Una nueva investigación ha establecido una relación sólida entre sentirse feliz en el trabajo y sentirse feliz en casa.
La «espiral de beneficios» se produce cuando las ventajas de las relaciones laborales solidarias se trasladan a la vida familiar de un empleado, donde se comparten con su pareja.
Los empleadores deben ser conscientes de que un entorno laboral positivo y cercano mejora el equilibrio entre el trabajo y la vida personal, así como el desempeño laboral.
Formar parte de una pareja en la que ambos tienen un empleo remunerado ofrece ventajas. Tener dos ingresos, aunque no suponga necesariamente una gran riqueza, aporta al menos cierta libertad económica, mientras que la relación puede ser una fuente de amor y apoyo.
Pero estas parejas también afrontan desafíos particulares relacionados con su organización doméstica y con lograr un buen equilibrio entre el trabajo y la vida personal. Puede haber más tensión en torno a quién hace qué en casa, ya sean las tareas domésticas o el cuidado de los hijos, y a qué carrera profesional se da prioridad en términos de ascensos, desarrollo y tiempo.
Estos conflictos podrían parecer parte de la conocida distinción entre la vida familiar y la vida laboral. Pero nuestra nueva investigación sugiere que ambas están más estrechamente relacionadas de lo que podríamos pensar.
Por ejemplo, descubrimos que es probable que alguien que disfruta de un entorno laboral positivo y de compañeros que le brindan apoyo comparta esos beneficios con su pareja en casa. A la inversa, una relación afectuosa en casa probablemente se traduzca en mayor dedicación y creatividad en el lugar de trabajo.
Dicho de forma sencilla: si estás feliz en el trabajo, estarás más feliz en casa y eso, a su vez, hará que rindas mejor en tu empleo.
Lo descubrimos al estudiar durante seis semanas las experiencias cotidianas de 260 parejas heterosexuales de Estados Unidos en las que ambos percibían ingresos, para entender cómo se influían mutuamente la vida familiar y la laboral. El objetivo principal de nuestra investigación era descubrir dónde buscaban apoyo las personas y si lo encontraban.
Estudios anteriores habían sugerido que alguien que quisiera resolver conflictos entre su vida laboral y familiar (por ejemplo, solicitando un horario más flexible) normalmente pediría ayuda a un gerente o supervisor.
Sin embargo, nuestro trabajo reveló la importancia de los compañeros de trabajo más cercanos para resolver estos problemas, pues ofrecen apoyo y consejos fundamentales. De hecho, en momentos de tensión emocional, los compañeros de un nivel profesional similar pueden considerarse casi «cónyuges laborales».
Son el punto de partida de lo que llamamos una «espiral de beneficios»: las ventajas de una relación de apoyo con los compañeros se trasladan a la vida familiar del empleado y luego se comparten con su pareja.
Llevarse el trabajo a casa
En esencia, esto significa que los empleados se llevan a casa el apoyo que reciben de sus compañeros y, si mantienen una relación afectuosa, lo transmiten a sus parejas. Puede que las animen a hablar de sus preocupaciones, a intentar resolver problemas o a mejorar la forma en que compaginan el trabajo y la vida familiar.
Ese apoyo en una relación afectuosa hace que las parejas se sientan más felices, satisfechas y optimistas respecto a su propio trabajo; como resultado, se implican más y son más productivas. Nuestra investigación destaca el papel de estos dos «recursos» relacionales clave: los compañeros valorados y las parejas afectuosas. Ambos parecen estar claramente vinculados y son elementos esenciales de un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal.
Quizá haya llegado el momento de reevaluar tu relación con tus compañeros de trabajo. En lugar de verlos simplemente como personas con quienes compartes el espacio de trabajo, piensa que también influyen de manera significativa en tu vida familiar. (Y tú en la suya). Esto es así tanto si compartís una oficina con poco espacio como si os relacionáis principalmente por internet.
Aunque no creemos que los empleadores deban entrometerse en la vida personal de sus empleados, pueden contribuir a mejorar la calidad de las relaciones en casa mediante políticas y procedimientos que minimicen los conflictos entre el trabajo y la familia. Esto puede incluir limitar las jornadas laborales excesivas y reducir las expectativas de responder a mensajes fuera del horario de trabajo. También deben ser conscientes de que, cuando los compañeros se llevan bien, todos se benefician, tanto en el trabajo como en casa.



