Con datos de siete países, los investigadores revelan que el lugar donde vive una persona podría tener un impacto significativo en el coste de perder el empleo.
Analizar los resultados de estas pérdidas de empleo es clave para entender qué mercados laborales funcionan bien y por qué.
Las instituciones del mercado laboral tienen un papel que desempeñar para ayudar a mitigar las diferencias.
Estudiar las consecuencias de la pérdida de empleo puede ayudarnos a comprender en qué medida los mercados laborales reasignan de forma eficiente a los trabajadores desempleados a nuevos empleos. Utilizando un conjunto de datos que combina registros administrativos de siete países con instituciones del mercado laboral diversas, esta columna concluye que las consecuencias de perder el empleo varían según el país. Los trabajadores de Dinamarca y Suecia sufren las menores caídas de ingresos tras la pérdida de empleo, mientras que los de Italia, España y Portugal experimentan pérdidas tres veces mayores. Las instituciones del mercado laboral tienen el potencial de mitigar estas diferencias.
Imagine a un trabajador italiano y a un trabajador danés con competencias similares que trabajan en un sector parecido. Imagine que ambos pierden de repente su empleo debido a un despido colectivo o al cierre de una empresa. ¿Son las consecuencias de la pérdida de empleo diferentes para los dos trabajadores? ¿Siguen trayectorias similares de recuperación de ingresos y empleo? Y si estas consecuencias son diferentes, ¿cuáles son las razones de fondo?
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Estudiar las consecuencias de la pérdida de empleo puede ayudarnos a comprender en qué medida los mercados laborales reasignan de forma eficiente a los trabajadores desempleados a nuevos empleos (Jacobson et al. 1993). La literatura sobre las consecuencias de la pérdida de empleo es amplia y ha demostrado que distintos grupos de trabajadores siguen trayectorias de recuperación a largo plazo muy diferentes (Gulyas y Pytka 2020, Carrington y Fallick 2017).1 No obstante, la evidencia empírica existente no responde a las preguntas planteadas anteriormente. Comparar el coste de la pérdida de empleo entre distintos países puede arrojar luz sobre qué mercados laborales funcionan mejor que otros y por qué. Sin embargo, sigue siendo difícil realizar comparaciones transnacionales significativas de las consecuencias de la pérdida de empleo a partir de los estudios existentes, debido a diferencias en la selección de muestras y en la metodología.
En un artículo reciente (Bertheau et al. 2022), superamos estos problemas de comparabilidad mediante la construcción de un conjunto de datos armonizado que combina registros administrativos de los siete países siguientes, caracterizados por instituciones del mercado laboral diversas: Austria, Dinamarca, Francia, Italia, Portugal, España y Suecia.2 Analizamos los resultados en el mercado laboral de los trabajadores despedidos por despidos colectivos o cierres de empresas («despidos masivos») en cada país de nuestra muestra. Comparamos sus resultados con los de trabajadores que presentan características similares en dimensiones observables clave, pero que no pierden su empleo en un despido masivo durante el mismo periodo. Los despidos masivos nos permiten captar separaciones laborales involuntarias reales, en lugar de bajas voluntarias o despidos individuales.
La Figura 1 muestra las pérdidas de ingresos (excluidas las transferencias públicas) debidas a despidos masivos. Cada punto del gráfico representa la diferencia media en los ingresos laborales entre los dos grupos de trabajadores (los que fueron despedidos en un despido masivo y los que no), hasta cinco años antes y después del evento de pérdida de empleo. Para garantizar la comparabilidad de los resultados entre países, la Figura 1 expresa las cifras como variación porcentual respecto a los ingresos medios previos a los despidos masivos en la muestra. La conclusión principal de la Figura 1 es que perder el empleo tiene implicaciones muy distintas en toda Europa. Los trabajadores del norte de Europa (daneses y suecos) registran, con diferencia, las menores pérdidas de ingresos: cinco años después de la pérdida de empleo, los ingresos son aproximadamente un 10 % inferiores a los de antes de los despidos masivos. En cambio, la caída de ingresos de los trabajadores despedidos del sur de Europa (Italia, Portugal y España) es de alrededor del 30 %. Los trabajadores austriacos sufren pérdidas de ingresos intermedias entre las de los países escandinavos y los del sur de Europa, mientras que los trabajadores franceses experimentan pérdidas similares a las de los trabajadores escandinavos.
Figura 1 Efectos de la pérdida de empleo sobre los ingresos
¿En qué medida las diferencias en las pérdidas de ingresos se deben a diferencias en el empleo o en los salarios? Por un lado, la Figura 2 muestra que una gran parte de estas diferencias transnacionales en las pérdidas de ingresos se debe a diferencias en la probabilidad de encontrar un nuevo empleo. Alrededor del 20 % de los trabajadores despedidos en España, Portugal e Italia no logran encontrar empleo cinco años después de perderlo. Esta cifra es de solo alrededor del 5 % en Suecia y Dinamarca, y de alrededor del 10 % en Francia y Austria. Por otro lado, como mostramos en nuestro artículo, las diferencias salariales están menos dispersas y se agrupan entre el 5 % y el 10 % cinco años después de la pérdida de empleo en la mayoría de los países (véase Bertheau et al. 2022 para más detalles). Nuestro análisis muestra además que una parte considerable de la caída salarial tras la pérdida de empleo se explica por la transición de los trabajadores despedidos a empresas con salarios más bajos: esta proporción va desde alrededor del 40 % en España hasta más del 95 % en Portugal.
Figura 2 Efectos de la pérdida de empleo sobre la probabilidad de recibir ingresos anuales positivos
Para entender el origen de las grandes diferencias transnacionales en las pérdidas de ingresos, surge una pregunta lógica: si estas diferencias se deben a diferencias en las características de los trabajadores y los empleadores entre países. En nuestro artículo reciente, demostramos que los distintos efectos de la pérdida de empleo observados en los países europeos no se deben a diferencias entre países en cuanto a género, antigüedad en el puesto, edad, tasa de desempleo, año de la pérdida de empleo ni otras características de los trabajadores a nivel individual o de empleadores anteriores.
Dado que ni las pérdidas salariales ni las diferencias en las características de los trabajadores o de los empleadores parecen explicar las grandes diferencias transnacionales en las pérdidas de ingresos, nos centramos después en las instituciones del mercado laboral. Como señala Boeri (2011), las características institucionales —como el rigor de la protección del empleo, la generosidad de las prestaciones por desempleo y el alcance de los programas activos del mercado laboral— tienden a variar considerablemente entre los países de nuestra muestra.
La Figura 3 muestra los efectos previamente estimados de la pérdida de empleo sobre los ingresos, representados frente al gasto en políticas activas del mercado laboral (como porcentaje del gasto total en programas del mercado laboral). La figura destaca que las políticas activas del mercado laboral, como los programas de formación, son un fuerte predictor de las pérdidas de ingresos. En los países que utilizan más políticas de formación, observamos menores pérdidas de ingresos tres años después de la pérdida de empleo. Este resultado parece ser sólido incluso al controlar una amplia gama de características demográficas y del mercado laboral a nivel de trabajador, características de los empleadores y tendencias temporales. Además, los resultados son sólidos entre países y dentro de cada país. En cambio, ninguna de las demás instituciones del mercado laboral que analizamos en nuestro artículo (como el gasto total en políticas del mercado laboral, la protección del empleo y la cobertura sindical) parece predecir de forma sólida la caída persistente de los ingresos que sigue a la pérdida de empleo.
Figura 3 Pérdidas de ingresos y gasto en políticas activas del mercado laboral.
Nota: Relación entre las pérdidas de ingresos estimadas tres años después de la pérdida de empleo y el gasto en políticas activas del mercado laboral. El coeficiente de regresión obtenido al controlar por efectos fijos de país y año, características de los trabajadores y empleadores, controles macroeconómicos e instituciones del mercado laboral se muestra en rosa; los errores estándar figuran entre paréntesis (véase Bertheau et al. 2022, para más detalles).
En conjunto, las trayectorias de ingresos considerablemente distintas que siguen a la pérdida de empleo constituyen un resultado llamativo que plantea la cuestión de qué puede hacerse para mitigar las pérdidas permanentes de ingresos y empleo. Nuestros resultados revelan que los mercados laborales funcionan mejor en algunos países que en otros y que las instituciones del mercado laboral tienen el potencial de mitigar estas diferencias.





