Todos estamos interconectados y somos interdependientes, ciudadanos del mundo y parte de comunidades más amplias.
Las habilidades esenciales se aprenden en espacios comunitarios que las empresas podrían aprovechar para prepararse para las realidades laborales del futuro.
Aunque el sentido de comunidad se ha perdido debido a los cambios del entorno digital y a las crisis mundiales, así es como podemos redescubrir los espacios comunitarios y ayudarlos a prosperar.
La filosofía africana «Ubuntu», tal como la explicó Nelson Mandela, se traduce aproximadamente como «Soy porque tú eres». En otras palabras, no soy nadie sin ti y tú no eres nadie sin mí.
Es la máxima expresión de la humanidad y una forma brillantemente sencilla y evocadora de expresar una idea que corremos el riesgo de olvidar: que, como seres humanos, estamos interconectados y somos interdependientes. Todos formamos parte de algo más grande que nosotros como individuos; sin ese sentido de comunidad yciudadanía mundial, perdemos algo esencial de nosotros mismos.
Desde tiempos remotos, las comunidades han ofrecido conexión y colaboración, comprensión intercultural, protección y sentido de pertenencia. Son espacios donde se cultivan y valoran las habilidades, se practica la escucha activa, se comparten e intercambian conocimientos y experiencias, y se inculcan conceptos de inclusión, igualdad y equidad. En las comunidades, las personas crecen hasta convertirse en quienes esperan ser; además, la comunidad y la conexión están en el corazón de lo que significa ser humano.
Ahora, con los avances de la tecnología, las comunidades han pasado de ser físicas y locales a virtuales o en línea, y pueden extenderse por todo el mundo. Lo más importante es que reúnen a las personas para compartir y reconocer nuestra humanidad. En las comunidades se aprenden habilidades e ideas imposibles de reproducir en otros lugares: colaboración, confianza, ciudadanía y un sentido de misión y visión compartidas. Las comunidades brindan a las personas lo que en Japón llaman «ikigai»: un sentido de propósito y significado. Además, ahora son monedas de cambio y en el futuro podremos medir su impacto.
Formar a los líderes del futuro
Pero las comunidades no solo son beneficiosas para las personas; también favorecen a las empresas. Esto se debe a que son un lugar excelente para que las empresas encuentren las habilidades y el talento que necesitan para cubrir los empleos del futuro. Según el informe del Foro Económico MundialEl futuro del empleo, entre las habilidades clave que las empresas necesitan para operar eficazmente figuran el liderazgo, la fiabilidad, la resiliencia, la empatía y la escucha activa, todas ellas desarrolladas y cultivadas de forma natural en una comunidad.
En un momento en que las empresas necesitan cada vez más pensar de forma creativa y buscar maneras alternativas de encontrar las habilidades que necesitan, las comunidades ofrecen un recurso de inmenso valor que puede transformar su organización. Pensemos en la persona refugiada que ha construido una nueva vida en un lugar completamente desconocido tras superar enormes adversidades: ha desarrollado resiliencia, determinación y perseverancia, habilidades que aportan un gran valor en el trabajo.
Los valores comunitarios también permiten a las empresas replantearse cómo evalúan las habilidades y el talento que necesitan. Hoy seguimos enfrentándonos a una creciente desigualdad en materia de habilidades, que conduce a una mayor desigualdad de ingresos y al riesgo de que algunos miembros de la comunidad queden rezagados. La encuesta de PwC titulada Encuesta sobre las esperanzas y los temores de la fuerza laboral mundial 2023lo puso de relieve:
«Un 60 % de los trabajadores con formación especializada afirma tener una idea clara de cómo cambiarán en los próximos cinco años las habilidades necesarias para desempeñar su trabajo, frente a solo un 20 % de quienes ocupan puestos que no requieren formación especializada».
Adoptar un enfoque de prioridad a las habilidadesen la contratación, que tenga en cuenta las habilidades pertinentes o transferibles en lugar de las titulaciones o la experiencia, reducirá estas desigualdades con el tiempo.
Nos estamos distanciando unos de otros sin siquiera darnos cuenta.
Lady Mariéme Jamme, fundadora y directora ejecutiva de iamtheCODE | Bhushan Sethi, director de Estrategia, PwC
Repensar las habilidades
Las comunidades ofrecen una posible reserva de talento y un conjunto de valores que pueden definir el marco de las empresas con visión de futuro, como el sentido de pertenencia, la confianza y la responsabilidad. Integrar estos valores en una organización puede ser de gran ayuda para abordar desafíos como el cambio climático, la sostenibilidad y la inclusión social.
Sin embargo, la llegada de las redes sociales y las perturbaciones causadas por las crisis mundiales han eclipsado el papel esencial que desempeñan las comunidades. Vivimos un periodo de creciente polarización y división, en el que se levantan puentes levadizos y prevalece la mentalidad de «nosotros contra ellos». Nos estamos distanciando unos de otros sin siquiera darnos cuenta.
Las redes sociales pueden dar la impresión de mantenernos conectados, pero como consecuencia quizá se pierda algo más valioso: la experiencia compartida, la humanidad, la empatía y la colaboración. Antes de las redes sociales, por ejemplo, en algunas regiones de África la gente se reunía bajo baobabs, en plazas de mercado y otros espacios comunitarios para conversar, compartir experiencias y llegar a un consenso. Esas experiencias son difíciles de reemplazar con chats en línea y emojis con forma de corazón.
La buena noticia es que podemos redescubrir este sentido de comunidad. Así como los adolescentes vuelven a conectar tras pasar un verano en un campamento sin sus teléfonos inteligentes, aún estamos a tiempo de reconocer el valor de las comunidades y lo que aportan a nuestro mundo.
Por tanto, ha llegado el momento de tomar nueva conciencia de la importancia de reunir a las comunidades y ayudarlas a prosperar, ya sean comunidades locales donde las personas viven, trabajan y disfrutan del tiempo libre, o comunidades virtuales donde comparten ideas y un sentido de propósito e identidad comunes.
Cuanto más nos unimos como comunidad, más capaces somos de resolver los problemas más apremiantes del mundo. En particular, las empresas deben actuar ahora e incorporar a las comunidades en su búsqueda de talento y habilidades. Esto las impulsará y contribuirá a crear un mundo mejor donde puedan confluir la felicidad y el propósito.


