La COVID-19 agravará la crisis demográfica de Japón

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Depopulation is a major factor affecting the country's economic recovery.Image: Unsplash/Jelleke Vanooteghem
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  • Japón tiene una de las poblaciones más envejecidas del mundo, y la COVID-19 ha reducido el número de personas que se casan y tienen hijos.

  • El Fondo Monetario Internacional ha pronosticado un crecimiento económico mundial del 5.2% en 2021, pero prevé que el crecimiento de Japón será del 2.3%.

  • Los responsables políticos estudian cómo abordar la crisis.

La drástica caída del número de embarazos y matrimonios en Japón durante la pandemia de coronavirus probablemente intensificará la crisis demográfica de esta nación, que envejece rápidamente.

Japón envejece mucho más rápido que cualquier otro país desarrollado.Image: REUTERS/Thomas White

Japón tiene la sociedad más envejecida del mundo: se prevé que más del 35% de su población tenga 65 años o más en 2050, una tendencia que plantea riesgos para el crecimiento económico y pone a prueba las finanzas públicas.

«Creo que la propagación del coronavirus está haciendo que muchas personas se preocupen por quedarse embarazadas, dar a luz y criar bebés», declaró el viernes en una rueda de prensa Tetsushi Sakamoto, ministro responsable de las medidas para hacer frente al descenso de la natalidad en Japón.

Datos oficiales publicados recientemente mostraron que el número de embarazos notificados en los tres meses hasta julio cayó un 11.4% respecto al año anterior, mientras que el número de matrimonios durante el mismo período disminuyó un 36.9%. El acusado descenso de los matrimonios es importante porque la mayoría de los bebés en Japón nacen dentro del matrimonio.

«Esto es muy grave porque los efectos negativos podrían prolongarse: la recesión económica provocaría menos matrimonios y, después, menos nacimientos», afirmó Hideo Kumano, economista jefe ejecutivo del Instituto de Investigación Dai-ichi Life.

La pandemia ha agravado la tendencia preexistente a la baja de la natalidad, que el ex primer ministro Shinzo Abe calificó de «crisis nacional». El número de nacimientos en 2019 cayó un 5.8%, hasta alrededor de 865,000, la cifra anual más baja jamás registrada.

La Asociación Japonesa de Pediatría ha advertido que, debido a la pandemia, el descenso de la natalidad podría adelantarse diez años, una tendencia que podría no solo acabar con la medicina pediátrica, sino también tener efectos de gran alcance.

El Fondo Monetario Internacional ha pronosticado un crecimiento económico mundial del 5.2% en 2021, pero prevé que el crecimiento de Japón será del 2.3%. Kumano dijo que la despoblación era el principal factor detrás de las diferentes perspectivas.

Una encuesta reciente del periódico Nikkei mostró que la mayoría de los 22 economistas consultados espera que la economía japonesa no vuelva a los niveles anteriores a la pandemia antes de 2024, lo que apunta a un obstáculo prolongado para contraer matrimonio.

Los responsables políticos se apresuran a abordar la crisis: cubrirán los tratamientos de fertilidad con el seguro médico y duplicarán el límite máximo de una ayuda gubernamental de pago único para recién casados, hasta 600,000 yenes ($5,726).

«Hay diversas previsiones sobre lo que ocurrirá si el número de nacimientos sigue cayendo, pero hay algo seguro. Los sistemas actuales, incluido el de seguridad social, dejarán de funcionar», declaró a Reuters Masaji Matsuyama, exministro encargado de la cuestión del descenso de la natalidad.

«Será una crisis en la que estará en juego la propia existencia de la nación tal como la conocemos».

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