• Las aspiraciones profesionales de los jóvenes se han mantenido prácticamente estancadas desde 2000.
• El género y la clase social desempeñan un papel importante en la configuración de sus expectativas.
• Las visitas a las escuelas de Davos demuestran cómo se pueden romper estos prejuicios limitantes.
Un importante nuevo estudio internacional pone de relieve el desajuste entre las aspiraciones profesionales de los jóvenes y los empleos disponibles, y el impacto que esto tendrá en la economía mundial. El estudio de la OCDE ¿Empleos de ensueño? Las aspiraciones profesionales de los adolescentes y el futuro del trabajo se basa en la última encuesta PISA realizada a 500.000 jóvenes de 15 años de 41 países.
Si bien el mundo laboral ha experimentado enormes cambios desde la primera encuesta PISA realizada en 2000, los resultados muestran que las expectativas profesionales de los jóvenes apenas han variado en este periodo. Sorprendentemente, en realidad se han reducido. Ahora, más jóvenes que antes parecen elegir como empleo soñado entre las ocupaciones tradicionales más populares, como docente, abogado o médico. Y sus elecciones están fuertemente influidas por el género y el origen social.
“Demasiados adolescentes ignoran o desconocen los nuevos tipos de empleo que están surgiendo. El análisis sugiere que, en muchos países, las aspiraciones profesionales de los jóvenes guardan cada vez menos relación con la demanda real del mercado laboral”, afirma Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la OCDE.
Ha habido un cambio en las elecciones profesionales desde 2000, pero no tan grande. Si bien aumentó el número de niñas que citan “médica” (15,6 %), frente al 11 % en 2000, siguen valorando “docente” con un alto 9,4 % (11,1 % en 2000). “Gerente de empresa” subió en las respuestas de las niñas del 3 % al 5 %. En el caso de los niños, “ingeniero” aumentó del 4,9 % al 7,7 % y “gerente de empresa” se mantuvo bastante similar, con un descenso de solo el 0,1 %; “médico” sigue siendo un favorito en todos los grupos y ahora también aparece entre las tres primeras respuestas con un 6 %.
Existen diferencias notables por género y origen. Entre los alumnos de alto rendimiento en matemáticas o ciencias, los chicos del estudio tenían mucha más probabilidad que las chicas de expresar interés por convertirse en profesionales de la ciencia o la ingeniería. Lo contrario ocurría con las profesiones relacionadas con la salud. Los alumnos de alto rendimiento más aventajados tienen más del doble de probabilidades de prever un empleo de nivel profesional o directivo que los alumnos igualmente capaces pero desfavorecidos. Entre los alumnos de alto rendimiento, más varones que mujeres prevén no completar la educación superior y no esperan tener un empleo profesional o directivo.
Además, muchos jóvenes, especialmente los chicos y adolescentes de los entornos sociales más desfavorecidos, prevén dedicarse a empleos con un alto riesgo de automatización. El grado en que esto es cierto varía según el país. En los países de habla inglesa y los países nórdicos, el riesgo de automatización tiende a ser menor. En otros lugares, en particular en Japón y la República Eslovaca, alrededor de la mitad de los empleos que los jóvenes prevén desempeñar corren riesgo de automatización.
Y las aspiraciones profesionales de los adolescentes son similares a las de los niños de primaria. El estudio Dibujando el futuro pidió a niños de entre 7 y 11 años de 20 países que dibujaran el trabajo que querían desempeñar cuando fueran mayores. Los resultados, publicados durante la Reunión Anual 2018 del Foro Económico Mundial, mostraron que los estereotipos de género son visibles desde una edad temprana y constituyen un problema mundial.
Combatir los estereotipos arraigados
Es fundamental que los jóvenes no descarten opciones porque creen, de forma implícita o explícita, que sus futuras elecciones profesionales están limitadas por su género, origen étnico o situación socioeconómica. Los niños suelen basar sus aspiraciones en los trabajos que desempeñan sus padres, amigos y vecinos, y en la televisión y las redes sociales. Hay que dar a los jóvenes la oportunidad de conocer a una amplia variedad de personas del mundo laboral que pueden ayudar a dar vida al aprendizaje y mostrarles cómo las materias que estudian son relevantes para su futuro. Si no saben qué oportunidades existen —si nunca han visto a un científico o a un ingeniero, a un enfermero o a una bombera—, ¿cómo podrán aspirar a esos empleos?
Por este motivo, y para conmemorar el 50.º aniversario del Foro Económico Mundial, la organización benéfica con sede en el Reino Unido Education and Employers, en colaboración con la ONG suiza MOD-ELLE y con el apoyo de Deloitte, organizó una iniciativa para que 50 participantes visitaran las escuelas primaria y secundaria de Davos y conocieran a los estudiantes.
En la escuela primaria, los niños, de entre 9 y 12 años, habían dibujado el trabajo que querían desempeñar cuando fueran mayores. Los delegados entraron en distintas aulas y respondieron a las preguntas de los niños sobre su trabajo y su trayectoria profesional. Preguntas como “¿Cuál era tu asignatura favorita en el colegio? ¿Cuál fue tu primer empleo? ¿Cuál es lo más difícil de tu trabajo? ¿Tu trabajo marca la diferencia para las personas?” Todas las sesiones de preguntas y respuestas se desarrollaron en alemán y, para los invitados que no hablaban el idioma, los padres y, en algunos casos, algunos de los niños mayores actuaron como intérpretes.
El acto en la escuela secundaria comenzó con la presentación del informe Dream Jobs de la OCDE por parte de Andreas Schleicher. Además de los datos de PISA, el informe, elaborado en colaboración con Education and Employers, incluía citas de jóvenes. Para el lanzamiento, a los estudiantes de Davos de entre 13 y 15 años se les pidió que escribieran una carta sobre su opinión acerca del futuro del mundo, los temas que les importan y sus propias aspiraciones profesionales. La necesidad de combatir el cambio climático, los conflictos internacionales y la pobreza surgió como una preocupación constante. Algunas de sus cartas pueden leerse aquí.
Los participantes del Foro visitaron las aulas y debatieron las cartas con los estudiantes, compartieron sus conocimientos y experiencia en ámbitos como la ciencia, el medio ambiente, la tecnología y la igualdad, y respondieron a preguntas sobre su trabajo y su trayectoria profesional.
Las investigaciones han demostrado que un gesto tan sencillo como visitar una escuela y conversar con jóvenes puede tener un impacto significativo en sus vidas. Martin Flütsch, director de las escuelas de Davos, declaró tras las visitas: “No cabe duda de que cambiará la dirección futura de la vida de algunos de nuestros alumnos. Es cierto que ‘no puedes ser lo que no puedes ver’, y los visitantes ayudaron a ampliar sus horizontes, a elevar sus aspiraciones y a desafiar los estereotipos de género arraigados. Les ayudaron a entusiasmarse por las materias que estudian y los motivaron a estudiar con más empeño y a esforzarse al máximo para alcanzar su potencial.”
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para mejorar la inteligencia digital de los niños?
Todo joven, dondequiera que viva y sea cual sea su origen étnico y socioeconómico, debería tener derecho a conocer de primera mano los empleos y el mundo laboral. ¿Quién está tan ocupado como para no poder dedicar una hora al año a visitar una escuela y conversar con los estudiantes sobre su trabajo y su trayectoria profesional?
Es lo único relativamente sencillo que podemos hacer para mejorar el futuro de nuestros hijos y crear igualdad de oportunidades para todos.


