Cómo combaten las empresas de Japón la epidemia de privación de sueño

At its most extreme, sleep deprivation can lead to confusion, lack of cognitive functions, and ultimately death.
At its most extreme, sleep deprivation can lead to confusion, lack of cognitive functions, and ultimately death.Image: REUTERS/Toru Hanai
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Dormirse en el trabajo puede verse con malos ojos en la mayoría de los lugares del mundo, pero en Japón se ha convertido en parte de la vida de oficina para muchos trabajadores.

En un país famoso por su cultura de largas jornadas laborales, sacrificar las necesidades personales en aras del bien de la empresa se ha considerado durante mucho tiempo un signo de lealtad y compromiso.

Ha dado lugar al fenómeno del karoshi, la muerte provocada por una privación extrema de sueño. Pero ahora muchas empresas japonesas están tomando medidas para cambiar la relación del país con el trabajo y el sueño.

La organizadora de bodas Crazy, con sede en Tokio, ha empezado a recompensar al personal que duerme un mínimo de seis horas por noche. Asimismo, según se informa, la empresa de servicios informáticos Nextbeat habría instalado salas de siesta a medida para su personal con el fin de combatir la privación de sueño.

No dormir lo suficiente puede desencadenar una serie de problemas de salud, como hipertensión, ictus y depresión. En su forma más extrema, la privación de sueño puede provocar confusión, pérdida de funciones cognitivas y, en última instancia, la muerte. Incluso se ha utilizado como una técnica de tortura.

El 71 % de los varones adultos en Japón sufre privación de sueño, con menos de siete horas de sueño cada noche.Image: Statista

En 2013, la periodista Miwa Sado, de 31 años, murió de insuficiencia cardíaca congestiva, poco después de acumular 159 horas extraordinarias en un mes, con solo dos días libres en todo ese periodo. Tadaaki Igari, mecánico de 57 años que trabajaba en la central nuclear de Fukushima, murió en 2017 a causa de una arritmia mortal (un latido cardíaco anormal). También él había realizado una cantidad desmesurada de horas extraordinarias, con 100 horas registradas en el mes anterior a su muerte. Un documento gubernamental publicado recientemente advierte de que los docentes y el personal sanitario corren un riesgo particular de sufrir karoshi.

Pero para los empleados de Crazy, en Tokio, las cosas son diferentes. «Hay que proteger los derechos de los trabajadores; de lo contrario, el propio país se debilitará», afirmó el director ejecutivo de la empresa, Kazuhiko Moriyama, en declaraciones a Bloomberg. Su actitud refleja una tendencia creciente en Japón a dar mayor prioridad a la salud y el bienestar.

El Ministerio de Sanidad de Japón está publicando orientaciones para que los empleadores ayuden a erradicar la actitud que denomina «el sueño es prescindible» y para que hagan ver a las empresas la importancia del sueño y los beneficios de una plantilla bien descansada. Mientras tanto, la Sociedad Japonesa de Investigación del Sueño ha advertido de que el 71 % de los varones adultos en Japón duerme habitualmente menos de siete horas cada noche. Más preocupante aún es que el 30 % de los adultos japoneses recurre ahora al alcohol para conciliar el sueño, una situación que podría originar fácilmente más problemas de salud en el futuro.

Para las empresas acostumbradas a una cultura de extraer el máximo valor posible de sus empleados, existen razones muy poderosas para cambiar de rumbo y animar a los trabajadores a cuidarse mejor. Un estudio de 2009 de Rand intentó cuantificar el coste de la privación de sueño. Los problemas de salud y las mayores tasas de mortalidad fueron los responsables de una pérdida de productividad estimada en 138 000 millones de dólares al año para la economía japonesa, equivalente al 2,92 % del PIB.

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