¿Podría una micropausa verde aumentar su productividad?

¿Podría una micropausa verde aumentar su productividad?
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La mayoría sabemos por experiencia propia que pasar tiempo en la naturaleza puede hacernos sentir mejor. No se trata solo de un efecto placebo: décadas de investigación muestran que ver vegetación, agua, luz y animales se asocia con muchos beneficios psicológicos.

Las pruebas sugieren que contemplar la naturaleza también puede ayudar a mejorar la capacidad de atención. Poder mantener la atención para concentrarnos en las tareas e ignorar las distracciones es importante en la vida cotidiana. En el trabajo, una mayor concentración nos ayuda a no perder el hilo, prestar atención a información importante, bloquear las alertas de correo electrónico que distraen y las conversaciones de colegas, trabajar con más eficiencia y mantener el rendimiento durante toda la jornada.

Para los empleados, hacer pausas programadas a lo largo del día es importante para la atención, el bienestar y la productividad. A veces, sin embargo, la pausa para comer parece quedar muy lejos. ¿Cómo se puede entonces dar al cerebro un pequeño impulso para seguir adelante? Nuestra nueva investigación sugiere que una «micropausa verde» puede proporcionar justo el impulso que usted y su cerebro, cansado del trabajo, necesitan.

Evaluación de las «micropausas»

Nos propusimos averiguar si una breve pausa de 40 segundos contemplando un tejado verde urbano podía mejorar la atención. Los tejados verdes son una forma cada vez más habitual de introducir más naturaleza en las ciudades y suelen consistir en plantas de bajo crecimiento, en mezclas ligeras y delgadas similares a la tierra, colocadas sobre capas de drenaje en la azotea de un edificio.

En nuestro experimento utilizamos una prueba de neuropsicología llamada «Tarea de atención sostenida a la respuesta» (SART, por sus siglas en inglés). Los participantes debían trabajar frente a una computadora y responder correctamente a los números que aparecían parpadeando en la pantalla. Cada vez que aparecía un número, debían pulsar una tecla, salvo si el número era «3». Cuando aparecía el número «3», los participantes debían abstenerse de pulsar una tecla. La prueba no es muy difícil, pero es aburrida y hay que prestar mucha atención para hacerla bien.

Cuando los 150 participantes se cansaron de la SART, les dimos una micropausa de 40 segundos. Durante la micropausa, cada participante vio una escena urbana en la computadora. Era una vista desde un edificio alto de la ciudad, con una diferencia: la mitad de los participantes vio un tejado de hormigón corriente, mientras que la otra mitad vio un tejado verde con un prado florido. Tras la micropausa, los participantes volvieron a realizar la SART y comparamos el rendimiento de los dos grupos.

Después de la pausa, los participantes que vieron el tejado verde obtuvieron mejores resultados que quienes vieron el tejado de hormigón. Es decir, cometieron menos errores en la tarea y mostraron patrones de respuesta más estables ante los números parpadeantes.

Observar respuestas más estables en los participantes que vieron el tejado verde es bastante importante. Los cambios en la atención pueden analizarse desglosando los patrones de respuesta de cada persona en dos partes: cambios «rápidos» y cambios «graduales» en la respuesta. Una mayor estabilidad de los cambios rápidos sugiere menos «deslices» breves de atención durante la tarea y un mejor control de la atención. Una mayor estabilidad de los cambios graduales sugiere niveles de alerta constantes durante la tarea.

En nuestro estudio, los participantes que vieron el tejado verde tuvieron menos deslices de atención y, como resultado, un mejor control de la atención. En comparación con quienes vieron el tejado de hormigón, también mantuvieron un nivel de alerta más constante después de la micropausa en el tejado verde.

Lugares de trabajo y ciudades más saludables

Durante décadas, los investigadores se han preguntado si breves vistazos a la naturaleza podrían mejorar la atención. Sin embargo, hasta ahora solo habían encontrado estos beneficios en estudios en los que los participantes se exponían a la naturaleza durante períodos más prolongados: al menos minutos y, a menudo, horas.

Nuestro equipo multidisciplinario recurrió a teorías y métodos de la psicología ambiental, la neuropsicología, la psicología organizacional y la horticultura para obtener nuevos conocimientos sobre los beneficios de la naturaleza urbana. Así, descubrimos beneficios para la atención tras una micropausa de 40 segundos con una vista de un tejado verde con un prado florido. Para quienes trabajan en oficinas, esto sugiere que las «micropausas verdes» pueden ser una estrategia sencilla y eficaz para mejorar la atención entre pausas más largas.

Es importante destacar que nuestro estudio muestra beneficios para la atención tras contemplar un tejado verde urbano. La mayoría de las investigaciones sobre los beneficios de la naturaleza han estudiado entornos frondosos y de gran altura, en particular bosques y parques. El tejado verde que mostramos a los participantes era realista: utilizaba plantas de bajo crecimiento capaces de sobrevivir en un tejado irrigado.

Nuestra investigación demuestra que incluso una superficie modesta de prado florido puede mejorar la atención. Para los planificadores urbanos y los promotores inmobiliarios, nuestros resultados suponen otro incentivo para incorporar más plantas a nuestras ciudades y lugares de trabajo, y ofrecer beneficios reales a las personas mediante la creación de espacios saludables, productivos y habitables. Los tejados verdes son una solución práctica para las ciudades de alta densidad.

Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autoría: Kate Lee es investigadora en la Universidad de Melbourne. Katherine Johnson es profesora titular en la Escuela de Ciencias Psicológicas de Melbourne de la Universidad de Melbourne. Kathryn Williams es profesora asociada de psicología ambiental y directora de la Oficina de Programas Ambientales de la Universidad de Melbourne. Leisa Sargent es profesora y jefa del Departamento de Gestión y Marketing de la Universidad de Melbourne. Nicholas Williams es profesor titular de Ecología Urbana y Horticultura Urbana en la Universidad de Melbourne.

Imagen: Se ve un jardín en la azotea de un edificio. REUTERS/Rogan Ward.

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