Preguntas y respuestas con Jacob van der Blij: cómo los directores de riesgos hacen mucho más que evitar riesgos

In the coming decade, the primary concerns revolve around environmental risks.Image: UNICEF/UN0814415/Karacan
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  • Jacob van der Blij, director de riesgos de UNICEF, considera que su función es clave para que todas las personas de la organización puedan gestionar los riesgos, comprender y anticipar las situaciones antes de que algo salga mal.

  • La labor de UNICEF se centra en gestionar los riesgos que afectan a la infancia, pero la organización también afronta diversos riesgos organizativos.

  • El riesgo no siempre es algo negativo: si se comprende adecuadamente, puede mitigarse cuando corresponda y comunicarse con claridad de antemano.

«Sin riesgo, no hay oportunidad», afirma Jacob van der Blij, director de riesgos (CRO) de UNICEF. «Mi función no consiste en asumir esa responsabilidad y gestionar los riesgos por otras personas, sino en permitir que todos en la organización también puedan gestionarlos».

Si hubo un acontecimiento que puso de manifiesto la importancia de la gestión de riesgos, fue la pandemia. En muy poco tiempo, demostró cuántas funciones de las empresas y la sociedad son interdependientes, y que los acontecimientos al otro lado del mundo pueden interrumpir fácilmente las cadenas de suministro.

La función del CRO consiste en comprender y comunicar los riesgos, con el objetivo de ayudar a las organizaciones a anticiparse y ser más resilientes. Por tanto, no se trata solo de gestionar resultados adversos, sino también de identificar oportunidades positivas.

Las instituciones financieras y el sector de los seguros, por ejemplo, llevan varios años contando con CRO, pero durante la última década esta función también ha ganado relevancia en otros sectores. Gran parte de este crecimiento se debe a la creciente incertidumbre en el mundo actual, agravada por la policrisis.

De hecho, el Informe sobre riesgos globales del Foro Económico Mundial destaca que la próxima década estará marcada por crisis ambientales y sociales, impulsadas por tendencias geopolíticas y económicas subyacentes. Para evaluar estos riesgos globales, el Panorama Mundial de UNICEF de 2023 examina las perspectivas específicas de la infancia en esta policrisis.

Para conocer mejor esta función, hablamos con van der Blij, quien se convirtió en CRO de UNICEF a finales de 2022. El puesto requiere que forme parte del equipo directivo mundial de UNICEF y trabaje con un equipo de gestores de riesgos en las oficinas nacionales y regionales de la organización. Antes trabajó como director de riesgos de Gavi, la alianza para las vacunas, donde contribuyó a instaurar una cultura de asunción responsable de riesgos para ayudar a la organización a alcanzar sus objetivos.

A continuación, presentamos una transcripción editada de la conversación.

Para empezar, ¿qué es el riesgo?

«Un riesgo es, básicamente, una incertidumbre: algo que podría ocurrir en el futuro.

Mucha gente diría que es aquello que no te deja dormir por la noche. Y sí, eso también son riesgos. Pero no todo es negativo.

Siempre se evalúa un riesgo. ¿Es probable que ocurra? ¿Qué impacto tendría? Intentamos evitarlo si podemos, pero no siempre es posible. También podemos mitigar el impacto. Decimos que podría ocurrir, pero estamos preparados y responderemos».

«No estamos ahí únicamente para mitigar siempre los riesgos. También podemos aceptarlos, pero tenemos que comunicarlos y aceptarlos de forma consciente. Por eso, el puesto de CRO consiste en gran medida en gestionar las expectativas. Se trata de asegurarse de que las personas entiendan, antes de que algo salga mal, qué podría salir mal, para evitar el juego de buscar culpables».

Durante la próxima década, los principales riesgos serán todos ambientales.Image: Foro Económico Mundial

¿Cómo llegó a ser director de riesgos de UNICEF?

«No conozco a muchos gestores de riesgos que siempre hayan querido dedicarse a ello. No existe una trayectoria profesional única y clara, ni siquiera una carrera específica de gestión de riesgos, así que muchas personas llegan desde distintos ámbitos.

Algunas personas llegan desde la auditoría, la contabilidad y la supervisión. Otras proceden de la gestión de riesgos financieros o de áreas especializadas de los seguros, por ejemplo. Por eso suelen tener una gran especialización, a menudo en ámbitos más técnicos.

Cada vez se piensa más que hace falta alguien que reúna todas estas especialidades y las eleve al nivel estratégico. Yo estudié inteligencia artificial (IA), después trabajé en consultoría, auditoría y gestión de riesgos y, con el tiempo, llegué a este puesto, que disfruto porque es muy multidisciplinario».

¿A qué tipos de riesgos se enfrenta UNICEF en concreto y cómo los gestionan?

«A muchísimos riesgos. Toda actividad, área y objetivo institucional conlleva algún riesgo. Y, obviamente, toda nuestra misión gira en torno a los riesgos que afectan a la infancia. Ahí es donde empieza todo.

Le decimos al mundo que mitigar muchos de los riesgos del futuro empieza por invertir ahora en la infancia. Nuestra labor consiste en asegurar que los niños y las niñas tengan una vida digna y reciban un trato igualitario. A menudo, eso implica evaluar los riesgos relacionados con su situación en materia de vacunación, enfermedades, nutrición, educación, etc.; todo ello forma parte de nuestra labor esencial.

Y, por supuesto, también afrontamos todos los demás tipos de riesgos relacionados con la organización. Ejecutamos programas, así que debemos gestionar su desempeño y los riesgos asociados. Hay riesgos para la continuidad de las operaciones, riesgos financieros, riesgos para nuestro personal, riesgos relacionados con la gestión de la organización, etc.».

El panorama mundial de riesgos está estrechamente interconectado.Image: Foro Económico Mundial

¿Qué impacto espera tener en UNICEF como organización?

«Quiero que el riesgo sea algo tangible. En muchos casos y organizaciones, la gestión de riesgos se considera una tarea administrativa que se realiza a posteriori. Después se supervisa como un ejercicio de cumplimiento, quizá porque lo exigen los organismos reguladores o, en nuestro caso, los donantes.

Quiero asegurarme de que sea una herramienta real de gestión estratégica que ayude a las personas a comprender y anticipar las situaciones antes de que algo salga mal.

Para mí, la gestión de riesgos no consiste en absoluto en evitarlos. Si se gestiona bien el riesgo, es posible asumirlo. Y esa es nuestra misión en UNICEF. Tenemos que asumir riesgos. A veces somos uno de los pocos actores presentes en el país para ayudar y acudir al lugar de la emergencia, cuando no podemos contar con otros actores allí.

Pero no debemos ser ingenuos. Debemos actuar con los ojos bien abiertos, entender lo que hacemos y tener la confianza de que podemos afrontar todos estos riesgos porque los comprendemos y contamos con los medios para gestionarlos».

¿Cómo mide el éxito en su función o como gestor de riesgos?

«El riesgo suele ser un ámbito intangible. Se refiere al futuro, así que no podemos predecirlo. Y existe esta paradoja: quizá gestionemos muy bien los riesgos y, por eso, no ocurran cosas malas; entonces nadie ve el impacto.

La gestión de riesgos abarca sistemas y procesos, pero también la cultura. Y es, en gran medida, un proceso social. Para mí, el éxito consiste en reunir a las personas: que sean más conscientes de los riesgos, hablen de ellos, se anticipen y creen en la organización una estructura social que les permita no temerlos y plantear las cuestiones cuanto antes».

¿Cuáles cree que son algunas de las tendencias más importantes que están dando forma al futuro del trabajo?

«Hay muchas predicciones sobre, por ejemplo, cómo la IA lo transformará todo. Está por verse. Todavía no sabemos cuáles son las oportunidades, y mucho menos los riesgos. Pero podría tener un gran impacto, también en la infancia y en su forma de aprender, jugar, desarrollarse o prepararse para el mundo laboral. UNICEF ha elaborado orientaciones mundiales sobre cómo maximizar las oportunidades y minimizar los riesgos.

Por supuesto, la globalización —o la desglobalización o la desvinculación— puede cambiar las cosas, incluidas las cadenas de suministro y las tendencias de relocalización cercana. También se están produciendo muchos cambios geopolíticos y económicos.

A todo esto se suma el cambio climático, que tendrá un enorme impacto. Es un riesgo de evolución lenta, pero ahora ya se está acercando. También tendrá un gran impacto en la migración y en la ubicación de los puestos de trabajo».

¿Cómo pueden las personas ser más resilientes y adaptables, dado que el trabajo está cambiando exponencialmente?

«El trabajo supone un riesgo para muchas personas porque dependen de él. También es una oportunidad. Por ejemplo, cuando despiden a alguien, puede parecer un gran riesgo. Pero a menudo, al mirar atrás y recordar esa transición, se dan cuenta de que fue una oportunidad para encontrar otra cosa.

Una buena manera de gestionar los riesgos sería no depender demasiado de una sola cosa. Pero también hay que confiar en uno mismo y asumir riesgos. Creo que, si sabes que tienes las cualidades adecuadas, debes confiar en que puedes afrontar las incertidumbres de la vida. Pasan cosas, pero no tenemos miedo al fracaso. Esas situaciones son temporales y uno se recupera con más fuerza».

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