Este artículo fue publicado originalmente por McKinsey & Company, www.mckinsey.com. Copyright (c) 2021. Todos los derechos reservados. Reimpreso con autorización.
A raíz de la pandemia, el trabajo flexible se ha convertido en una norma en muchas organizaciones de todo el mundo.
Casi el 90 % de las personas elegiría trabajar con flexibilidad si tuviera la oportunidad, según una nueva encuesta de McKinsey.
Sin embargo, poco más de la mitad de los estadounidenses tiene la oportunidad de trabajar desde casa al menos un día a la semana.
Cuando la pandemia de COVID-19 obligó a cerrar los lugares de trabajo en todo el país, la sociedad se vio inmersa en un experimento imprevisto de trabajo desde casa. Casi dos años y medio después, las organizaciones de todo el mundo han creado nuevas normas laborales que reconocen que el trabajo flexible ya no es una respuesta temporal a la pandemia, sino una característica duradera del mundo laboral moderno.
La tercera edición de la Encuesta sobre las oportunidades en Estados Unidos de McKinsey nos proporciona datos sobre cómo encaja el trabajo flexible en la vida de una muestra representativa de trabajadores de Estados Unidos. McKinsey colaboró con la empresa de investigación de mercados Ipsos para encuestar a 25.000 estadounidenses en la primavera de 2022.
La cifra más llamativa que arroja esta investigación es el 58 %. Ese es el porcentaje de estadounidenses que dijeron tener la oportunidad de trabajar desde casa al menos un día a la semana.¹ El 35 % de las personas encuestadas afirma tener la opción de trabajar desde casa cinco días a la semana. Lo que hace que estas cifras sean especialmente notables es que las personas encuestadas trabajan en todo tipo de empleos, en todas las regiones del país y en todos los sectores de la economía, incluidos los trabajos que tradicionalmente se consideran «manuales», que podrían suponerse sujetos a la presencia física, así como las profesiones «de oficina».
Otra revelación de la encuesta: cuando las personas tienen la oportunidad de trabajar con flexibilidad, el 87 % la aprovecha. Esta tendencia se observa ampliamente en distintos grupos demográficos, ocupaciones y regiones. El trabajo flexible surgió como respuesta frenética a una crisis repentina, pero se ha mantenido como una característica laboral deseable para millones de personas. Esto representa un cambio tectónico en el lugar, el momento y la forma en que los estadounidenses quieren trabajar y trabajan.
Los seis gráficos siguientes examinan:
cuántas personas reciben la opción de trabajar con flexibilidad, a tiempo parcial o completo
cuántos días a la semana se ofrece a las personas empleadas trabajar desde casa y cuántos días lo hacen
el género, la edad, el origen étnico, el nivel educativo y los ingresos de quienes trabajan o desean trabajar con flexibilidad
qué ocupaciones cuentan con más trabajadores a distancia y cuántos días a la semana trabajan a distancia
la importancia que atribuyen los empleados a las modalidades de trabajo flexible como motivo para buscar un nuevo empleo
los obstáculos para trabajar eficazmente que afrontan quienes trabajan a distancia todo el tiempo, parte del tiempo o nunca
Las repercusiones del trabajo flexible para empleados y empleadores, así como para sectores como el inmobiliario, el transporte y la tecnología, son amplias y complejas, y merecen reflexión.
1. El 35 % de los trabajadores puede trabajar desde casa a tiempo completo y el 23 % puede hacerlo a tiempo parcial
Un notable 58 % de las personas encuestadas que trabajan —lo que, extrapolado de la muestra representativa, equivale a 92 millones de personas de diversos tipos de empleo y ocupación— afirma tener la opción de trabajar desde casa toda la semana o parte de ella. Tras más de dos años observando el trabajo a distancia y prediciendo que el trabajo flexible perduraría después de las fases más agudas de la pandemia de COVID-19, consideramos que estos datos confirman que se ha producido un cambio importante en el mundo laboral y en la sociedad misma.
En años anteriores no preguntamos sobre el trabajo flexible en nuestra Encuesta sobre las oportunidades en Estados Unidos, pero diversos estudios indican que, desde 2019, el trabajo flexible ha aumentado entre un tercio y diez veces.¹
El 35 % de las personas encuestadas afirma que puede trabajar desde casa a tiempo completo. Otro 23 % puede trabajar desde casa entre uno y cuatro días a la semana. Apenas el 13 % de las personas encuestadas que trabajan dice que podría trabajar a distancia al menos parte del tiempo, pero opta por no hacerlo.
El 41 % de las personas encuestadas que trabajan no tiene esa opción. Puede deberse a que no todos los trabajos se pueden realizar a distancia o a que los empleadores simplemente exigen la presencia física. Dado que los trabajadores desean flexibilidad, quizá los empleadores tengan que explorar formas de ofrecer la flexibilidad que quieren los empleados para competir eficazmente por el talento.
2. Cuando se ofrece la posibilidad de trabajar con flexibilidad, casi todo el mundo la aprovecha
Los resultados de la encuesta mostraron que el trabajo flexible no solo es popular —80 millones de estadounidenses lo realizan, según la extrapolación de los resultados a la población general—, sino que muchas personas quieren trabajar a distancia gran parte de la semana cuando pueden elegir.
El 87 % de los trabajadores a quienes se ofrece al menos cierta posibilidad de trabajar a distancia aprovecha la oportunidad y pasa un promedio de tres días a la semana trabajando desde casa. Quienes reciben la opción de trabajar con flexibilidad a tiempo completo pasan un poco más de tiempo trabajando a distancia: un promedio de 3,3 días a la semana. Es interesante que el 12 % de las personas encuestadas cuyos empleadores solo ofrecen trabajo a distancia a tiempo parcial o de manera ocasional afirme que, aun así, trabajó desde casa cinco días a la semana. Esta contradicción parece indicar una tensión entre el grado de flexibilidad que ofrecen los empleadores y lo que exigen los empleados.
3. La mayoría de los empleados quiere flexibilidad, pero los promedios ocultan diferencias importantes
Hay una notable uniformidad entre personas de distinto género, origen étnico, edad y nivel educativo y de ingresos: la gran mayoría de quienes pueden trabajar desde casa lo hace. De hecho, simplemente quieren más flexibilidad: aunque el 58 % de las personas encuestadas que trabajan afirma que puede trabajar desde casa al menos parte del tiempo, el 65 % dice que estaría dispuesto a hacerlo siempre.
Sin embargo, las oportunidades no son iguales para todos: hubo una gran diferencia entre los hombres empleados que dijeron que se les ofrecía la posibilidad de trabajar a distancia (61 %) y las mujeres (52 %). En todos los niveles de ingresos, los trabajadores más jóvenes tenían más probabilidades que los mayores de decir que tenían la posibilidad de trabajar desde casa.
Las personas que podrían trabajar con flexibilidad, pero no lo hacen, tienden a ser mayores (el 19 % de las personas de 55 a 64 años a quienes se ofreció trabajar a distancia no aceptó, frente al 12-13 % de los trabajadores más jóvenes) o a tener ingresos más bajos (el 17 % de quienes ganan entre 25.000 y 74.999 dólares al año y recibieron la oferta de trabajar a distancia no la aceptó, frente al 10 % de quienes ganan más de 75.000 dólares al año). Algunos trabajadores quizá elijan trabajar presencialmente porque prefieren ese entorno; otros pueden sentirse obligados a hacerlo porque las condiciones de su hogar no son adecuadas, porque carecen de las habilidades y herramientas necesarias para trabajar a distancia de manera productiva o porque creen que estar presencialmente les da una ventaja. Los empleadores deberían tener presente que distintos grupos perciben y viven el trabajo a distancia de maneras diferentes y considerar cómo encaja el trabajo flexible en sus estrategias de diversidad, equidad e inclusión.
4. La mayoría de los sectores admite cierto grado de trabajo flexible, pero los innovadores digitales lo exigen
La posibilidad de trabajar con flexibilidad varía según el sector y el puesto dentro de cada sector, y tiene consecuencias para las empresas que compiten por el talento. Por ejemplo, la gran mayoría de las personas empleadas en ocupaciones informáticas y matemáticas afirma tener opciones de trabajo a distancia, y el 77 % dice que estaría dispuesta a trabajar totalmente a distancia. Debido a las rápidas transformaciones digitales en todos los sectores, incluso los sectores en los que el trabajo desde casa es menos habitual quizá descubran que los especialistas en tecnología que emplean lo exigen.
Una variedad sorprendentemente amplia de profesiones ofrece modalidades de trabajo a distancia. La mitad de las personas encuestadas que trabajan en la enseñanza y en ocupaciones bibliotecarias, así como el 45 % de los profesionales de la salud y de quienes trabajan en ocupaciones técnicas, afirma que realiza parte de su trabajo a distancia, posiblemente como reflejo del auge de la educación en línea y la telemedicina. Incluso los profesionales de la preparación de alimentos y el transporte dijeron que realizan parte de su trabajo desde casa.
5. Las personas que buscan empleo valoran mucho poder decidir dónde y cuándo trabajar
La encuesta preguntó a las personas si habían buscado empleo recientemente o pensaban hacerlo. Como era de esperar, el motivo más común para buscar empleo era el deseo de ganar más o trabajar más horas, seguido de la búsqueda de mejores oportunidades profesionales. El tercer motivo más frecuente era buscar una modalidad de trabajo flexible.
Investigaciones anteriores de McKinsey han mostrado que, entre quienes dejaron la fuerza laboral durante las primeras fases de la pandemia de COVID-19, la flexibilidad en el lugar de trabajo fue uno de los principales motivos para aceptar nuevos empleos. Los empleadores deberían tener presente que, cuando una persona candidata debe elegir entre ofertas de empleo con remuneraciones similares, la posibilidad de trabajar con flexibilidad puede ser el factor decisivo.
6. Los empleados que trabajan con flexibilidad señalan obstáculos para alcanzar un rendimiento óptimo
La encuesta pidió a las personas participantes que identificaran qué dificultaba el desempeño eficaz de su trabajo. Quienes trabajaban con una modalidad flexible fueron quienes más probablemente señalaron varios obstáculos, seguidos de quienes trabajaban totalmente a distancia y, después, de quienes trabajaban en la oficina. Nuestra investigación no aclara aquí la relación de causa y efecto: puede que las personas que afrontan obstáculos tengan más probabilidades de pasar parte del tiempo trabajando desde casa. También es posible que los trabajadores que alternan entre el trabajo presencial y desde casa se enfrenten a los retos de ambos y al coste de cambiar de contexto con regularidad.
Algunos grupos señalaron ciertos obstáculos con mucha más frecuencia. Por ejemplo, alrededor del 55 % de las personas de 18 a 34 años a quienes se ofreció la opción de trabajar totalmente a distancia afirma que los problemas de salud mental afectaban a su capacidad para desempeñarse eficazmente, mientras que solo el 17 % de las personas de 55 a 64 años dijo lo mismo. Los trabajadores con hijos en casa a quienes se ofreció la opción de trabajar a distancia a tiempo completo tenían muchas más probabilidades que sus pares sin hijos de afirmar que los problemas de salud física o un entorno laboral hostil repercutían de forma moderada o importante en su trabajo.
Los resultados de la Encuesta sobre las oportunidades en Estados Unidos reflejan cambios profundos en la fuerza laboral estadounidense: el equivalente a 92 millones de trabajadores recibió la opción de trabajar con flexibilidad, 80 millones trabajaban con flexibilidad y un gran número de personas encuestadas señaló la búsqueda de un trabajo flexible como un motivo importante para buscar un nuevo empleo.
La competencia por los mejores profesionales y los innovadores digitales exige que los empleadores comprendan cuánta flexibilidad espera y a cuánta está acostumbrado el grupo de talentos del que pueden disponer. A los empleadores les conviene invertir en tecnología, adaptar las políticas y capacitar a los empleados para crear lugares de trabajo que integren a quienes trabajan a distancia y presencialmente (sin compensar en exceso exigiendo que los trabajadores pasen demasiado tiempo en reuniones por videoconferencia). Los resultados de la encuesta identifican obstáculos para alcanzar un rendimiento óptimo y subrayan la necesidad de que los empleadores apoyen a los trabajadores que afrontan problemas que dificultan el trabajo eficaz. Las empresas deberán reflexionar sobre qué puestos pueden desempeñarse parcialmente o por completo a distancia, y estar abiertas a la posibilidad de que haya más de los que parece a primera vista. Los empleadores pueden definir las métricas adecuadas y hacerles seguimiento para asegurarse de que el nuevo modelo flexible funciona.
A un nivel más general, un mundo en el que millones de personas ya no se desplazan habitualmente al trabajo tiene repercusiones importantes para los centros comerciales de las grandes ciudades y para el sector inmobiliario comercial en su conjunto. Asimismo, ese mundo supone un cálculo distinto sobre dónde vivirán los estadounidenses y qué tipo de viviendas ocuparán. A medida que surja tecnología que elimine los obstáculos restantes al trabajo más distribuido y asincrónico, podría ser posible trasladar al extranjero más tipos de empleos, con consecuencias potencialmente importantes.
Con el tiempo se conocerán todas las repercusiones del trabajo flexible. Mientras tanto, estos datos nos ofrecen una primera perspectiva de la evolución del mundo laboral.







