La mayoría sabemos lo angustiante que puede ser dirigir una presentación en el trabajo. Antes, están las pesadillas de aparecer desnudos en la sala de conferencias; durante la reunión, las piernas temblorosas y las palmas sudorosas; y después, darle vueltas a cómo nos fue.
Por suerte, puede haber una forma relativamente sencilla de aliviar gran parte de esta ansiedad: háblate como le hablarías a otra persona en la misma situación.
Según una investigación dirigida por Ethan Kross, Ph.D., psicólogo de la Universidad de Michigan, usar tu nombre de pila o el pronombre «tú» en lugar de «yo» puede facilitar que afrontes experiencias estresantes.
En un estudio, Kross pidió a estudiantes universitarios, hombres y mujeres, que dieran un discurso sobre por qué estaban cualificados para el trabajo de sus sueños. Todos tuvieron cinco minutos para prepararlo. Después, se les indicó que escribieran cómo se estaban preparando psicológicamente para el ejercicio de hablar en público. A algunos se les dijo que usaran «yo», mientras que a otros se les pidió que usaran pronombres de segunda persona («tú») o de tercera persona (su nombre).
Los resultados mostraron que quienes usaron «yo» se pusieron ansiosos ante el discurso inminente y anotaron frases como: «¿Cómo voy a escribir un discurso en cinco minutos?». En cambio, quienes usaron su propio nombre demostraron más confianza y se dijeron cosas como: «Puedes hacerlo, John».
En cuanto al discurso, el grupo que usó el nombre de pila obtuvo mejores resultados, según evaluadores independientes. También era menos probable que se quedaran rumiando y sintieran vergüenza después de darlo.
Otros estudios de Kross sugieren que, cuando las personas usan su nombre de pila, es más probable que vean las situaciones estresantes (como hablar en público) como un desafío, en lugar de una amenaza. Además, sienten que están ayudando a un amigo, algo que, por lo general, resulta más fácil que decirte a ti mismo lo bien que te va a ir.
«A las personas les resulta muy fácil aconsejar a sus amigos, pero cuando se trata de ellas mismas, les cuesta», dijo Kross a Psychology Today. «Sin embargo, quienes participan en este proceso y usan su propio nombre de pila se distancian de sí mismos en ese mismo momento, y eso les ayuda a desenvolverse mejor».
Este estudio se suma al creciente conjunto de investigaciones sobre el poder motivador del «diálogo interno» y, en particular, de dirigirse a uno mismo como si se tratara de otra persona.
Obviamente, no siempre es fácil mantener una conversación que te anime mientras estás en tu escritorio. Pero incluso escribir tus pensamientos y usar la segunda o la tercera persona puede ser útil. (Una de las autoras del estudio se escribe correos electrónicos cuando está estresada). Este sencillo cambio lingüístico puede marcar una diferencia considerable tanto en tu actitud como en tu desempeño.
Este artículo se publica en colaboración con Business Insider. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autora: Shana Lebowitz es reportera de Estrategia en Business Insider.
Imagen: Un corredor de bolsa observa cifras de índices bursátiles en la pantalla de su computadora en una firma de corretaje de Mumbai. REUTERS/Punit Paranjpe
