Los sesgos cognitivos nos llevan a sacar conclusiones falsas que, a su vez, pueden tener consecuencias negativas.
Por eso, reconocer, comprender y admitir los sesgos cognitivos es una labor importante, afirma el ilustrador Jono Hey.
Sus ilustraciones destacan tres sesgos cognitivos comunes que pueden influir en nuestra vida cotidiana.
En un mundo saturado de información, podemos ser víctimas de todo tipo de sesgos cognitivos. Como pueden llevarnos a sacar conclusiones falsas, es especialmente importante entender cuáles son estos sesgos y cómo funcionan, pues sus consecuencias pueden ser bastante graves.
Sesgo de confirmación, sesgo de muestreo, y sesgo de brillantez son tres ejemplos que pueden afectar nuestra capacidad para analizar la información de forma crítica. Jono Hey, de Sketchplanations, nos explica estos ejemplos de sesgos cognitivos para ayudarnos a comprender mejor cómo influyen en nuestra vida cotidiana.
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Sesgo de confirmación
Es uno de los sesgos más comunes y conocidos, así que probablemente ya hayas oído hablar del sesgo de confirmación. Este sesgo cognitivo influye cada día en la forma en que ponemos a prueba y evaluamos hipótesis.
En términos sencillos, el sesgo de confirmación es la tendencia a buscar o interpretar pruebas de manera que respalden nuestras creencias o expectativas firmemente arraigadas. Esto significa que, ante el mismo conjunto de datos e información, distintas personas pueden llegar a conclusiones muy diferentes.
El sesgo de confirmación puede llevarnos a tomar decisiones mal fundamentadas o incluso a reforzar estereotipos negativos. Por eso, es importante recordar que debemos buscar información que confirme y también contradiga nuestras suposiciones sobre un tema determinado.
Sesgo de muestreo
El sesgo de muestreo es un tipo de sesgo que nos lleva a sacar conclusiones erróneas a partir de grupos de muestra o datos inexactos. Por lo general, se debe a un diseño deficiente del estudio y a una recopilación de datos inadecuada.
Al encuestar a personas, es importante obtener una imagen representativa de toda la población. Sin embargo, esto puede resultar sorprendentemente difícil cuando quienes realizan el estudio también son propensos a los defectos humanos, incluidos los sesgos cognitivos.
Un ejemplo común consiste en realizar una encuesta para determinar qué partido político podría ganar unas elecciones. Si el estudio lo lleva a cabo un profesor que solo encuesta a estudiantes universitarios, porque están a su alcance y, por tanto, es más fácil recopilar información de ellos, la encuesta no reflejará con precisión las opiniones de la población general.
Para evitar el sesgo de muestreo, es importante aleatorizar la recopilación de datos y garantizar que las respuestas no se inclinen hacia personas con características similares.
Sesgo de brillantez
El sesgo de brillantez es otro sesgo cognitivo común que nos hace más propensos a considerar el genio como un rasgo masculino. Esto se debe, en parte, a la falta de representación femenina tanto en los puestos académicos tradicionales como en los ejecutivos.
De hecho, The Journal of Experimental Social Psychology publicó un estudio exhaustivo sobre el sesgo de brillantez en 2020. El estudio sugiere que una posible fuente de este sesgo es la distribución desigual de hombres y mujeres en profesiones que suelen asociarse con un alto nivel de inteligencia.
Aunque esta distribución es un vestigio de factores históricos que en el pasado limitaron el acceso de las mujeres a la educación y a determinadas profesiones, su persistencia nos ha llevado a concluir (erróneamente) que las mujeres son menos brillantes. Naturalmente, al perpetuar el ciclo la distribución desigual de mujeres en estas profesiones, el sesgo no hace más que reforzarse.
Otros ejemplos de sesgos cognitivos
Estos pocos ejemplos de Jono Hey ofrecen una buena visión general de algunos de los sesgos a los que nos enfrentamos al intentar comprender los datos que recibimos, pero son solo la punta del iceberg.
Es importante ser conscientes de estos sesgos en una época en la que estamos constantemente en contacto con información, sobre todo si queremos combatir algunas de las consecuencias perjudiciales que conllevan.





