satélites para proporcionar banda ancha a comunidades marginadas. La nueva conectividad podría permitir que miles de pymes hagan negocios en línea por primera vez y generen nuevos empleos. Además, internet es fundamental para hacer realidad el potencial de la revolución fintech. Como señala el revelador informe de la ONU El dinero de las personas, el acceso a macrodatos y análisis puede acelerar rápidamente la provisión de los 5,2 billones de dólares de financiación anual que necesitan las pymes de los países en desarrollo.

Si bien el apoyo a las pymes y la innovación es fundamental, también tenemos la oportunidad de impulsar cambios sistémicos en la economía mundial que ayuden a alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y, al mismo tiempo, propicien la creación de nuevos empleos verdes. Con este fin, el PNUD está apoyando actualmente a 115 países para reforzar sus contribuciones determinadas a nivel nacional en el marco de nuestra iniciativa Promesa Climática. Nuestro objetivo es ayudar a incorporar el «ADN» de una economía verde e inclusiva en todas las medidas de recuperación y estímulo frente a la COVID-19. Desde Serbia hasta Túnez e Indonesia, observamos que cada vez más países reconocen que abandonar los combustibles fósiles y adoptar tecnologías limpias y renovables ofrece una oportunidad sin precedentes para impulsar las economías. Esta aceleración de la transición energética podría crear 5,5 millones de empleos adicionales para 2023, en comparación con los escenarios anteriores.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el futuro del trabajo?

El Informe sobre Desarrollo Humano 2020 del PNUD destaca que, en medio de la pandemia de COVID-19, nos encontramos en una «encrucijada histórica sin precedentes», en la que la actividad humana se ha convertido en una fuerza dominante que da forma al planeta y amenaza con provocar importantes retrocesos en el desarrollo. El informe sostiene que se necesita nada menos que una gran transformación —en nuestra forma de trabajar, vivir y cooperar— para cambiar el rumbo que llevamos. Eso significa mantener el increíble auge de las ideas brillantes y la ruptura de límites a raíz de la COVID-19. Un nuevo nivel de apoyo a la innovación local en ámbitos clave como la economía verde y la revolución digital será fundamental para crear los empleos y las oportunidades que hoy se necesitan más que nunca.

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