El COVID-19 ha hecho que nuestro mundo sea más virtual. Estas son tres razones por las que esto es algo positivo

Lise, a student at the International Bilingual School (EIB), attends her online lessons in her bedroom in Paris as a lockdown is imposed to slow the rate of the coronavirus disease (COVID-19) spread in France, March 20, 2020. Picture taken on March 20, 2020. REUTERS/Gonzalo Fuentes - RC2SPF94HJ35
The COVID-19 pandemic has shown that virtual education can be used successfully to accelerate learning and training efforts.Image: REUTERS/Gonzalo Fuentes
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  • La pandemia ha acelerado la adopción de las tecnologías digitales a un ritmo más rápido de lo que podíamos haber imaginado.

  • Mientras el mundo empresarial atraviesa cambios, las compañías descubren el poder de la tecnología para unificar talento global y disperso.

  • El aprendizaje virtual y la telesalud también se están volviendo más avanzados y podrían aportar beneficios en todo el mundo.

Si la pandemia mundial de coronavirus ha expuesto la vulnerabilidad de la humanidad, también ha puesto de relieve su resiliencia. Obligada a adaptarse a un mundo en el que la mayor parte de la interacción física es imposible o se encuentra muy limitada, gran parte de la sociedad se ha visto empujada a depender de la interacción virtual. En muchos lugares, las personas han tenido que trabajar a distancia, consultar al médico a distancia e incluso reparar electrodomésticos a distancia. Llámenlo el cambio hacia el ‘tele-todo’.

La pandemia ha acelerado la adopción de las tecnologías digitales a un ritmo más rápido de lo que podíamos haber imaginado. Transformaciones que podrían haber tardado años se han producido en meses. Como comentó recientemente el futurista Ben Pring, cofundador del Center for the Future of Work de Cognizant: “El COVID-19 está convirtiendo rápidamente el futuro en presente.’’

La transición hacia un futuro digital no siempre ha sido fluida. Ha habido dificultades para adaptarse a los formatos virtuales, y todavía hay algunos problemas que deben abordarse. Por ejemplo, existen preocupaciones legítimas de que quienes carecen de habilidades, educación y acceso a la tecnología quedarán rezagados, lo que ampliará una brecha ya demasiado grande entre quienes tienen y quienes no tienen.

Sin embargo, hay motivos para ser optimistas en cuanto a que un mundo más virtual será un mundo mejor, que aportará beneficios en todo el planeta. Me centraré en tres ámbitos en los que el potencial de cambio parece especialmente prometedor, según la evolución observada hasta la fecha.

Implicar a los empleados a nivel global

Llevará tiempo obtener una lectura precisa de cómo les fue a las empresas durante el repentino cambio al trabajo a distancia, pero está claro que las implicaciones a largo plazo son una prioridad. Una encuesta de julio de KPMG observó que el 64 % de sus encuestados “quiere tener la flexibilidad de trabajar a distancia al menos parte del tiempo”, mientras que el 59 % de los encuestados también indicó “el deseo de estar en la oficina o en el lugar de trabajo la mayor parte del tiempo”.

Aunque las opiniones sobre la vuelta a la oficina están divididas, la pandemia ha llevado a las empresas a revisar normas de larga data y a adoptar una mentalidad más virtual y global. Este período ha demostrado el poder de la tecnología para unificar bases de talento dispersas por todo el mundo. La propia tecnología ha facilitado que las personas trabajen mejor juntas, tanto a distancia como en persona, mediante videoconferencias, mensajería y una variedad de herramientas de colaboración. Al tener que adaptarse a estas prácticas, las empresas también han podido recurrir a un grupo más amplio de talento y retener a empleados en distintos lugares del mundo, lo que equilibra las oportunidades para quienes viven en regiones donde puede que no haya buenas oportunidades laborales.

Impartir educación superior virtual

En su libro de 2011 The Innovative University: Changing the DNA of Higher Education from the Inside Out, Clayton Christensen, de la Universidad de Harvard, predijo que la mitad de las universidades estadounidenses fracasarían en los próximos 10 a 15 años, a medida que la educación en línea alterara sus modelos de negocio.

La previsión de Christensen puede no haberse basado en los efectos de una pandemia, pero su pronóstico de disrupción podría resultar acertado. Hemos visto que la educación virtual puede utilizarse con éxito para acelerar los esfuerzos de aprendizaje y formación. En el nivel de bachillerato, los estudiantes que cursaron asignaturas de nivel avanzado en Michigan Virtual, una academia de aprendizaje en línea, obtuvieron calificaciones más altas que sus compañeros presenciales en los últimos tres años.

Como muchas universidades retrasan la reapertura y continúan con la enseñanza a distancia, se ven obligadas a adaptarse aún más a una mentalidad de tele-todo. Es probable que haya más alternativas digitales y modelos híbridos disponibles. Esto debería ayudar a las personas que forman parte de la fuerza laboral y desean mejorar sus habilidades, así como a las empresas que buscan reciclar a sus empleados.

Ofrecer telesalud

Antes de la pandemia, la telesalud en Estados Unidos era un negocio de 3000 millones de dólares al año, según McKinsey & Co. Dada la rápida adopción de la telesalud desde marzo, hasta 250 000 millones de dólares del gasto actual en salud de EE. UU. podrían virtualizarse, según escribió la consultora en un informe de mayo. McKinsey estima que la telemedicina podría eliminar alrededor del 20 % de todas las visitas a urgencias.

La lista de servicios que los médicos pueden prestar a distancia seguramente crecerá con la experiencia y el desarrollo de más herramientas de diagnóstico domiciliario. Los beneficios potenciales son considerables. Por ejemplo, las personas mayores y los enfermos crónicos podrían evitar desplazamientos al médico o al hospital, donde corren un mayor riesgo de infección. En el mundo en desarrollo, donde la oferta de profesionales sanitarios es limitada, la medicina virtual ofrece una oportunidad de mayor acceso a la atención, en particular a especialistas.

Para aprovechar el potencial de un mundo de tele-todo, las empresas, los gobiernos y otras organizaciones deberán encontrar formas de cerrar las brechas actuales en acceso y habilidades. Esto no será fácil, pero lograrlo con el tiempo podría generar beneficios exponenciales para las poblaciones de todo el mundo.

En algún momento, esperamos que exista una vacuna contra el COVID-19 y que ciertos aspectos de la vida, incluida la forma en que trabajamos, aprendemos y recibimos atención médica, no volverán a la normalidad. Las ventajas del enfoque digital en eficiencia, alcance y comodidad serán demasiado grandes y evidentes como para ignorarlas. La tecnología tiene el potencial de mejorar la vida. Eso era cierto antes de la pandemia. Lo será aún más después de ella.

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